La niebla

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
fotografía de María  J. Leza ©

LA NIEBLA es frontera,
guarida del bosque.
Punto cardinal
que abriga la tierra dividida.

EL VIENTO raspa
con la insolencia de una flauta desafinada.
La helada paraliza las frecuencias
perimetrales del pulso acompasado
al galope del desvelo
de los sueños enmarañados.

El aliento del invierno
enfría los riachuelos sanguíneos,
coagula como hojas en el charco
los pasos perennes hacia el cementerio.
Hay un momento en el que las manos
dejan de emanar cobijo, el eje de presencia.

El viento es la bufanda
de la aldea. El abrigo
que limpia las malas hierbas
enterrándolas en tierra yerma.
Es el habla que emerge
desde los metacarpos que rasgan
el bosque enfermo,
en el interminable poso
de los latidos enfrascados en latas de conserva
que son ataúdes sin fecha
escondidos en las despensas
donde se resguardan las almas solitarias.

Los espíritus errantes.
El cobijo de la arruga.
Es la frecuencia del grito ahogado,
del sollozo del recién nacido
que no llego a tiempo a su destino prescrito
por la cuaresma.

Hasier Larretxea, poeta nacido en Arraoiz, Navarra, 1982

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s