Ángel de la poesía

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Porque respiro el aire que respiras.
Porque percibo tu vagar intenso.
Porque escindes de lo vulgar mi alma.
Porque me acercas a tu sacro fuego.
Porque eres vuelo y nadie te retiene.
Porque en diálogos de luz me cantas.
Porque en tu ausencia todo es como nada.
Porque desbordas de emoción mis ansias.
Porque te busco y no te hallo nunca.
Porque te hallo sin buscarte siempre.
Porque suave rezo una oración contigo.
Porque grito en tu voz cuanto me duele.
Porque en la soledad estás. Y en el silencio.
Porque en tu vino bulle la alegría.
Porque pródigo estás en el que amo.
Porque inestable eres, pero puro.
Porque en tus alas vibran los otoños.
Porque ves tantas cosas que no existen.
Porque naces y mueres en la rosa.
Porque meces la palabra en ritmo.
Por que la muerte de tu mano es bella…
Hálleme la muerte respirando
el aire iluminado que respiras.

(Del poemario: Amados ángeles)

Luzmaría Jiménez Faro, editora, poeta, ensayista y antóloga española, nacida en Madrid 1937-2015

en la imagen escultura de mármol, de Antonio Canova conservada en el Museo del Louvre representa a Eros besando a Psique

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Amor

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Puliré mi belleza con los garfios del viento.
Seré tuya sin forma, hecha polvo de aire,
diluida en un cielo de planos invisibles.

Para ti quiero, amado, la posesión sin cuerpo,
el delirio gozoso de sentir que tu abrazo
solo ciñe rosales de pura eternidad.

Nunca podrás tenerme sin abrir tu deseo
sobre la desnudez que sella lo inefable,
ni encontrarás mis labios
mientras algo concreto enraíce tu amor…

¡Que tus manos inútiles acaricien estrellas!
No entorpezcan besándome la fuga de mi cuerpo.
¡Seré tuya en la piel hecha fuego de sol.

Ernestina de Champourcín, poeta española de la Generación del 27, nacida en Vitoria  1905-1999

Escrito está en mi alma vuestro gesto…

mano

Soneto V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuando tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

Garcilaso de la Vega, poeta y militar español del Siglo de Oro, nacido en Toledo 1501-1536