Dime amor

female eyes behind fan

¿Qué harás
si sobrevivo sin ti a la furia de la noche,
y desnuda atravieso entre balas
este campo minado de recuerdos,
si descubro un aljibe de amor en el desierto
y en él bebo y sacio las ansias de mi alma?

¿Qué pasará amor
si mis pies a seguir tu huella se rebelan
y mis manos en perseguir hojas al viento,
si convierto a la llovizna en diluvio
y desquebrajadas olas en manso huracán?

Si ya no busco tu nombre en el sueño que me turba,
ni tu aroma de violetas mientras duermo,
si al probar la madurez de nuevos mares
mis labios enmudecen de ternura
y de tanto amor se desorienten las gaviotas,
que no me importe que se esparza por el mundo
el secreto que nos une.

¿Qué ganaría
con bordar atardeceres en el diván de tu regazo
intentando alimentar a besos la esperanza
mientras someto torbellinos corazón adentro,
si vendiera como espejo mi rostro en el mercado
y dibujara tu imagen en el corazón de mi entraña
para que pueda este poema soportar tanto tormento?

¿Cómo continuar
ahora que la ausencia es lo único que existe
en esta soledad congelada de suspiros.
Si ya no hay estruendos ni misterios en tu nido
y los recuerdos derraman negrura sobre mi cama?

¡Dime amor cómo recuperarte!…
Tal vez desollando nuestra piel por el camino
hasta ser cadáver mezclada con tus huesos.

Lina Zerón, 1959, poeta mexicana


Del libro: Poesía Reunida 1975-2010. amarillo editores 2011.

Oigo el mar

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Le Penon en Francia, fotografía de María J. Leza © (todos los derechos reservados)

Oigo el mar,
como la vida,
una maraña de cabello en mis ojos desorbitados.
Me doy cuenta, me hago la pregunta a la indisciplina de la respuesta.
Me hago una muerte en los ojos cerrados.
Caigo en la cuenta.
Quiero proteger un suspiro, las horas,
quiero navegar en la espuma de la playa sin nombre.
Quiero seducirme en tu cuello,
en tus brazos,
los brazos del abrazo y de la respuesta a cualquier clase
de amor que no lleve a la desesperación.
Que no lleve al letargo. A la frialdad del propio destino,
de no saber, de no querer, de no decir,
pronunciar, disparar,
olvidar, doler, seducir, soñar…
El sueño es como un arrecife de historias dormidas
en rocas serpenteadas por ruidos del ser…
Querer ser, querer ir, simplemente querer…
¿Y en la madrugada? Como el náufrago.
Acércate. Es un susurro. Mi voz, se descuelga del teléfono
en un páramo,
en la vieja arena de un gladiador
el que me tensa el cuerpo, y me incita,
a perder una condena,
a ganar una sentencia,
menospreciar la quietud, que no tengo.

Texto tomado del poemario Paisajes de una Dama, 2013

Isabel Rezmo