Cantarán los gallos

hoja transparente

“Cantarán los gallos, cuando muramos,
y una brisa leve, de manos delicadas,
rozará los bordes, las sedas
mortuorias.
Y el sonido de la noche irá transpirando
sobre los claros vidrios.
Y los grillos a lo lejos truncarán los silencios,
los tallos de cristal, fríos, largos yermos,
y el enorme aroma de los árboles.
¡Ah, qué dulce luna verá nuestra calma
faz todavía más calma que su gran espejo
de plata!
¡Qué frescura espesa en nuestros cabellos,
libres como los campos de madrugada!
En la niebla de la aurora
la última estrella
asciende pálida.
¡Qué gran sosiego, sin hablas humanas,
sin el labio de los rostros del lobo,
sin odio, sin amor, sin nada!
Como oscuros profetas perdidos,
conversarán apenas los perros en las campiñas.
Fuertes preguntas. Vastas pausas.
Estaremos en la muerte
con aquel suave contorno
de una concha dentro del agua. “

Cecilia Meireles, (Río de Janeiro, 1901-1964), es una de las máximas voces de la segunda fase del Modernismo brazileño. Fue editora de educación del Diario de Noticías de Río y tradujo las obras de Maeterlinck, Lorca, Anouilh, Ibsen, Tagore, Rilke, Virginia Woolf, Pushkin. Publicó, entre otros libros, Espectros, publicado en 1919, siguieron: Nunca mais…e poema dos poemas (1923), Baladas para el Rei (1925), Viagem (1939), Retrato natural (1959), Metal rosicler (1960) y Solombra (1963).

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Ante ti

detalle de sergeMarshennikov
Detalle de óleo de Serge Marshennikov

Porque siendo tú el mismo, eres distinto
y distante de todos los que miran
esa rosa de luz que viertes siempre
de tu cielo a tu mar, campo que amo.

Campo mío, de amor nunca confeso;
de un amor recatado y pudoroso,
como virgen antigua que perdura
en mi cuerpo contiguo al tuyo eterno.

He venido a quererte, a que me digas
tus palabras de mar y de palmeras;
tus molinos de lienzo que salobres
me refrescan la sed de tanto tiempo.

Me abandono en tu mar, me dejo tuya
como darse hay que hacerlo para serte.
Si cerrara los ojos quedaría
hecha un ser y una voz: ahogada viva.

¿He venido, y me fui; me iré mañana
y vendré como hoy…? ¿qué otra criatura
volverá para ti, para quedarse
o escaparse en tu luz hacia lo nunca?

Carmen Conde, poeta española nacida en Cartagena, 1907-1996

Confusión

omarOrtiz1
Detalle de un óleo de Omar Ortiz

Ahora empezarás, mi vida,
a no dejarme vivir.
A que los días y sus noches sólo sean
el ahogo feroz de tu encuentro.
De tu incorporación a mí,
de tu revestimiento de mí.
A que mi sangre no sepa detenerse sola,
y se arroje a la tuya, a ti,
con la furiosa alegría de amarte,
del éxtasis de saberse tuya;
y de la angustia,
del tremendo milagro oscuro
¡que es pertenecerte!

Ahora sí; ahora.
Cuando no me busca nadie, ni yo busco.
Porque tu voz llena de altos ecos la tierra,
y tu olor los jardines más sombríos,
y de tu pecho caen las campanas de mis deseos
de ti, de mí que por ti me recobro
y aprendo, vida mía, alma mía, amor,
que es verdad que soy de carne,
que es verdad que duelo,
y gozo, y sufro, y grito
porque soy tuya.

¡Momento agotado del mundo,
éste en que te sé lejos de mí!

Apúralo todo, regresa a nuestro abismo
y déjame en ti sumida,
fuerza que se te dio sin lágrimas
de rebeldía; aunque con llanto de violencia
por verse tuya,
yo que no era de nadie,
¡ni siquiera mía nunca!,
esclava tuya, entregada tuya, amante.

Carmen Conde, poeta española nacida en Cartagena, 1907-1996

Amante

Serge Marshennikov_Cultura Inquieta16
Obra del artista Serge Marshennikov

Es igual que reír dentro de una campana:
sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles.
Con gesto vas gastando la noche de tu cuerpo
y yo te transparento: soy tú para la vida.

No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.
No te juntan a mí, nadie sabe que es tuya
esta mortal ausencia que se duerme en mi boca,
cuando clama la voz en desiertos de llanto.

Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas,
y el amor se consuela prodigando su alma.
Todo es luz y desmayo donde nacen los hijos,
y la tierra es de flor y en la flor hay un cielo.

Solamente tú y yo (una mujer al fondo
de ese cristal sin brillo que es campana caliente),
vamos considerando que la vida…, la vida
puede ser el amor, cuando el amor embriaga;
es sin duda sufrir, cuando se está dichosa;
es, segura, la luz, porque tenemos ojos.

Pero ¿reír, cantar, estremecernos libres
de desear y ser mucho más que la vida…?
No. Ya lo sé. Todo es algo que supe
y por ello, por ti, permanezco en el Mundo.

Carmen Conde, poeta española nacida en Cartagena, 1907-1996

A veces quiero preguntarte cosas…

jokinKale
Obra de Jokin Kale

A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.

Gloria Fuertes, poeta y autora de literatura infantil y juvenil. Madrid 1917-1998

Noviembre me suena a siempre

JUanGoñifoto
Foto de Cesc Jurado
Llueve suavemente tras mi ventana. Llueven recuerdos en mi memoria en este día que amaneció como debe de amanecer un día de noviembre. Las gotas diminutas y leves desfiguran el paisaje lleno de brumas y de bosques de ámbar y oro que se apaga.

Huele a castañas asadas en mis recuerdos, a fuego en el hogar, aromas que me arrastran a casas de pueblo, aromas a alcoba cálida, a tostadas, a mermelada de higos, a uvas pasas y a mañanas oscuras en la cocina de la abuela; huele a abrazos dormilones.

Llueve a través de la atmósfera apagada pero dulce. Grises los cielos que lloran, avellana en las copas de los árboles, verde que oscurece y enfría mi mirada en el suelo empapado. Suena el mundo entero a mar que gotea desde el cielo, tan delicado, tan dócil, tan universal.

Desayunamos mi hijo y yo al calor de la estufa de leña que crepita. Café caliente y tostadas con aceite, cacao humeante y bizcocho recién horneado. El gato ronronea dormitando sobre su cojín a la vera del fuego; la mañana llora lágrimas que se deslizan tras la ventana.

Él me cuenta que ya decidió sus regalos de Reyes y que hizo más amigos en el colegio que recién ha estrenado, y chispean sus ojos vivos al mirarme. Yo me pregunto que recuerdos adornarán sus noviembres venideros, que aromas, que sensaciones evocará cuando desayune junto a su hijo en una lluviosa mañana dominical de otro otoño.

Llueve melancolía cálida en mi corazón, y en mis oídos resuena como una campanilla la cucharilla con la que torpemente revuelve su taza, mientras me cuenta cosas que ya sentí.

Noviembre me suena a Siempre.

Juan Goñi.

Foto: Cesc Jurado – “Paitsage de tardor” en Malerreka, #Navarra, #Nafarroa.

Música: Spencer Brewer, Nancy Rumbel y Eric Tingstad – Shadow Dancer:
https://youtu.be/DC08u8qIgcw

— con Cesc Jurado

Notas de un viaje por Navarra / Bécquer

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fotografía antigua sacada en el palacio de Olite por María J. Leza

[…] Al dia siguiente, nuestro primer cuidado fué visitar el Castillo
Real. La fundacion de este castillo ó su completa renovacion data
del primer tercio del siglo XV y se debe á D. Cárlos III de Navarra,
llamado el Noble, el cual tuvo de ordinario en él su residencia. Hoy
dia es difícil determinar precisamente la planta de esta obra, de la
que solo quedan en pié muros aislados cubiertos de musgo y hiedra,
torreones sueltos y algunos cimientos de fábrica derruida que en
ciertos puntos permiten adivinar la primitiva construccion, pero que
en otros desaparecen sin dejar huella ostensible entre los escombros
y las altas yerbas que crecen á grande altura en sus cegados fosos y
en sus extensos y abandonados patios. Sin embargo, la vista de aque-
llos jigantes y grandiosos restos impresiona profundamente, y por
poca imaginacion que se tenga, no puede menos de ofrecerse á la
memoria al contemplarlos la imágen de la caballeresca época en que
se levantaron.
Una vez la fantasía elevada á esta altura, fácilmente se recons-
truyen los derruidos torreones, se levantan como por encanto los
muros, cruje el puente levadizo bajo el herrado casco de los corceles
de la régia cabalgata, las almenas se coronan de ballesteros, en los
silenciosos patios se vuelve á oir la alegre algarabía de los licencio-
sos pajes, de los rudos hombres de armas y de la gente menuda del
castillo que se adiestran en volar á los azores, atraillan los perros ó
enfrenan los caballos. Cuando el sol brilla y perfila de oro las alme-
nas, aun parece que se vén tremolar los estandartes y lanzar chis-
pas de fuego los acerados almetes; cuando el crepúsculo baña las
ruinas en un tinte violado y misterioso, aun parece que la brisa de
la tarde murmura una cancion gimiendo entre los ángulos de la torre
de los trovadores y en alguna gótica ventana, en cuyo alfeizar se ha-
lancea al soplo del aire la campanilla azul de una enredadera silves-
tre, se cree ver asomarse una forma blanca y ligera. Acaso es un gi-
ron de la niebla que se desgarra en los dentellados muros del casti-
llo, tal vez un último rayo de luz que se desliza fugitivo sobre los
calcinados sillares; ¿pero quién nos impide soñar que es una mujer
enamorada que aun vuelve á oir el eco de un cantar grato á su oido?

(Fragmento del libro de notas de Bécquer)

Muchos han sido los viajeros, nobles, escritores, historiadores, etc… que desde la Edad Media hasta nuestros días se han sentido atraídos por Olite, en especial por su imponente Palacio, considerado uno de los más grandes y lujosos de Europa.

En el British Museum de Londres, por ejemplo, hay un diario de un viajero alemán que data del siglo XV que reza: “Seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso y de tantas habitaciones doradas”.

También, nuestro gran Gustavo Adolfo Becquer, se sintió atraído por las ruinas de este castillo y le dedicó un pequeño ensayo “Castillo Real de Olite. Notas de un viaje por Navarra”. Es un corto relato que os animo a leer, pues tiene una descripción detallada de la exacta sensación que provoca Olite cuando la visitas y te adentras en sus calles.

Notasdeviaje BecquerOlite

Al borde

Gloria-Fuertes-Time-Out_EDIIMA20170220_0268_3

Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.

He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.

Gloria Fuertes, poeta y autora de literatura infantil y juvenil. Madrid 1917-1998

Mariposa poema

553-Mujer-Mariposa-foco
obra del escultor argentino Antonio Pujia

En el aire estaba
impreciso, tenue, el poema.
Imprecisa también
llegó la mariposa nocturna,
ni hermosa ni agorera,
a perderse entre biombos de papeles.
La deshilada, débil cinta de palabras
se disipó con ella.
¿Volverán ambas?
Quizás, en un momento de la noche,
cuando ya no quiera escribir
algo más agorero acaso
que esa escondida mariposa
que evita la luz,
como las Dichas.

De “De procura de lo imposible” 1998
Ida Vitale, poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924.

Melodía de otoño

Lidia Wylangowska (42)
obra de la pintora polaca Lidia Wylangowska
La tarde va muriendo
entre álamos dorados,
el viento
que la acompaña
arrastra las hojas secas
del otoño…
la luz se va apagando
y a la altura del segundo piso
oigo un tarareo…
”Te recuerdo Amanda”
suena la música
de “Víctor Jara”.
Te miro a la cara,
sonrío…
sonríes…
los pasos se detienen
y apenas dos momentos después
tus dedos me agarran…
bailas…?
las notas nos acompañan.
La música cesa
en el cuarto beso
que ya desliza
por el tercer lunar
de mi espalda,
ignoro las horas pasadas,
ignoro las melodías sonadas,
sólo sé que me perdí
en tus manos
y amanecí
en las sábanas sedosas
de tu Alma.

© mm65  Rafi Guerra,   poeta cordobesa 1965