Alta mar, alto amor

Vicente Romero Redondo12
Obra de Vicente Romero Redondo

Llegar al rompeolas de tus besos
con montañas de sed, con la tormenta
de mi sangre marítima e incruenta,
herirme en tus abismos aún ilesos.

Mis besos de alta mar contra tus besos,
bautizar con delfines de agua lenta
tu roca más profunda y más sedienta,
incendiarme en la nieve de tus huesos.

Esta tierra que soy llena de barcos
romperla contra el cielo de tu frente
hasta la última gota con orillas.

Quedarme sin orillas y sin arcos
clavándome en tu amor, en la corriente
de tu cuerpo salvando las astillas.

Ángel Urrutia Iturbe (Lekunberri, 20 de octubre de 1933 – Pamplona, 11 de mayo de 1994) fue un poeta, editor y promotor cultural navarro.

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Octubre

Emerico Imre Tóth (3)
Obra de Emerico Imre Tóth

Se complacía
allá en su identidad

en el lúcido vértigo
de su yo superado por la vida

como el aire de octubre
que sólo es lluvia en sí

en lo que das alcanzas plenitud
sin más

quien seas ahora es esto que me empapa

yo también alcanzo
mi mismidad sonora

oyéndote
llover

del poemario Patio Interior (ganador del segundo premio internacional de poesía Gabriel Celaya)

José Manuel Martín Portales, (Córdoba, 1959)

Fulgor de cera virgen

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En lenta cacería del ángel de las cosas;
despacio, como el sorbo de un vino delicado,
embriagando un suceso que no termina nunca:
el alma, o la llegada de todas las presencias
donde nos redimimos, haciéndonos dolor
de un gozo lentamente llamado pensamiento.

El gozo de doler aquello que más quieres
pronunciar, y te espera como un sagrado vértigo
de guijarros puliéndose con lo que no sabrás
totalmente decir; recodos que conducen
a esa duda temible
y frutal: ¿en dónde empieza
y acaba la belleza…?
Si deprisa la sangre,
despacio ese latido:
el pensamiento, ese fulgor de cera virgen
que te inquiere y despierta, te reconstruye erige
el ser en la paciencia de andar el laberinto
del vivir y, al andarlo y vivirlo, ir entendiendo
que más sabroso aún que escapar de su dédalo
es hallarlo y entrar en sus profundidades.
Y nacer de la luz que espera ser creada
del polen de un asombro nunca tan imperioso,
jamás tan auroral de verbos deseados,
nunca tan prometido su triunfo de asamblea
de vidas dialogantes, de oxígeno del ser
superando distancias, el vuelo de pensar
que jamás envilece a las cosas, las consagra
en un despierto sueño
por donde baja el hombre a sí mismo y se atreve
a destapar quién sabe qué incógnitas y gusta
esa inclemencia fértil de agotar sus crisálidas.

El pensamiento, o cómo meditar este beso
euskaldun que nos pone una boca incansable
de sonrisa miniada con pericias de historias;
un beso entre murallas que al besar no lastiman
las piedras inclinándose a distinguir las voces
de los ecos; amor, más que sentido,
padecido de celos de ocultos manantiales
ordenando la sangre, corrigiendo las rosas
que tuercen su cintura cuando se vuelve ausencia
el sentido del mundo y no respira aljibes
lloviendo en los desiertos de nuestras paganías.

El pensamiento. Nadie habrá de desmontarlo
de esta brisa vestida de paciente Penélope
-quiero decir Iruña, Pamplona inmensamente-
tejiendo itinerarios
donde meter los dedos en llagas de la piedra
que no piden cerrarse sino abrirse a un idioma
transcendental y cumbre de cálidas metáforas
románicas, adjetivos del gótico, sintaxis
para el sancta sanctorum de su pecho: ebriedad
pensante, admonición, industriosa caricia
de salmo y judería en ruas que recogen
el gesto de un distinto, un robusto acontecer,
en que la voz del mundo se confiesa de nieblas
y se duele de sombras y, en su arrepentimiento,
reza cristal, kasidas, breviarios del mosaico
que el sentimiento piensa con los párpados prietos
de ceguera imposible, sencillamente espléndida.

El pensamiento, ese fulgor de cera virgen,
a cántaros su abeja, su obrero corazón,
en lenta cacería del ángel de las cosas
el alma, o la llegada de todas las presencias;
bastión o ciudadela
subiendo los latidos cada uno a su sitio,
y todos donde todo se une como un riego
de legibles caminos que no turban ni ofenden
las cuatro letras hondas de la palabra ayer,
las seis solemnes letras con que decir futuro,
con las que hoy medito
lo que parece bruma y acaba siendo espejo.

de Ciudadela, II

Carlos Baos Galán, (Almodóvar del Campo, Ciudad. Real, 1933 – Pamplona, 2009)

Poeta y licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Desarrolló una destacada labor de promoción cultural, como colaborador en radio y prensa escrita, cofundador del Grupo Literario Guadiana, de Ciudad Real. Miembro del consejo editorial de Medialuna Ediciones de Pamplona desde su fundación en 1990. A partir de 1995 fue director de la misma. Ganador de numerosos premios en juegos florales, certámenes y justas poéticas.

Consiguió diversos galardones entre los que destaca el accésit del Certamen de Escritores Iberoamericanos de Nueva York, el II Premio Vicente Aleixandre de Madrid y los premios Ciudadela, Arga (Pamplona), Fiesta de las letras (Ciudad Real), Ciudad de Ponferrada, Alcaraván (Arcos de la Frontera) y Amantes de Teruel.

Con el libro Con más poder que el tiempo ganó el premio de poesía “Juan Alcaide”, en 1995. La revista Litoral abrió con sus poemas un número dedicado a la poesía vasca contemporánea (205/ 206)

PAPEL PLEGADO

cajon

 

Hoy, al realizar un pequeño inventario
con el fin de tirar unas cosas y hacer un hueco a otras,
he encontrado un papel amarillo con apenas dos pliegues.
No lleva fecha ni existe pista alguna de cuando lo guardé
Al desplegarlo, con una caligrafía exprés
como si no hubiese habido apoyo en su ejecución
han aparecido dos versos escritos con bolígrafo verde.
Es mi letra, seguro, pero no acabo de reconocerme
ni sé en qué estaba pensando en aquel instante
para escribir aquello.
Sin duda era otro yo
que en nada se parece al yo de ahora.
Y, como en la vida siempre acabamos regresando
a ese lugar amniótico que huele a talco y madre
lo he plegado de nuevo y lo he vuelto a guardar
junto a otros borradores.
Dentro de algunos años

cuando de nuevo vuelva a hacer un pequeño inventario
con el fin de tirar unas cosas y hacer un hueco a otras,
espero que esté allí, y al desplegarlo de nuevo y de nuevo leerlo,
suceda que en vez del desconcierto que hoy me ha causado,
sonría porque he comprendido lo que un día escribí
con bolígrafo verde en papel amarillo
consiguiendo, por fin, reconocerme.

José Javier Alfaro Calvo, (Cortes -Navarra- 1947) escritor e ilustrador navarro.

Ciego

Aleteo del Fuego Homenaje a Oteiza
Obra de Ricardo Ugarte

Con la vista cansada, necesito
de unos esperadísimos cristales
que me hagan ver de cerca esas señales
que advierto cuando palpo el infinito.

En realidad y viendo lo que he escrito,
mis dioptrías son sentimentales:
gente feliz, mujeres ideales,
el mundo ajardinado donde habito…

Veo visiones cada vez que veo.
Que no hay calamidad que no me embista,
ni sé de oscuridad conque no tope.

Me las arreglaría según creo,
si mi oído tuviese buena vista,
si no fuera mi tacto tan miope.

Javier de Bengoechea (Bilbao, 1919 – Guecho, 2009) fue un poeta español. Consiguió el premio Adonais en 1955 por Hombre en forma de elegía. Otras obras del autor son Habitada claridad, Fiesta nacional y Pinturas y escrituras. A finales de 2006, la Universidad del País Vasco editó, bajo el título A lo largo del viaje, su poesía completa.

A veces

Pablo rodriguez Guy
obra de Pablo Rodríguez Guy

Escribiendo borroso
viviendo claro
contando
cosas
sucedidos
del alma
los hombres
países
las palabras un espejo de niebla
reflejando palabras
concretas
subconsciente vidriera
de la palabra directa
inverosímil
adherida a sus adyacentes
silencio
a veces
solo
silencio

Blas de Otero Muñoz (Bilbao, 15 de marzo de 1916 – Majadahonda, Madrid, 29 de junio de 1979) fue uno de los principales representantes de la poesía social y la poesía intimista de los años cincuenta en España

Instantánea

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Tamarindos en el paseo de La Concha de San Sebastián, Guipuzcóa

Tamarindos desnudos perfilados
contra el puro posible de la niebla.

Callando, se oye el mar que rompe lento
en las playas remotas de otros mundos.

Suspenso, el corazón guarda un secreto,
vive allí donde ya no es sólo mío.

¡La pura posesión, la nada pura
en lo alto de un latido que no vuelve!

Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, conocido como Gabriel Celaya, fue un poeta guipuzcoano de la generación literaria de posguerra. Celaya fue uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida» o poesía social.

Nació en Hernani, Gipuzkoa en 1911 y murió en Madrid en 1991

Forma

Sergio Martinez Cifuentes
Obra de Sergio Martinez Cifuentes

En el centro del círculo
hay otra existencia

en la llanura un árbol habitado
por la llanura

cuerpo donde posar
la hermosura sin nombre

contemplo tu desnudez ahora
más allá del amor

la confusión de los límites
inundación de ti

lo nuestro es un sin fin
la propia inmensidfad de la inminencia

tu cuerpo es un amor inagpotable
una forma perfecta
como un soplo

de vida

del poemario Patio Interior (ganador del segundo premio internacional de poesía Gabriel Celaya)

José Manuel Martín Portales, (Córdoba, 1959)

Extraño oficio

Juan Luis Panero

Poeta en tiempo de miseria,
en tiempo de mentira y de infidelidad

José Ángel Valente

Poeta en tiempo de miseria, en tiempo de mentira
y de infidelidad, y de ellas, no altivo juez,
espectador atónito, menos aún, habitante alegre de la ignorancia.
Poeta de esta hora, testigo absorto tantas veces
de injusticia o de lágrimas, silencioso participante en ellas.
Trabajador de las palabras, levantando muros,
Cerradas cárceles donde sólo la memoria habita.
Letras y sílabas, torpemente aprendidas, elevándose
inútiles junto a la firme realidad de unas manos,
de unos ojos que piden simplemente vivir.
Extraño oficio, viejo como los árboles
y como las rocas firme, a través de los aciagos días,
hasta llegar a este momento, ante el blanco papel,
que antes fuera dorado pergamino,
canción de pueblo humildemente recordada.
Duro destino, ser voz sobre otros hombres,
pero también, vecino último de la propia infancia,
acobardada sombra entre la soledad y el sueño.
Apenas hoy, rincón oculto de ternura,
lugar bañado de risa y sol de estío,
se ofrecen al que de su vocación así dispuso.
Y el seco estampido de los disparos
o la apagada pupila frente al amanecer,
son historia ejemplar, iluminado aviso,
para aquel que, con sólo la verdad por cimiento,
construye terco su esperanza y la escribe
cuando camina hacia su fin.

 A través del tiempo (1968).

Juan Luis Panero, (Madrid, 1942-Gerona, 2013). Fue hijo del poeta Leopoldo Panero (1909-1962) y de la escritora Felicidad Blanc (1913-1990), hermano del poeta Leopoldo María Panero (1948-2014) y Michi Panero (1951-2004) y sobrino del poeta Juan Panero (1908-1937), creció en el seno de una familia acomodada recibiendo educación en El Escorial y luego en Londres. Su espíritu rebelde y viajero lo llevó a deambular por diferentes países de América, dándole la oportunidad de conocer a grandes escritores como Octavio Paz, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo entre otros. Su poesía completa (1968-1996) está recogida en un volumen de la editorial Tusquets y algunas de sus conferencias, en particular la que recoge su relación con Luis Cernuda, están incluidas bajo el título de «Páginas sobre cine y poesía» en el libro Después de tantos desencantos. Vida y obra poéticas de los Panero, de Federico Utrera (2008). Ha preparado además antologías de poetas como Leopoldo Panero, Pablo Neruda y Octavio Paz y ha reunido selecciones de Poesía colombiana (1880?1980) y Poesía mejicana contemporánea. Desde 1985 fijó su residencia en Torroella de Montgrí (Gerona), donde falleció en 2003.

Frustraciones sin pausa…

García De Latorre
Obra de García De Latorre

Frustraciones sin pausa,
escalonadas todas
con los huecos de luz
llenos de albatros vivos.

Volver a lo que vuela,
a ese alivio de alas
seguras e invisibles.

Lento resurgimiento
de lo que estaba roto,
de ese cristal quebrado,
traslúcido y sin manchas.

Ernestina de Champourcín, poeta española de la Generación del 27, nacida en Vitoria 1905-1999