Los pájaros no dicen adiós

niño con corderito

Tirabuzones del tiempo
giran sobre sí mismos,
lobo hambriento de minutos
renacidos en cada segundo.
Lame la primavera,
atusa los cabellos de la flor.
Al ratito, el sol arde en las mejillas,
el azul embellece las miradas,
ya besa el mar la orilla de un amor.
Sopla la bruma en otoño,
flaco despeinado, viento,
pinceladas marrones sobre grises,
al verde le vence el musgo,
los pétalos de agua
hacen del jardín escarcha.
Helados los huesos,
el camino se me antoja cojo,
como la vida a las puertas del vacío.
Ah! los pájaros, en un parpadeo
volaron sin decir adiós.
A su regreso, seguiremos siendo tiempo.

Consuelo Jimenez, poeta nacida en Barcelona 1961