La bodega

 

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fotografía de María J. Leza ©

Envolvente aroma, opiáceo para los sentidos
donde dejé emociones que se vaciaros a solas
por las tintas aladas del poema.
Bodega, rincones a media luz custodian
esa paz que nos niegan otros lares.
Un paseo entre botas, toneles y duelas consumidas,
es zambullirse en un cuento templado
sobre albero, donde solo se oye silencio y música.
Donde planea el poder creativo del subconsciente. Matices que hacen sentir al hombre más espiritual,
más que donde brota el íntimo color de sus creencias.
El cuento acaba y sigues ahí metido,
absorto y melancólico.
Si no suena el letal e inoportuno rugido de la calle,
aún estoy alucinando, leyendo mentalmente
la obra del padre, tu padre.
Mis vítores se elevan hasta más allá de la conciencia,
allí a donde nacen las historias que nos llenan
la vida del color de aquello en lo que creen los sueños.

© Diego Bardallo Méndez. Poeta tarteso.

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