Alfonsina Storni

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monumento dedicado a Alfonsina Storni, tallado por Luis Perlotti  

Entre un romper de olas descubro el monumento
de la que fue poeta y ante todo mujer.
La luz va declinando en apagarse lento
y ya en el horizonte muere el atardecer.

Como dulce canción me llegan con el viento
las palabras de otrora, recuerdos del ayer,
y todo cobra vida, mágico, en un momento,
igual que si de nuevo hoy la volviera a ver.

Me encuentro allá en la infancia junto a ella sentada,
personaje irreal para mi ingenuo asombro,
que apenas a nombrarla me resuelvo: «¡Alfonsina!»

A mi débil susurro responde embelesada,
acercando —amorosa— mi cabeza a su hombro:
«¡Y tú eres Marilina y serás Marilina!»

Marilina Rébora, poeta argentina 1919-1999

El monumento a Alfonsina Storni está emplazado en el mismo lugar en donde la escritora y poetisa se quitó la vida el 25 de octubre de 1938, frente a Playa La Perla – Mar del Plata, Argentina. La obra fue esculpida por Luis Perlotti y consiste en una piedra tallada acompañada por los versos del poema “Dolor”, escrito por Storni en 1925. Su última estrofa es un augurio de la triste pero poética muerte de la escritora: “Perder la mirada distraidamente/ perderla y que nunca la vuelva a encontrar:/ y, figura erguida entre cielo y playa/ sentirme el olvido perenne del mar.”

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Exégesis

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fotografía de Jaroslaw Datta 

¡Pobres lágrimas mías las que glisan
a la esponja sombría del Misterio,
sin que abra en flor como una copa cárdena
tu dolorosa boca de sediento!

¡Pobre mi corazón que se desangra
como clepsidra trágica en silencio,
sin el milagro de inefables bálsamos
en las vendas tremantes de tus dedos!

¡Pobre mi alma tuya, acurrucada
en el pórtico en ruinas del recuerdo,
esperando de espaldas a la Vida
que acaso un día retroceda el Tiempo…!

Delmira Agustini, poeta uruguaya nacida en Montevideo en 1886-1914

Mujer de gran sensibilidad y sensualismo, asombró a Montevideo y Buenos Aires con sus libros de versos.

Remembranza

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en la imagen la actriz Lauren Bacall 

No es sólo la distancia que se acumula, no,
es la renuncia a éste telúrico amor
que nos encumbra
no digas que ya no me recuerdas, no,
cuando aún buscas mis cartas de papel amarillo,
mi sonrisa cristalina,
nuestras siluetas bajo la sábana,
tus celos de fábula perfecta,
mis renuncias de mentiras,
y nuestras piernas anudadas.

No digas que ya no me recuerdas, no,
cuando todos tus poemas son pensando en mi.

Lina Zeron, poeta mexicana, 1959

Está bien lo que está…

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obra del artista austríaco Christian Shhloe 

Está bien lo que está:
Sé que todo está bien.
Sé el Nexo.
Y la Razón.
Y hasta el Designio.
Yo lo sé todo,
lo aprendí en un libro sin páginas,
sin letras y sin nombre …
Y no soy como el loco
que se quema los dedos trémulos
por separar la llama rosa de la mecha negra …
Pasó volando y me rozó la frente…
Era buena la Vida:
Había rosas.
Unos minutos antes me había sonreído un niño…
Pasó volando y me rozó la frente.
No sé por dónde vino
ni por dónde se perdió luego pálida y ligera…
No recuerdo la fecha.
No sabría decir de qué color era ni de qué forma;
no sabría, de veras, decir nada.
Pasó volando… -había muchas rosas…-
y era buena la Vida todavía…

Dulce María Loynaz. (1902-1997), escritora cubana, considerada una de las principales figuras de la lírica cubana y universal. Mereció el premio Miguel de Cervantes en 1992.

Recuerdo

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fotografía de Lucy Zharikova 

El regreso no atiende a encargos.
Mentira,
buscaba cerrar los ojos,
ser rastro del desierto
donde el viento sacude la huella,
siendo el recuerdo lluvia de púrpurina
en el clamor del angosto eco del olvido.
Mentira,
buscaba seguir existiendo,
pisando suelo que sin ser gris divino
me asista en ligero camino.
Mentira,
yo sólo quería no dudar de la duda,
aletear en la certeza de versos
escritos en el desorden de las palabras
imaginando que los segundos
estallan en mis manos, caen en el minuto,
como el sol en la sombra, sin arrastre.

 Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona en 1961 

El cántaro azul

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obra del pintor vasco Ignacio Diaz Olano 

Al atardecer iré
con mi cántaro azul al río,
para recoger la última
sombra del paisaje mío.

Al atardecer el agua
lo reflejará muy vago;
con claridades de cielo
y claridades de lago…

Por última vez el agua
reflejará mi paisaje.
La cogeré suavemente
como quien coge un encaje…

Serán al atardecer
más lejanas estas cosas…
Más lejanas y más dulces,
más dulces y más borrosas.

Después… ¡Que venga la noche!
Que ya lo tenue del sueño
-de sueño olvidado-
lo delicado, gris, sedeño
de tela antigua… y lo fino,
lo transparente de tul…
¡Serán un solo temblor
dentro del cántaro azul!

Dulce María Loynaz. (1902-1997), escritora cubana, considerada una de las principales figuras de la lírica cubana y universal. Mereció el premio Miguel de Cervantes en 1992.

Fue al pasar

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en la imagen Audrey Hepburn, foto de Dennis Stock 

Yo creí que tus ojos anegaban el mundo…
Abiertos como bocas en clamor… Tan dolientes
que un corazón partido en dos trozos ardientes
parecieron… Fluían de tu rostro profundo

como dos manantiales graves y venenosos…
fraguas a fuego y sombra, ¡tus pupilas!… tan hondas
que no sé desde dónde me miraban, redondas
y oscuras como mundos lontanos y medrosos.

¡Ah, tus ojos tristísimos como dos galerías
abiertas al Poniente!… ¡Y las sendas sombrías
de tus ojeras donde reconocí mis rastros!…

¡Yo envolví en un gran gesto mi horror como en un velo,
y me alejé creyendo que cuajaba en el cielo
la medianoche húmeda de tu mirar sin astros!

Delmira Agustini, poeta uruguaya nacida en Montevideo en 1886-1914

Mujer de gran sensibilidad y sensualismo, asombró a Montevideo y Buenos Aires con sus libros de versos.

Árida

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obra del escultor taiwanés Gaylord Ho 

Árida llanura
arrancando la muerte,
amarrando la lluvia,
azahar que despierta,
al limbo secuestra.
A la manera de ser tuya,
a la par me penetras.

Entonces caeré en la muerte densa
entonando un leve suspiro,
esperando que la lluvia cese en mi cuerpo,
estocada perfecta a mis impulsos,
escribiendo versos que el óbito
encuentre en grito de una balada.
Intruso malherido de mis voces,
intratable como la razón,
instintiva como el placer
inerte en este cuerpo
insulso de dolor entre paisajes,
imitando la huella de mi sexo en mis ojos.
Oscuro es el tiempo que secuestra
un huracán entre los visillos de la propia inercia

del poemario Ego Amare de Isabel Rezmo, poeta nacida en Úbeda 1975

Ceguera

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fotografía de Jaroslaw Data 

Me abismo en una rara ceguera luminosa,
un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
o en su disco de luz he quedado prendida?
No sé…
Rara ceguera que me borras el mundo,
estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo.

¡Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!

Delmira Agustini, poeta uruguaya nacida en Montevideo en 1886-1914

Mujer de gran sensibilidad y sensualismo, asombró a Montevideo y Buenos Aires con sus libros de versos.

Esa lluvia de Baztan

nieblajuan

Esa lluvia de Baztan,
como una manta de eterna parsimonia.
Esa lluvia sin gotas,
como niebla.
Y el sonido en sus remiendos,
en las goteras del caserío:
Golpeando aquí al charco que tiembla
Allí a la piedra o a la tierra
Más allá al coche, con su sonido de lata.

Esa lluvia que nunca acaba…
Ese sonido a txalaparta infinita
Y que lánguidamente
empapa las almas.

Juan Goñi

Música: First Rain, por Spencer Brewer:
https://youtu.be/H9WbmdBNwpE