Insomnio

obra de Tamara de Lempicka

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

Saber que duermes tú, cierta, segura
-cauce fiel de abandono, línea pura-,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.

de Alondra de verdad (1941)

Gerardo Diego (Santander, 1896 – Madrid, 1987) Poeta español considerado una de las figuras más representativas de la Generación del 27, a la que agrupó por primera vez en una célebre antología y que encabezó el redescubrimiento de Góngora.

Profesor de literatura y de música, inició su andadura poética con El romancero de la novia (1920), que denotaba cierta influencia de Juan Ramón Jiménez y su aprecio por las formas tradicionales. Después de una breve estancia en París, donde hizo amistad con Vicente Huidobro y conoció la pintura cubista, reveló su permeabilidad a las corrientes vanguardistas, como el creacionismo, en versos de gran musicalidad.

Colina

Ola cuajada en la piedra
con espuma de romero,
hasta tu desnuda cima
me has levantado sin vuelo.
Sobre tu lomo clavada
—mástil sin vela en el viento—
de un horizonte redondo
soy matemático centro.
Ocres, amarillos, verdes,
me enredan los pensamientos…
—pinos, tierra; tierra, pinos;
Duero, chopos; chopos, Duero—.
El aire me hace sorber
tragos de frío silencio.
El péndulo de la tarde
me bate lento en el pecho.
El grito de un ave avanza,
hélice de agudo acero:
manos y boca me sangran
sólo de intentar cogerlo.

Ángela Figuera Aymerich, (1902-1984) poeta nacida en Bilbao, fue una de las principales figuras de los que se denominado Poesía desarraigada de la Primera Generación de Postguerra española.

El regreso

Atendiendo a la voz del paisaje interior
como a un buen maestro
recojo
las manos
-ruecas del pensamiento-
y ocultando en la nieve la felicidad de la infancia
al abrirse la puerta como de seda
empiezo a caminar
por una senda de piedras blandas
hasta encontrar
en los paisajes sin edad
un altar humildemente adornado
tesoro de oro viejo
a cuyos pies
reposa un ramo de pequeñas rosas
limpio
enlutado en rocío
como el ojo que mira hacia el interior
en los sonidos sutiles más allá de la partitura
hasta perfilarse
eclipsándose sobre vivas sombras de avefrías
en los dedos de una arquitectura de cristal
una luz pequeña pero luminosa
el reflejo relevado
de la noche blanca que cada cual lleva
el cielo artesano que cada cual tiene.

(Publicado en Pérgola, núm. 5, nov/dic. 1985)

Miren Amaia Iturbide Mendinueta, Bilbao 1961.

Itzulbidea

Barne-paisaiaren mintzoari begira
maisu on bati bezala
eskuak
-gogoetaren goruak-
biltzen ditut
eta haurtzaroko zoriona elurretan izkutaturik
zetazkoa dirudien atea zabaltzean
harri bigunezko zidorretik
ibiltzen hasten naiz
adinbako iraganbideetan
aurkitzeraino
apaindura apaleko aldare bat
urre zaharreko altxorra
non oinetan
larrosatxo-sorta bat daukan
garbia
ihintzez enlutatua
barnerantz behatzen duen begiaren modura
partituraz bestaldeko soinu meheetan
hegaberen itzal bizietatik gora eklipsatzen
soslaitu arte
kristalezko arkitekturaren behatzetan
argi bat
ttikia baina argia
bakoitzak daraman gau zuriaren
islada errebelatua
bakoitzaren zeru artisaua.

Lluvia

obra de Sofia Bunoti (Soffronia)

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

Federico García Lorca, Fuente Vaqueros 1898- 1936, poeta, dramaturgo y prosista español. Adscrito a la generación del 27, fue el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx. Como dramaturgo se le considera una de las cimas del teatro español del siglo xx, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo.

Canto río con tus aguas

ilustración de Natalie Foss

Canto, río, con tus aguas:
De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.

Yo nunca seré de piedra.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Yo nunca seré de piedra.
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta.
Cantaré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

Espada, como tú, río.
Como tú también, espada.
También, como tú, yo, espada.
Espada, como tú, río,
blandiendo al son de tus aguas:

De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Rafael Alberti Merello,(Puerto de Santa María, Cádiz, 1902- 1999) escritor español, especialmente reconocido como poeta, miembro de la generación del 27. Está considerado uno de los mayores literatos de la llamada Edad de Plata de la literatura española

Balance

Es hora de echar cuentas. Retiraos.
Dejad ese bullicio del paseo,
la mesa del café, la santa misa,
y el bello editorial de los periódicos.
Entrad en vuestra alcoba. Echad la llave.
Quitaos la corbata y la careta,
iluminad el fondo del espejo,
guardad el corazón en la mesilla,
abríos las pupilas y el costado.
Poneos a echar cuentas, hijos míos.

Tú, invicto general de espuela y puro,
echa tus cuentas bien, echa tus cuentas.
Toma tus muertos uno a uno, ciento
a ciento, mil a mil, cárgalos todos
sobre tus hombros y desfila al paso
delante de sus madres.

Y tú, ministro, gran collar, gran banda
de tal y cual, revisa, echa tus cuentas.
Saca tu amada patria del bolsillo
como un pañuelo sucio sin esquinas.
Extiéndelo y sonríe a los fotógrafos.

Y tú, vientre redondo, diente astuto,
devorador del oro y de la plata,
señor de las finanzas siderales,
echa tus cuentas bien, echa tus cuentas,
púrgate el intestino de guarismos
y sal si puedes que te dé la lluvia.

Tú, gordo y patriarcal terrateniente
esquilador de ovejas y labriegos.
Tú, cómitre del tajo y la galera,
azuzador de brazos productivos.
Tú, araña del negocio. Tú, pirata
del mostrador. Y tú, ganzúa ilustre
de altos empleos, ávida ventosa
sobre la piel más débil, echa cuentas,
medita y examínate las uñas.

Y tú, señora mía y de tu casa,
asidua del sermón y la película,
tú, probo juez de veinte años y un día,
tú, activo funcionario de once a doce,
y tú, muchacha linda en el paseo;
tú, chico de familia distinguida
que estudias con los Padres y no pecas.
Y tú, poeta lírico y estético,
gran bebedor de vino y plenilunios,
incubador de huevos de abubilla
en los escaparates fluorescentes,
sumad, restad, haced vuestro balance,
no os coja el inventario de sorpresa.

Tú no, pueblo de España escarnecido,
clamor amordazado, espalda rota,
sudor barato, despreciada sangre,
tú no eches cuentas, tienes muchas cifras
de saldo a tu favor. Allá en tu día,
perdónanos a todos nuestras deudas,
perdónanos a todos en tu nombre
y hágase al fin tu voluntad
así en España
como en el cielo.

Ángela Figuera Aymerich, (1902-1984) poeta nacida en Bilbao, fue una de las principales figuras de los que se denominado Poesía desarraigada de la Primera Generación de Postguerra española.

Me sobra corazón

ilustración de Amanda Cass

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?… no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.
Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

Miguel Hernández, poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. (Orihuela, 30 de octubre de 1910 – Alicante, 28 de marzo de 1942)

Voy ausentándome de mí

Carmen Conde

Voy ausentándome de mí.
Poco a poco, el lastre de ensueño cede
su sitio a la realidad doble
que es mi vida en transcurso.
¡otro ser dentro de mi carne
fragua su carne, su piel,
su corazón diminuto, mi estrella!

Asisto a la escisión silenciosa
con pasmo anhelante, con gozo
nuevo de verme en otros ojos míos,
de mis ojos hechos,
de mi sangre coloreados,
¡ay!, de toda cuanta soy.

Día por día el latido
es golpe que me recuerda, urgente,
valor que no tengo,
heroísmo que nunca soñé.

Y temo por el que estoy creando
en convenido misterio
dentro de mi soledad sin orillas
cerca de mi corazón, su estrella.

Carmen Conde, (Cartagena, 15 de agosto de 1907 – Majadahonda, 8 de enero de 1996)​ fue una poeta, prosista, dramaturga, ensayista y maestra española, considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27. Fue la primera académica de número de la Real Academia Española, pronunciando su discurso de entrada en 1979.​ En 1931, Conde fundó, junto a Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena.

Calatañazor

Abajo en el valle cantan
las eras rubias de trigo.

Un quieto silencio aprieta
la roca, el pueblo, el castillo…

Puertas sin hojas, abiertas
al viento afilado y frío.

Huecas ventanas que tienen
cristales de cielo limpio.

Entre las piedras dormitan,
como lagartos, los siglos.

Ángela Figuera Aymerich, (1902-1984) poeta nacida en Bilbao, fue una de las principales figuras de los que se denominado Poesía desarraigada de la Primera Generación de Postguerra española.

AMAPOLAS

… Te he de esperar allá,
en la confluencia del soplo y el hueso,
como antaño.
Trilce. Cesar Vallejo

Las amapolas no cubren por completo
el borde del trigal que abraza
un pálido cielo sin pulso
lleno de nubes.

Esta ruda superficie
de gravilla desgajada
un don que ilustramos como caracoles.

Escucha, escúchame
no hay forma de arder bajo este manto anodino
observa cómo todo se ciñe, se pega contra el suelo
pesos caídos y torpes.

Ruedas
cantos mellados
las memorias del tacto.

Empieza de nuevo, di
soy un trozo de esta tierra,
y antes del polvo
fui agua,y antes otros dejaron
su ciega atención y se abandonaron.

Invisible este suelo
que bruñimos.
Afilada grava movida
solo pasos en la noche, solo perfiles de cuerpos
la oscuridad la incertidumbre.

Ahora no oímos aquellos signos sumergidos
en la arena, dedos de amantes
desenterrando el misterio
cuyas ropas los topos arrancan.
Solo deseos mudas serpientes
dejadas atrás. Una forma de decir adiós
los húmedos collares escamados
sobre el pavimento rugoso.
Y en las noches más calurosas del verano
alguien espera que la leche se agríe
sobre el mármol antes de tomarla.

Ahora sí te cuento lo que expían esas amapolas
apenas perceptibles en los bordes del trigal.
Porque tumbados a la sombra
convertimos como ellas en promesa la impaciencia,
en campo que siembra el yermo,
y las palabras ciegas
de repente
impulsan su color.

Rosa Lentini

De: «Tuvimos» – III «Y así el mundo»
Ed. Bartleby Poesía – 2013©
Prólogo de Jenaro Talens
Director de la Colección: Manuel Rico
ISBN: 978-84-92799-65-7

Rosa Lentini, nacida en Barcelona en 1957, es poeta, editora y traductora. Miembro fundador de las revistas Asimetría (1986-88) y Hora de Poesía (1979-95), desaparecida esta última fundó en 1997 Ediciones Igitur con el escritor colombiano Ricardo Cano Gaviria. En Hora de Poesía tradujo a numerosos autores, entre los que destacan Pierre Reverdy, Guillaume Apollinaire, Max Jacob. Poemas suyos han sido incluidos en numerosas antologías y traducidos al inglés, italiano, francés, catalán, rumano y portugués.