El pan y mi poesía

El pan y mi poesía

Yo quiero poesía para todos, poesía que no cueste el esfuerzo de renunciar al pan o a los vinos.
Ahí es donde quiero que estén mis versos.
La poesía, si aún soñamos con hacer de ella una herramienta, debe ser humilde, necesaria y accesible, como el agua.
Y para conseguir esto no basta con sacar los versos a la calle, con gritarlos, con agitarlos igual que banderas ciegas, no basta con ser la voz del desencanto. Si alguien, quien sea, desea en la intimidad de su casa, leer lo que hemos dicho en su nombre, pero no puede adquirir el libro, entonces, nuestro discurso, (al menos el mío), queda vacío.
Siempre me cuestiono a mí misma por la distancia que existe entre mi decir y mi hacer y por esto intento que cada vez haya menos abismo.
Mi obsesión es desempeñar este oficio con la pulcritud de la coherencia.
Hace tiempo que decidí ser poeta para acompañar con mi voz la barbarie de este tiempo, hace tiempo que mi poesía va unida, como un cordón umbilical, al llanto y a la ira y por esta decisión que tomé creo que de nada serviría mi escritura si luego quienes sufren la tragedia de todas las injusticias no pueden tener los poemas que deletrean su dolor, nuestro dolor y que son el nombre propio de nuestros escritos.
Me debo a los que padecen callada y diariamente. Mi deseo es que puedan llevarse versos al corazón como se lleva aire a los pulmones, sin apenas darse cuenta. Sin más peaje que la gratuidad de internet o la venta de mi poemario a precios asumibles.
Yo sé que sueño demasiado pero hay más que sueñan conmigo. Editorial Reflector también lo hace, tercamente, con cada nueva edición, con cada nuevo autor, a cara descubierta.
Los sueños son pequeñas huellas que muestran el camino hacia Utopía.
Yo pongo mis dedos pegados a la tierra para leer hacia donde se dirigen.
Ojalá sirva caminar. Ojalá mi poesía sea capaz de acompañarlos en estos tiempos de vigilias.

Silvia Delgado Fuentes, poeta vasca (1968)

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Ars amandi

rolf armstrong
obra de Rolf Armstrong

La tarde incandesecente, primaveral y clara,
se evade hacia las lindes en sombra del ocaso,
abandonando voces, pupitres y ficheros,
cementerios y perros, andenes y jacintos.

Pasan tibios retazos de palabras y risas
y pájaros perdidos detrás de los cristales.
Estalla primavera en todos los aleros
Y en los adolescentes tendidos en la yerba.

Es hermosos vivir sintiéndose vivido,
es cálido gozar la luz en compañía,
es intenso sentir que la vida se agolpa
en la palabra exacta y en los hondos silencios.

Es glorioso sentirse comenzar con la vida,
levantarse la sangre en pie de amor; es dulce
palpitar en la misma emoción inquietante
y buscarse los labios, atónitos de besos.

Es preciso vivirse, desvivirse, gozarse
y beberse a oleadas la tarde fugitiva,
antes de que las horas arrastren a la arena
los restos inservibles del último naufragio.

Isabel Rodriguez Baquero, poeta y novelista nacida en Madrid 1938

Todo nos llega tarde… ¡hasta la muerte!

detalle cuadro de pereda
Detalle del cuadro Sueño del Caballero (1673), de Pereda

Todo nos llega tarde… ¡hasta la muerte!
Nunca se satisface ni alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo acósanos más fuerte.

Todo puede llegar: pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia: la alabanza
cuando ya está la inspiración inerte.

La justicia nos muestra su balanza
cuando su siglos en la Historia vierte
el Tiempo mudo que en el orbe avanza;

Y la gloria, esa ninfa de la suerte,
solo en las sepulturas danza.
Todo nos llega tarde… ¡hasta la muerte!

Julio Flórez Roa; Chiquinquirá, 1867 – Usiacurí, 1923. Poeta colombiano, el más popular de los de su tiempo, romántico y becqueriano tardío. De naturaleza enfermiza y de temperamento bohemio y aventurero, frecuentó en Bogotá la Gruta Simbólica, cenáculo bohemio de artistas múltiples. Pasó algún tiempo en Caracas, fue declarado “ciudadano de honor” en México y estuvo en Madrid como agregado a la Legación de Colombia en España. Publicó nueve títulos, dos de ellos en España: Fronda lírica (Madrid, 1908) y Gotas de ajenjo (Barcelona, 1909). Fue coronado poeta nacional poco antes de morir, en su retiro de Usiacurí.

 

 

 

A media voz


roberto liang
obra de Roberto Liang

La lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego

Blanca Leonor Varela Gonzales, fue una poeta peruana, considerada como una de las voces poéticas más importantes del género en América Latina (1926-2009)

Sus ojos se entornaron

mujer Mano Rosa 1
Detalle de óleo de Étienne Adolphe Piot

Sus ojos se entornaron; sobre los blancos hielos
de las altivas cumbres agonizaba el sol;
y de las densas brumas tras de los amplios velos
quedó flotando, a solas, inmóvil, en los cielos,
el lívido cadáver del último arrebol.

La luna, como un arco de nívea luz cuajada,
subió con lento paso del infinito en pos;
y entonces, reclinando la frente inmaculada
sobre mi pecho -¡mira!- me dijo mi adorada-
¡qué barca tan hermosa para bogar los dos!

Hoy…”ella” ya no existe! Bajo un rosal florido
descansa la que un día me dió luz y calor;
mas desde aquella tarde, contemplo, entristecido,
la luna, cuando sóla, como un bajel perdido
en el azul derrama su gélido fulgor.

Julio Flórez Roa; Chiquinquirá, 1867 – Usiacurí, 1923. Poeta colombiano, el más popular de los de su tiempo, romántico y becqueriano tardío. De naturaleza enfermiza y de temperamento bohemio y aventurero, frecuentó en Bogotá la Gruta Simbólica, cenáculo bohemio de artistas múltiples. Pasó algún tiempo en Caracas, fue declarado “ciudadano de honor” en México y estuvo en Madrid como agregado a la Legación de Colombia en España. Publicó nueve títulos, dos de ellos en España: Fronda lírica (Madrid, 1908) y Gotas de ajenjo (Barcelona, 1909). Fue coronado poeta nacional poco antes de morir, en su retiro de Usiacurí.

Hay un lugar lejos de toda ciudad

christian Schloe1
obra de Christian Schloe

Hay un lugar lejos de toda ciudad. No hay un cielo sino varios,
superpuestos, espejeantes, horribles.
¿Que significará el amanecer para quien no conoce sino la
noche y el sueño que sucede al sueño?
Despegar los parpados significa morir, desprenderse de una estrella.
El ritual es breve, la entrega absoluta. Se grita con
los ojos cerrados, empapados de sudor o crujiendo de frío:
te amo porque tu latido ocasiona catástrofes, huracanes, guerras.
Te amo porque te bañas en un inmenso vacío, te alimentas de tinieblas.
Nado en tus redondas pupilas ciegas como en un estanque infernal.
Tus propiedades no tienen número y abundan las especies innominadas,
estériles pero eternas.

Te amo porque eres una ficción malvada y saludable. si cesaras
se extinguiría mi existencia de inmediato. Te podría hacer
desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, pero, luego,
¿cual sería el castigo?

(de Ese puerto existe)

Blanca Leonor Varela Gonzales, fue una poeta peruana, considerada como una de las voces poéticas más importantes del género en América Latina (1926-2009)

Idilio eterno

luna y mar
fotografía de Jose Carlos Castro

Ruge el mar, se encrespa y se agiganta;
la luna, ave de luz, prepara el vuelo
y en el momento en que la faz levanta,
da un beso al mar, y se remonta al cielo.

Y aquel monstruo indomable, que respira
tempestades, y sube y baja y crece,
al sentir aquel ósculo, suspira…
y en su cárcel de rocas… se estremece!

Hace siglos de siglos que, de lejos,
tiemblan de amor en noches estivales;
ella le da sus límpidos reflejos,
él le ofrece sus perlas y corales.

Con orgullo se expresan sus amores
estos viejos amantes afligidos;
Ella le dice «¡te amo!» en sus fulgores,
y él responde «¡te adoro!» en sus rugidos.

Ella lo aduerme con su lumbre pura,
y el mar la arrulla con su eterno grito
y le cuenta su afán y su amargura
con una voz que truena en lo infinito.

Ella, pálida y triste, lo oye y sube
le habla de amor en su celeste idioma,
y, velando la faz tras de la nube,
le oculta el duelo que a su frente asoma.

Comprende que su amor es imposible,
que el mar la acopia en su convulso seno,
y se contempla en el cristal movible
del monstruo azul, en que retumba el trueno.

Y, al descender tras de la sierra fría,
le grita el mar: «¡en tu fulgor me abraso!»
¡no desciendas tan pronto, estrella mía!
¡estrella de mi amor, detén el paso!

¡Un instante mitiga mi amargura,
ya que en tu lumbre sideral me bañas!
¡no te alejes!… ¿no ves tu imagen pura,
brillar en el azul de mis entrañas?”

Y ella exclama, en su loco desvarío:
«¡Por doquiera la muerte me circunda!
¡Detenerme no puedo monstruo mío!
¡Compadece a tu pobre moribunda!

¡Mi último beso de pasión te envío;
mi postrer lampo a tu semblante junto!…»
Y en las hondas tinieblas del vacío,
hecha cadáver se desploma al punto.

Entonces, el mar, de un polo al otro polo,
al encrespar sus olas plañideras,
inmenso, triste, desvalido y solo,
cubre con sus sollozos las riberas.

Y al contemplar los luminosos rastros
del alba luna en el oscuro velo,
tiemblan, de envidia y de dolor, los astros
en la profunda soledad del cielo.

¡Todo calla!… El mar duerme, y no importuna
con sus gritos salvajes de reproche;
¡y sueña que se besa con la luna
en el tálamo negro de la noche!

Julio Flórez Roa; Chiquinquirá, 1867 – Usiacurí, 1923.  Poeta colombiano, el más popular de los de su tiempo, romántico y becqueriano tardío. De naturaleza enfermiza y de temperamento bohemio y aventurero, frecuentó en Bogotá la Gruta Simbólica, cenáculo bohemio de artistas múltiples. Pasó algún tiempo en Caracas, fue declarado “ciudadano de honor” en México y estuvo en Madrid como agregado a la Legación de Colombia en España. Publicó nueve títulos, dos de ellos en España: Fronda lírica (Madrid, 1908) y Gotas de ajenjo (Barcelona, 1909). Fue coronado poeta nacional poco antes de morir, en su retiro de Usiacurí.

No existe el mar esta mañana…

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Fotografía de Kurt Arrigo

No existe el mar esta mañana
Porque todo comienza.
No existe el mar
Ni tiene límites mi cuerpo
Ni conozco la música,
Sangre sin sonido,
Súplicas vertidas en mi copa,
Dolor con alas,
Tímida apariencia de verdad
Y el viento,
Esta mañana.
Húmedo silencio de lejanía y nada
Como la brisa que respira el alba,
Tañido incierto,
Camino sin frontera en la mirada
No mar
No mañana.
Eterna voluntad. Desnuda el agua.

Poema de María Cinta Montagut, poeta española nacida en Madrid en 1946.
Fotografía subacuática de Kurt Arrigo

Lo confieso

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Gloria Fuertes

Es triste, y porque es triste, lo confieso;
aquí estoy yo y vengo voceando,
buceando, mejor, en la niebla;
ahorcándome la voz entre los álamos.
Ganándome el sudor con este pan,
ganándome la vida con las manos,
ganándome el dolor con el placer,
ganándome la envidia con el salmo.
Ganándome la muerte con la vida,
voy consiguiendo todo sin el llanto,
que soy la mujer fuerte que se viste
y medita mirando el calendario.
Es triste, y porque es triste, lo confieso,
cuesta mucho vencerse, sin embargo,
intenta dar un beso al enemigo
verás que sale luz de tu costado.

Gloria Fuertes, Madrid 1917-1998, fue una poeta​ española, ligada al movimiento literario de la Primera generación de posguerra que la crítica ha unido a la Generación del 50​​ y al movimiento poético denominado postismo.

Acaso

Gustav klimt
Obra de Gustav Klimt

Como atento no más a mi quimera
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía.

Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban la mancha del paisaje.

Y era una lluvia de saetas de oro,
el sol sobre las frondas juveniles;
del amplio río en el caudal sonoro
se miraban los álamos gentiles.

Tras de tanto camino es la primera
vez que miro brotar la primavera,
dije, y después, declamatoriamente:

-¡Cuán tarde ya para la dicha mía!-
Y luego, al caminar, como quien siente
alas de otra ilusión: -Y todavía
¡yo alcanzaré mi juventud un día!

Antonio Machado, poeta español nacido en Sevilla en 1875 y fallecido en Collioure, Francia, en 1939. Doctor en Filosofía y letras, fue catedrático de francés en los Institutos de Soria, Segovia, Baeza y Madrid.
Es considerado como uno de los grandes poetas de la lengua castellana.