Dios no lo sabe, pero yo estoy triste…

Ojos_Tristes_16

Dios no lo sabe, pero yo estoy triste
Como los viejos pozos en la tarde;
Triste como el portón de la herrería
Que hace cien años que no ha abierto nadie.
Ya le encuentro sabor de sed al
Agua, viendo crecer un trigo miserable;
Y todo se me va con el otoño,
Pero Dios no lo sabe.

Dios no lo sabe, porque está allá arriba,
Y yo acá abajo, triste a mi manera;
Yo, que ya sé lo que no dice el viento
Y de qué modo hay que pisar la yerba.
Dios no lo sabe, pero yo lo digo,
Solo en la noche, solo en la tristeza,
Y eso que sé que nada cambiaría
Aunque Dios lo supiera.

Yo sé el camino del que sigue andando
Derechamente hacia ninguna parte,
Y ese lado del tiempo donde hay nieve
Para el pequeño amor que llega tarde.
Yo sé cómo se cierra cada puerta
En el anochecer de cada calle;
Y sé que hay un sol negro que da sombra,
Pero Dios no lo sabe.

Yo sé del hacia abajo en las raíces,
Sin hacia arriba, hacia la primavera;
De la lluvia que llueve y ya no es lluvia
En la arena que sigue siendo arena.
Dios no lo sabe, y nada cambiaría,
Nada, por más que un día lo supiera.
-O tal vez Dios lo sabe, y está triste sin que nadie lo sepa-.

Mario Benedetti, escritor y poeta uruguayo 1920-2009

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