Busco una enfermedad que no me acabe

Matisse carboncillo mujer dormida
dibujo a carboncillo de Matisse “mujer dormida”

Busco una enfermedad que no me acabe
sino el dolor constante de la vida:
algo para fingir que estoy dormida
detrás de este temblor de escarcha grave.

Busco un agua cósmica que lave
la lágrima terrible que me oxida;
busco el morir distinto, y voy herida
por la pena vulgar que nadie sabe.

Y así me marcho, sonriendo a todos,
luminosa de gracia y desventura,
con el secreto horror hasta los codos;

callándome en el verso y en la prosa,
para que escriban en mi tierra dura:
esta mujer ha muerto de dichosa.

Carilda Oliver Labra, 1924, es una de las más importantes poetas cubanas contemporáneas, reconocida internacionalmente. Doctora en Derecho Civil. Además de ejercer su profesión como abogada, trabajó también en la biblioteca pública Gener y del Monte, de Matanzas, y fue profesora de inglés, de dibujo, pintura y escultura.

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Alimenta la sed, dale a mi trigo

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Obra de Dorina Costras

Alimenta la sed, dale a mi trigo
Más hambre para así seguir viviendo.
Echa más fuego al sol, que siga ardiendo,
Y más dolor a este fatal castigo.

Da tu aliento vital a lo que digo,
Pon sangre y alma a lo que voy haciendo,
Entrega esta verdad que nace hiriendo
Y acompaña su luz a herir contigo.

No te dejes vencer, no te acobardes,
apuesta sin cesar a lo imposible,
y construye primero lo que aguardes.

Pero emprende la ruta ineludible
En este mismo instante. No te tardes,
Porque empiezan la sombra y lo invisible.

Carmen González Huguet, poeta salvadoreña nacida en la ciudad de San Salvador en 1958

Desde el alma (Vals)

carmen oliva VALS oleo
Obra de Carmen Oliva

 

Hermano cuerpo estás
cansado desde el cerebro a la misericordia
del paladar al valle del deseo

cuando me dices / alma ayúdame
siento que me conmuevo hasta el agobio
que el mismísimo aire es vulnerable

hermano cuerpo has trabajado
a músculo y a estómago y a nervios
a riñones y a bronquios y a diafragma

cuando me dices / alma ayúdame
sé que estás condenado / eres materia
y la materia tiende a desfibrarse

hermano cuerpo te conozco
fui tu huésped y anfitrión de tus dolores
modesta rampa de tu sexo ávido

cuando me pides / alma ayúdame
siento que el frío me envilece
que se me van la magia y la dulzura

hermano cuerpo eres fugaz
coyuntural efímero instantáneo
tras un jadeo acabarás inmóvil

y yo que normalmente soy la vida
me quedaré abrazada a tus huesitos
incapaz de ser alma sin tus vísceras.

Mario Benedetti, escritor, poeta y dramaturgo uruguayo. 1920-2009

 

 

Carilda

CarildadOliverLabra
en la imagen la poeta Carilda Oliver Labra

Traigo el cabello rubio; de noche se me riza.
Beso la sed del agua, pinto el temblor del loto.
Guardo una cinta inútil y un abanico roto.
Encuentro ángeles sucios saliendo en la ceniza.

Cualquier música sube de pronto a mi garganta.
Soy casi una burguesa con un poco de suerte:
mirando para arriba el sol se me convierte
en una luz redonda y celestial que canta…

Uso la frente recta, color de leche pura,
y una esperanza grande, y un lápiz que me dura;
y tengo un novio triste, lejano como el mar.

En esta casa hay flores, y pájaros, y huevos,
y hasta una enciclopedia y dos vestidos nuevos;
y sin embargo, a veces… ¡qué ganas de llorar!

Carilda Oliver Labra, 1924, es una de las más importantes poetas cubanas contemporáneas, reconocida internacionalmente. Doctora en Derecho Civil. Además de ejercer su profesión como abogada, trabajó también en la biblioteca pública Gener y del Monte, de Matanzas, y fue profesora de inglés, de dibujo, pintura y escultura.

Yo pude cantar cuando los coros buscaban nuevos aprendices

Melancolia_edvard Munch
obra de Edvard Munch ” melancolía”

Yo pude cantar cuando los coros buscaban nuevos aprendices
y mis debilidades paseaban de la mano con mis fortalezas.
Puedo estar tranquilo, si no he vivido no hay sueño que valga
¿por qué no? haber cabalgado los oscuros caballos del viento,
ser una palabra que muere y sin remedio vuelve más incauta
para naufragar de nuevo y todo ello sin salir de este cuarto.
He sentido vendavales hermosos, las tardes de pino y siesta,
la nieve serena como un atolón que sufre desde la sangre,
el amor hincado desde el tobillo y por los codos hasta la nuca
¿a quién ha de importarle mis horas? ¿mi calor? ¿mi tiempo?
Los otros abren su boca y sus mandíbulas de astros ancianos,
mastican como pirañas la historia que se repite, la de siempre
aguardando en los cajones, sobre la angustia del día cotidiano.
Y entre tanto horror todo sigue su curso, retratos, los espejos.
Ya no volverá mi muchacho con su ligera memoria infantil,
la pelota, la ilusión dolorida de los zapatos que se estrenan.
Ya no volverá Mercedes a besar este cuerpo que aún es suyo.
Todo ha cambiado por fuera pero aquí dentro sigo siendo yo.
La pena me consume sobre esta ventana que muestra el mar,
la esquina, la piedra del adoquín, lo que pude ser y se calla
consumido por un silencio igual a cuando todos gritan a la vez.
Los amigos, los que me conocían y amaban, se van muriendo,
me abandonan como un susurro amante cuando trato de dormir
para esperarme cada mañana con su recuerdo de poema escrito.

Luís Gómez Coca, poeta nacido en Huelva

Hablemos de otra cosa

rafiGuerra
en la imagen la poeta

Abro mis ojos a la pureza ya hay bastante de mí para mirar la noche, toda la noche, todas las noches.
Y saber que me abandono al amor, papeles desordenados, el tiempo sumido en el caos…

No me hagáis preguntas, hablemos de otra cosa, de mi corazón cansado que ya no sabe amar, ni odiar, ni elevarse… ni tan siquiera volar. Hablemos de las miserias íntimas que alcanzan la cima del sufrimiento.

Sentada a la sombra del agua la melancolía me arrastra y sin dar importancia a la vida, se me acaba el mundo ignorando lo que es el amor y entre el mosaico de tus mareas, desnuda de luz, desciendo por mis huesos.

Nunca soñé con la huida aunque rocé todos los suspiros, bordeé todos los vientos, me perdí en la geografía de un recuerdo y de una negra rosa.

Hasta que mi cuerpo se transforme en ceniza, mi alma te será fiel. Hoy, sólo hoy, seré un pez de color ocre rojizo.

© Rafi Guerra, poeta cordobesa 1965

Si me engañé, bendito sea el engaño

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Obra de José Royo

Si me engañé, bendito sea el engaño,
benditos sean el beso y cada herida,
bendita sea la carne conmovida
y la fe naufragando en gesto huraño.

Benditos sean el día, el mes, el año
cuando la fiel promesa fue cumplida;
bendito sea el sueño y sea la vida,
el dolor, la caricia, el gozo, el daño.

Bendito lo que aprendo, lo vivido,
lo que recuerdo, lo que al fin despierte
en mí, lo que salvé del río hundido.

Me enfrenté cara a cara con la muerte
y aunque luché y viví a brazo partido,
mi garganta no pudo contenerte.

Carmen González Huguet, poeta salvadoreña nacida en la ciudad de San Salvador en 1958

Yo amo todo con las palabras

alexis alemany MANOS
Obra de Alexis Alemany

Yo amo todo con las palabras,
quiero amarlo todo con las manos,
el lenguaje de los laberintos
¿por qué no iba a hablar entre mis yemas
igual que tocar rosas?
noche ruda, mucho más lenta
-vivir necesita su tiempo-
adiestrar desde las uñas
esta cantidad de dedos que tiemblan
como soldados nuevos,
guerra rizada de posturas imposibles
y mi infancia llena de ruidos,
de platos, de insectos que caen en la luz,
de calles con aceras siempre mojadas,
mi infancia suena a tren en la estación.
Los que manejamos este timbre,
el alma en cal viva,
necesitamos todos los signos,
para salir de la fría sombra.

Luís Gómez Coca, poeta nacido en Huelva