Azúcar en el templo

Hay una ventana que se abre al cielo,
un pedacito de universo,
un instante de algodón
que se ofrece en el poema.
Hay una cama destinada a mis huesos,
cerca, muy cerca,
miro una carita de tenue carmín
en los labios,
la miro, siempre la miro.
Mi musa de blancos
y grises aterciopelados.
Mi lazo en la trenza.
Mi cascabel en el pecho,
rumor de estrellas en este templo,
donde la soledad, no es soledad,
si tras la puerta aúlla la ternura.

Consuelo Jiménez Martín (Barcelona 1961). Cursó estudios de Magisterio.
En el año 2014 publica su primer poemario “La Huella de tu Olvido” de la Editorial Sunya. En el año 2016 publica su segundo poemario “Palabra duende sin final” de la Editorial Sunya. En el año 2017 colabora con su poesía en la publicación del libro «Cantos para el viento» de la Editorial Poesía eres Tú (Recreación de diez poetas del siglo XX). En el año 2017 colabora con varios de sus poemas en la Antología “Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del siglo XXI” de Lord Byron Ediciones.
Ha participado en la Antología Poética “Sueños Compartidos” de la Asociación de Poetas de Cornellá. Colabora asiduamente en diversas revistas literarias digitales.

La primera nevada del año

Noviembre de 1996

Los tejados se acolchan de satén blanco
entre el balanceo blando de los copos
y la gasa leve del cielo.
El mundo parece
hoy una fotografía en blanco y negro
dentro de una fea caja de zapatos.
No hay nada que perturbe nuestro sosiego:
el viento apenas sopla, el frío se templa,
los pasos se amortiguan.
Ninguna excusa nos impide arrojarnos
al vacío desde la ventana, salvo
que está nevando,
y es la primera vez que lo hace este año.

Mario Pérez Antolín, nacido en Backnang (Alemania) el 3 de noviembre de 1964. Reside en la actualidad en Ávila, donde trabaja como Director de la Residencia Universitaria «Arturo Duperier». Fue Profesor de Educación Secundaria, Técnico Superior de Estadística y Estudios Agrarios de la Junta de Castilla y León y Becario del Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Valladolid. Es considerado como el impulsor del renacimiento del aforismo en España.

Oda al Centro Comercial

Obra de César López Ferrer

[…] en él el hombre pasa entre bosques de símbolos
que le observan con mirada familiar.

Charles Baudelaire

Los nuevos adalides erigieron catedrales
repitiendo hasta la náusea formas —y no espacios—
donde proclamar sus glorias

y alabanzas.

Dentro no existe la noche ni el día,
en los templos del consumo
los hermosos artificios, las imágenes lumínicas
sacuden, convulsionan al creyente
cuyas cuencas vacías entrevén
en peregrinación semanal la tierra prometida;
y se arrodillan y rezan al Saint Laurent,
cuya radiante distinción descienda sobre todos nosotros,

mortales.

Los elegantes lebreles adiestrados
ya reconocen cafeterías
y marcas clonadas por todo el planeta,
y eso les hace sentir

muy bien.

Las grandes cadenas repiten
a lo largo y ancho del globo
una misma música y un idéntico orden
de la vestimenta por tonalidades
que hace experimentar a sus clientes
una estabilidad estética feliz.

Caminemos por las grandes superficies
al amparo de los símbolos del Capital
para sentirnos en casa. Sus signos
son
lo reconocible, lo inmutable,
las raíces familiares.

Bienvenidos, recién nacidos, al hogar. Papá y mamá
son dos multinacionales.

Carabelas aéreas vuelven a atravesar los continentes
pero el Mundo Nuevo es el mismo en todas partes.

No podréis huir ya pequeños lebreles
de vuestra casa paterna

para crecer.

Ya no hay viaje posible
ni escapatoria
para vosotros,

eternos pasajeros
en la tierra
de las copias vacías.

Maribel Andrés Llamero, Salamanca 1984

La Vida

Llegué a esta vida gritando,
reivindicando el trocito de mundo que,
por derecho,
me correspondía.
Nunca fui de seguir caminos ya trazados,
me tocó ser la ficha roja en el tablero de la vida.
Alguna vez tuve que contarme veinte
y trasladar mi tablero a otro lugar,
un lugar donde los arcoíris fueran posibles.
Me enamoré dos veces.
Una, de tanto que quisimos,
no pudo ser.
La otra, simplemente,
fue.
Luché en mil batallas,
Dudé de mi,
de lo que creía,
de lo que pensaba,
de lo que sentía
y de lo que soy.
Defendí lo que amaba,
me decepcioné del mundo tantas veces
como veces lo admiré.
Lloré mucho y reí más.
Viajé,
recorrí lugares que me llenaron de sueños la cabeza
y de grandeza el corazón.
Conocí cientos de personas,
y desconocí otras tantas.
Perdí amigos y gané personas.
Crucé líneas
y caminé en un equilibrio constantemente inestable.
Aprendí que el bien y el mal
son relativos.
Aprendí que la vida no siempre te pone
donde quieres estar.
Que huir también es de valientes.
Y que tu cielo es el mismo que el mío,
aquí o a 100.000 kilómetros,
Ahora,
siento que me voy callado,
en silencio,
con la voz apagada para no molestar.
Me voy como nunca quise vivir.
Ya no grito,
ya no hablo,
ya no creo,
ya no lucho,
ya no bailo,
ya no río,
Ni lloro,
ya no…
Ya nada…

De «Polvo de mariposas»

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Ana Marcos Nafría, nació el 2 de Octubre de 1984 en Soria, ganó varios premios literarios en su etapa escolar y adolescente. Comienza su andadura profesional en el mundo literario con “me robaron las alas”, su primera novela.

Galopando sin jinete

(A Federico García Lorca)


Fuentevaqueros la luna,
Vestida de negro y verde,
de nardo, clara sonámbulo,
desveló para tu suerte.
La cantaste en tus romances,
en tus canciones la enciendes
y hasta bailas para el niño
que no quiere ver tu muerte.
Granada, con sus espejos,
sus albercas y cipreses,
te dio nostalgias y sombras,
abrió cauces a tu frente,
huidas para tus ojos,
desolación es que hieren.
Y Nueva York, implacable,
mecanizado, no entiende
que tú seas sal de España,
misterioso y tierno duende
de Andalucía profunda,
natural y transparente.
Te dolió el perro asirio,
el cáncer de las paredes,
aquel ahogado niño
en el pozo que se pierde
debajo de rascacielos,
negro túnel de la muerte.
Te dolieron los gemidos
de los negros que no duermen,
azotado por el hambre
o blancos desprecios crueles.
Aún loaste a Walt Whitman,
el bardo de piras sienes,
caminando por Manhattan
con mariposas rientes (diéresis),
por esa orilla del Hudson
que se escapa al mar de peces.
Y zarpastes hacia Cuba
con tu corazón caliente,
buscando la luz del trópico
y la lengua de su gente.
Cómo en un vals navegaba,
libertado de los dientes
que mastica almas, cuerpos,
con sus cifras inclemente,
acosados por los números
que devoran y no entienden
el dolor ni la tristeza…
¡ El mascarón de la muerte!
Ya en tu patria, tus caídas,
tus gacelas, por tu frente,
raíces buscan, soñando
entre los niños perderse
como a veces te perdistes
por el mar de espumas verdes.
Sánchez Mejías tu llanto
hizo brotar con su muerte:
«a las cinco de la tarde»
el asta su sangre vierte.
¿Tu elegía era un presagio,
ruiseñor, ¡ay!, inocente,
de tu fin? ¿Iba acercándose,
galopando, sin jinete,
a ese barranco de Víznar
que te guarda para siempre?

Concha Zardoya (Valparaíso, Chile, 14 de noviembre de 1914 – Madrid, España, 21 de abril de 2004) escritora chileno-española.

De sobre el asma

(Edición de la autora, 1995)
“Poderes celestes, yo tenía un alma para el
dolor;
dadme otra para la felicidad.”

J.J. Rousseau

“(…)
no supo que no era luz hecha metal lo que le escarbó
la boca
sino pura psijé escupida en un gorgoriteo
con forma de hálito o de pájaro
o
en caso de que haya sido por la herida
no pudo saber que fue psijé y no sangre
(…).”
Gladys Rosemberg

La realidad es que el aire no sale
pero la impresión
es que el aire
no entra, ¿el alma,
el asma de quién?
no abras la puerta,
las ventanas, la realidad, la
enfermedad es el alma, el asma, el aire
que no sale
(pero la impresión…) ahoga


II
Si el aire sale por mi boca
se me escapa
el alma. Si se me va
el alma por la boca, muero
madre, pero si
el aire queda, también muero,
ayúdame a,
preciso
alma, aire


III
Nadie entrega
el alma así como así. Yo te di mi corazón
y me quedé
con el alma. El asma
es el alma que no sale, el aire
que no respiro,

yo te di mi corazón,
pero el alma, el asma,
el aire queda adentro, fatiga
lo que no te di
ahoga lo que tengo
y no sale,
y si sale, muero
sin alma


Irene Gruss, (Buenos Aires, 31 de agosto de 1950- 25 de diciembre de 2018) fue una poeta argentina. Escribió La luz en la ventana, El mundo incompleto y La mitad de la verdad. Fue coordinadora de talleres literarios y formaba poetas. En los años 70 fundó el grupo de poetas «Taller Mario Jorge De Lellis».

A flor de piel

(Para Isabel )

En las yemas de los dedos de una mujer ciega,
en las alas vibrantes de una libélula,
en el pecho del condenado a muerte
un segundo antes de ser fusilado,
en el infrarrojo secreto de tu pulso,
en las venas del suicida
cuando se aproxima la cuchilla a la muñeca izquierda,
en el musgo sedante de tu nuca,
en un copo de nieve suspendido aún en el aire,
en la parte más sensible de tu cuerpo,
poso mis labios y te beso.

Mario Pérez Antolín, nacido en Backnang (Alemania) el 3 de noviembre de 1964. Reside en la actualidad en Ávila, donde trabaja como Director de la Residencia Universitaria «Arturo Duperier». Fue Profesor de Educación Secundaria, Técnico Superior de Estadística y Estudios Agrarios de la Junta de Castilla y León y Becario del Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Valladolid. Es considerado como el impulsor del renacimiento del aforismo en España.

Por eso tú

Miguel Gane

Por lo que haces cuando esto está parado: ponerlo a cien.
Por lo que eres cuando no hay nadie aquí: todo.
Porque me sobra el mundo
cada vez que tú sonríes.
Porque el plan perfecto contigo es improvisar.
Por las veces que nos olvidamos de lo que hay fuera
y somos el refugio de aquí dentro;
por las veces que no hay nada más que dos:
yo por ti y tú por mí,
eso es lo que cuenta.
Por tu boca,
por lo que haces con tu boca.
Por la vida,
la que me das, digo.
De entre todas las mujeres,
donde sea,
sólo me quedo contigo.
Por lo que soy cuando te miro: un espectador.
Por tu coche,
por los asientos traseros de tu coche,
las hamburguesas de un pavo
a las tres de la mañana,
por la ciudad que apagamos
cada vez que nos encendemos,
por todos esos culos que pasan por delante
mientras a mí sólo me llama el tuyo.
Partidario de acercarme siempre
a las personas frías
porque en ellas se oculta
el mejor fuego.
Por lo fácil que lo haces
siempre,
porque te sabes mis silencios:
que si me quedo callado cuando te miro
es porque me sobran las palabras,
no porque me falten.
Por los ratos que te pones niña,
porque hay miles de motivos
cuando empiezas juguetona,
por lo que enganchan tus hoyuelos,
por las veces que me quedo colgado
y nunca me caigo
porque nos sujetas a los dos,
por tus faldas que son mini,
por las ganas con las que te tomas
el tiempo juntos,
porque te has atrevido conmigo
aun sabiéndome peligro,
porque me enseñas que lo importante
no está en lo que quiero
sino en lo que tengo.
Por estar con las cuerdas tendidas
siempre que necesito un cable,
por lo que somos,
que nadie nos lo quite,
tú estás conmigo en todas,
y por eso tú,
por ser la razón
que a mí me falta,
por ser el corazón
cuando nada más late.

De «Con tal de verte volar» de Miguel Gane

Miguel Gane, Leresti, Rumanía, 1993

Como un adiós de musgo

Como un adiós de musgo,
cada verso o poema
nacido de vosotros
mas dentro de mi alma,
con ritmos interiores
y palabras
que sólo mías son
o alguien me ha dictado
desde un lugar remoto
aún no conocido.
Adiós o despedida
-poco antes de morirme-
en este libro os dejo:
humilde musgo en rama
que sabe arrodillarse
al pie de vuestro nombres
inmortales
o en devenir que aspira
a la soñada cumbre
sin los olvidos últimos.

14-11-1994

de Marginalia

Concha Zardoya (Valparaíso, Chile, 14 de noviembre de 1914 – Madrid, España, 21 de abril de 2004) escritora chileno-española. Nació en la ciudad de Valparaíso (Chile) el 14 de noviembre de 1914, de padres españoles de Navarra y de Cantabria. Cuando cuenta con diecisiete años, la familia se traslada a España, primero en Zaragoza, luego en Barcelona y, finalmente, se instala en Madrid,​ donde ella inicia sus estudios de Filosofía y Letras, abandonándolos para estudiar un curso de Biblioteconomía en Valencia. Allí trabaja en Cultura Popular, institución en la que organiza una biblioteca y muchos actos culturales en hospitales, en fábricas y en la radio. Su único hermano muere en el frente defendiendo la República.

Por aquel entonces, comienza a escribir poemas que publica en la revista Hora de España y, ya en Madrid, da clases, realiza traducciones, elabora guiones de cine y ensayos y se dedica a la narrativa, saliendo a la luz sus primeros cuentos.

La poesía es el género que ocupa la mayor parte de su producción literaria. Se caracteriza por la amplitud de registros y la diversidad en los temas. El poemario Los ríos caudales es el homenaje personal que Concha rinde a los poetas de la Generación del 27. A muchos de ellos los conoció y admiró.

El camello (auto de los Reyes Magos)

Dibujo, María Gabriela Díaz Gronlier

El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar fue a… repostar
más allá del quinto pino…
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su «Longinos».

—¡No llegamos,
no llegamos,
y el Santo Parto ha venido!

(Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.)

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
—Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
—ya cantaban pajarillos—
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

—No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero —repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.

Gloria Fuertes, Madrid 1917-1998, fue una poeta​ española, ligada al movimiento literario de la Primera generación de posguerra que la crítica ha unido a la Generación del 50​​ y al movimiento poético denominado postismo.