Rozo tu mano

azucena

Rozo tu mano que hacía mi se tiende
en la penumbra cómplice y callada
igual que a una azucena desmayada
acaricia el clavel que la defiende.

¡Oh, blancura de nieve que me enciende
en una primavera levantada!
Estremecida ya y transfigurada
al gesto que subyuga y que comprende.

¿Sólo una mano? ¡Sólo un ciego impulso
de flor cortada inútil al sentido?
¿Sólo esa perla alzada en el encaje?

Sólo esa mano en la que late un pulso
por donde sin descanso y sin ruido
el corazón me envía su mensaje.

Guillermo Diaz-Plaja (Manresa, 1909 – Barcelona, 1984), ensayista, poeta, crítico literario e historiador de la literatura española

Yo vi unos bellos ojos

bellosojos

Yo vi unos bellos ojos, que hirieron
con dulce flecha un corazón cuitado,
y que para encender nuevo cuidado
su fuerza toda contra mí pusieron.

Yo vi que muchas veces prometieron
remedio al mal, que sufro no cansado,
y que cuando esperé vello acabado,
poco mis esperanzas me valieron.

Yo veo que se asconden ya mis ojos
y crece mi dolor y llevo ausente
en el rendido pecho el golpe fiero.

Yo veo ya perderse los despojos
y la membrana de mi bien presente
y en ciego engaño de esperanza muero.

Fernando de Herrera (Sevilla, 1534 – 1597), escritor español del Siglo de Oro, conocido especialmente por su obra poética. Fue apodado “El Divino”

Estoy contigo en lágrimas bañado

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Óleo sobre lienzo “Ángel caído” de Americo Hume 

Estoy contigo en lágrimas bañado,
rompiendo siempre el aire con sospiros;
y más me duele el no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado,

que viéndome do estoy, y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo viendo atrás lo que he dejado:

y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántame en la vía
ejemplos tristes de los que han caído.

Sobre todo, me falta ya la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.

Garcilaso de la Vega, (1501- 1536), poeta y militar español del Siglo de Oro.

Ofreciendo a una belleza una guirnalda hecha toda de mariscos

1848_Jean-Auguste-Dominique_Ingres_-_Venus_Anadyomène
“Venus Anadyomene” pintado por Jean Auguste Dominique Ingres

Cuando del mar las ondas cristalinas
vieron nacer de Venus la hermosura,
no adornaban su frente o su cintura
mirtos de amor ni rosas purpurinas;

pero el agua le dio galas marinas,
perlas de su garganta a la blancura,
y, por guirnaldas, a su frente pura
caracoles y conchas peregrinas;

esa gracia y beldad que en ti descuella
junto a la mar nació, pues no repares
en dar marino adorno a tu sien bella,

para que en todo a Venus te compares,
y todos digan al mirarte: «Es ella,
en el momento en que nació en los mares.»

Juan Bautista Arriaza (1770 -1837), poeta español del Neoclasicismo y de la etapa de transición al Romanticismo. En su juventud fue oficial de marina y partidario toda su vida del absolutismo de Fernando VII.