Usted, el ángel de la muerte

jimenez_faro

Usted y yo tenemos una cita.

Sé que jamás se retrasó en la hora.
Tal vez pueda darme algo de tiempo
para mirar mi vida.
¿Podré volver la vista hasta mi patio?
Allí la madreselva era alegría,
su aroma resbalaba por los sueños
de mi sangre crecida.
Será muy puntual. Siempre lo ha sido.
Usted perdonará si me entretengo
y acaricio mis libros con ternura:
comprenda usted ¡son tantas horas juntos!
que así, partir, tan fríamente,
no me parece bien. Se quedan solos…
Quiero que sepa que sé que ha de venir
para llevarme con usted,
y créame si digo que estoy lista.
He tratado de aprovechar mi tiempo:
Amar. Vivir. Vivir y amar.
No puede imaginarse el equipaje
que llevo en la memoria…
Usted ¡qué culpa tiene!
Sólo es usted el ángel de la muerte,

y usted y yo tenemos una cita.

(Del libro Amados ángeles).

 

Luzmaría Jiménez Faro, editora, poeta, ensayista y antóloga española, nacida en Madrid 1937-2015

En la imagen la poeta

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La pequeña llama…

llama de fuegoMANO

Yo siento por la luz un amor de salvaje.
Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge;
¿no será, cada lumbre, un cáliz que recoge
el calor de las almas que pasan en su viaje?

Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas,
lo mismo que las almas taciturnas y buenas.
Hay otras casi blancas: fulgores de azucenas.
Hay otras casi rojas: espíritus de rosas.

Yo respeto y adoro la luz como si fuera
una cosa que vive, que siente, que medita,
un ser que nos contempla transformado en hoguera.

Así, cuando yo muera, he de ser a tu lado
una pequeña llama de dulzura infinita
para tus largas noches de amante desolado.

Juana de Ibarbourou, conocida popularmente como Juana de América, fue una poeta uruguaya. 1892- 1979

Cansancio

consu

Geranios allá arriba,
son equidistantes entre ellos.
Rosados rojos rosados.
Flores que ni siquiera
rompen la sobriedad de la calle.
Son quietud entre ruidos de motores
y zapatos que apresurados
recorren el asfalto.
Todo parece tenerse entre orillas.
Aquí…Allí…
Y entre el aquí y el allí,
nubes alborotadas caen
sobre la espera de cualquier tejado.
La noche, hoy será silenciosa.
Surgirá otro geranio en el filo
de un jardín sin flores.
Sinónimo de lo siempre nacido.
Todo empieza aquí, allí vuelve lo ido.
Siempre.

Consuelo Jimemez Martín (Barcelona, 1961)