Me debo un verso

 

Consuelo

Me inclino a escribir versos
con huella amamantada trazada
en azules saturados de blanco,
siendo nubes de un viejo cielo,
ya mimado, ya huído.
Trazos de los otros en mis letras.
Su sed, su río , su mar, su campo,
sus amores, sus temores.
Imágenes biseladas espejos
donde sin saberme poeta me adivino.
Mis ecos vibran sobre membranas
muertas siendo suspiros.
Tumores mentiras inventadas
de brillo apagado. Debo verdad.
Me debo la sutileza de un verso
que me ame y borrándome
entre comillas sepan de mí.

Consuelo Jimenez

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Soy nada

1.-Ante-la-nada

Soy la encina sagrada
que arde, sangra, llora.
Soy el hada verde y luminosa
encadenada, golpeada, muerta.

Soy el tiempo de los héroes ancestrales
agresivo, temeroso, ignorado.
Soy el sauce enamorado que lamenta
frente al horizonte.

Soy un verso, fui una canción.
Soy un hechizo
en un oculto pentagrama.

Soy un puñado de tierra del ande,
o el alma de un castillo en medioevo
que en los recuerdos tenebrosos vaga.
Soy un beso consumido
y carcomido por el tiempo.
Quizá un golpe ciego
en medio de la noche.

Soy el llanto de mi madre.
Una maldición.
Soy humana, muy humana y así…
¡soy nada!

Juana Olazábal

En la imagen: instantánea  del  Mejor Corto Universitario Nacional
Ante la Nada
2013 | México | 02:48 Min. | Dibujo en cristal | Digital
Dirección: Iris Díaz Gutiérrez.
Producción: ENAP.

 

En una mirada como terapeuta

Dorina Costras-www.kaifineart.com-6
Óleo sobre lienzo de Dorina Costras

Atrapada una vez más,
por la inagotable fuente de sorpresas,
que emerge de la cercanía,te veo a ti,
tejiendo tu esencia ante mis pupilas.

Mi corazón se contrae y se ensancha,
redobla su paso y se detiene.
Retumba en las paredes de mi cuerpo,
para callarse, en el erizo de mi piel poseída.

Marchan sin llamado hacia mis ojos,
soldaditos de cristal humedecido,
y capturo el momento, cuál tesoro,
al ver cómo olvidas, mantenerte escondido.

Y gozo ese momento en que cae sin proponértelo,
esa tela que confunde y ese ruido que ensordece,
Entonces, se da el milagro de observar a Dios,
mientras tu eres.

Nada me acerca tanto a ti,
como la fragilidad que hoy tocas,
y a sentir te atreves.
Nada como esos segundos,
en los que te veo ser,
lo que puedes y quieres.

Te vas, y hoy siento,
que conocí mejor tu mundo.
Que te abrace por un segundo,
que tu esencia alimentó la mía
y que algo se transformó en lo profundo.

Rocío Zubiría Luqué