Las horas cuerdas de un reloj

RafiG

Enrollo a la noche
la guardo en el cajón
de una mesilla,
no quiero que se marche
sin haber soñado
con los ojos del viento
que me acercan a tus labios.

Tus pasos sobre mi carne,
el silencio hecho pedazos
repleto de luz y esencias
al contacto con mi voz,
y pronuncio tu nombre
y me bebo la luna.

El reloj no canta,
se paró su cordura.

Rafi Guerra ©  poeta cordobesa 1965

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