El animal dormido

                  

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Obra de George Owen Wynne Apperley

                                                                                      

                                                                                                          A Luis García Montero

Has llegado en la noche,
como otras tantas noches,
hasta la casa apuntalada en sombras.
La puerta ha clausurado el alba amenazante,
y, tú mismo una sombra, te desvistes
por el pasillo a tientas,
con las voces aún y el sabor de esa noche
hurgando en la memoria.

La habitación todavía es más ciega,
y la invade, corpórea,
la familiar tibieza de una niebla invisible.
Has tumbado tu noche, tu cansancio y tu cuerpo,
junto al cansado cuerpo de su noche.
Quién sabe qué fantasmas la estarán visitando,
con quién departirá
en la hora puntual de los demonios,
por qué tierras salvajes de los sueños
andará extraviada y sin echarte en falta.
Toda la suma de casualidades,
de planes no cumplidos,
de rutas postergadas, de incertezas,
y que llevan por fin hasta esta noche,
resulta un laberinto incomprensible.

Mientras rumias un violento deseo,
ella duerme a tu lado,
flota sobre las aguas del lago de la noche,
ajena a tus preguntas sin respuesta,
y su respiración, en esas aguas,
es el fiel testimonio de que hay vida,
de que aún no te has ahogado.

Qué está ella haciendo aquí,
qué estoy haciendo.
El lago no responde desde sus aguas frías.
No creo que mañana obtenga la respuesta.
Mientras tanto,
ya me he acercado al animal dormido,
su orilla me ha abrazado,
y sin más tiempo para pedir ayuda
nos hemos ido al fondo de la noche.

De “Los países nocturnos” 1996

Carlos Marzal, poeta español nacido en Valencia en 1961.
Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia.
Inscrito en la llamada Poesía de la experiencia, es profesor de literatura en el Instituto Puerto de Sagunto y ejerce como crítico literario en el ABC Cultural. Ha sido codirector, durante los diez años de su existencia, de Quites, revista de literatura y toros.
Su obra se ha incluido en las más importantes antologías poéticas y ha sido galardonada, entre otros, con los siguientes premios: Premio de la Crítica 2002, Premio Nacional de Poesía 2002, por «Metales Pesados» y en el 2003, Premio Loewe por «Fuera de mí».

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Buho

buho

Las campanas dieron las doce. La Calle Mayor
No mostraba más que su suburbio arbóreo: nimbada
Pero vacía, sujetaba sus escaparates
De pasteles de boda,

Anillos de diamantes, macetas de rosas, pieles de zorro
Rojizas cubriendo los maniquíes de cera
Es un vidriado cuadro de opulencia.
Desde los más profundos sótanos,

¿Qué fue lo que movió entonces a la pálida
Rapaz a ulular por encima
De las farolas y los cables, extendiendo las alas
De una pared a otra, controlando

Las corrientes transportadoras, con su vientre
Tupido de plumas, pavorosamente suave,
Al acecho? Los dientes de las ratas destripan la ciudad
Temblando ante el cuchillo del búho.

26 de junio de 1958

De Poesía completa, edición de Ted Hughes, traducción de Xoán Abeleira
Sylvia Plath (Boston; 27 de octubre de 1932 – Londres; 11 de febrero de 1963) fue una escritora estadounidense especialmente conocida como poeta. También fue autora de obras en prosa, la novela semiautobiográfica La campana de cristal (bajo el seudónimo de «Victoria Lucas»), relatos y ensayos.

Junto con Anne Sexton, Plath es reconocida como una de las principales cultivadoras del género de la poesía confesional, iniciado por Robert Lowell y W. D. Snodgrass.

Estuvo casada con el escritor Ted Hughes, quien tras su muerte se encargó de la edición de su poesía completa.

Siéntate

francesca strino
Obra de Francesca Strino

Siéntate y hazme un rato compañía
soledad,
en este treinta de julio monosílabo,
-sayón de nubes negras y coraza de frío-,
porque no puedo aguantarle
como está.

Odio la frente blanda de la niebla,
viscosa
y sin secarse todavía,
este es un día
con los ojos cerrados,
como un grito amortiguado
que se estira, sin reparo,
que se estira.

Siéntate, con tu rostro de prestado,
mirándome de frente.
Entra en mi espacio y hablemos
por favor
hablemos siempre,
hasta que abramos los ojos
a este día.

Blanca Sarasua Muñoz (Bilbao, 2 de noviembre de 1939), es una escritora y poeta española. Comenzó a escribir a los cuarenta años.​ Publicó su primer libro, Cuando las horas son fuego, con 44 años, y lo presentó de la mano de Ramiro Pinilla, uno de sus maestros, junto con Bernardo Arrizabalaga.​

Amante de la música, su libro Música de Aldaba coge el título de una anécdota sobre Beethoven y cómo surgió la Quinta sinfonía.​ Ha colaborado en revistas literarias como Zurgai,​ Albor (editada por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía), Amilamia, Alborada, y periódicos como El Correo o el Diario de Ávila, entre otros.

Lamento

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Obra de Dorina Costras

Y desandar la tarde
en torno a tu memoria y a tu aliento
rompiendo la razón
incolora y puntual de los relojes
y apagar quedamente el fósforo vital de las pupilas
cuando se haya extinguido la luz de tu presencia
y abandonar el cuerpo tan vestido
de lunas y de sombras
y tomar al abrazo, al tamariz,
a la mirra colmándote los muslos,
al beso en las entrañas y al romero.

Y escanciar un verano
de canciones sangrando los sentidos de amapolas
y cercenar la ira residente en los índices
y borrar la venganza a golpe de puñales
y aprisionar el tiempo y los caminos
quebrando las distancias que miden nuestros pálpitos
y liberar el alba
la cadena sutil de los teléfonos
contándonos la vida.

No podremos entonces
excusarnos del verbo no encontrado,
ni hurdir ninguna fuga, ni complots, ni coartadas
amparados en el hueco
que nos deja el dolor sobre la frente
ni recurrir a la súplica del cielo
bañados en sudor y agua bendita,
ni a la aspirina crónica,
ni al humo.

Sobre la tarde henchida
de citas espumosas y de sábanas,
soñaremos un mundo a la medida
de novenas moradas en cuerpos y en espíritus,
recorriendo el temblor de nuestras pieles
y cuando los arrullos allanen las murallas
de llantos y de argollas
y el cielo se desborde de asteriscos,
habrá un amanecer bajo el rocío
de anillos y de pájaros.

Inédito del poemario “Material de dudas”

José Javier Alfaro Calvo, (Cortes, Navarra, 1947) escritor e ilustrador navarro.

Patíbulo para un pueblo

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Iglesia de Santa Eulalia en Susín, pueblo abandonado de Huesca

A un pueblo abandonado camino del pirineo

Te habitan los fantasmas del invierno
colgando en recias sogas las leyendas.
No quedan hornacinas ni espejo en las alcobas,
pueblo muerto,
no queda ni tu nombre,
huyó de ti tu gente y sus verbos transitivos
sin saber lo que eran.
pueblo de sol a sol,
de esparto y de velas,
entronizado en lágrimas,
celliscas y tasajos.
Hace tiempo hubo fiestas
ardiendo por tus células,
el patrono se ungía
de fustán y milagros,
volaban las campanas
con el viejo mensaje
y tus muertos cambiaban de postura
en la tierra.
¿y me quieres decir, pueblo mínimo, osario,
qué hago yo con tu muerte
si odio los columbarios, los límites, las cercas?
¿Y me quieres decir que hago yo con tu santo
si esquiva mis preguntas con sus ojos románicos
y mira a las vidrieras?
¿Y me quieres decir, nigromántico pueblo,
dónde estoy, qué me pasa,
por qué sigo mirándote
y no quiero creer que no estás, que te has muerto?

Blanca Sarasua Muñoz (Bilbao, 2 de noviembre de 1939), es una escritora y poeta española. Comenzó a escribir a los cuarenta años, mientras acompañaba a su marido, el pintor Ignacio Ipiña.​ Publicó su primer libro, Cuando las horas son fuego, con 44 años, y lo presentó de la mano de Ramiro Pinilla, uno de sus maestros, junto con Bernardo Arrizabalaga.​

Amante de la música, su libro Música de Aldaba coge el título de una anécdota sobre Beethoven y cómo surgió la Quinta sinfonía.​ Ha colaborado en revistas literarias como Zurgai,​ Albor (editada por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía), Amilamia, Alborada, y periódicos como El Correo o el Diario de Ávila, entre otros.

Envíame una carta

sophie calle
Fotografía realizada por Sophie Calle

Envíame una carta, aunque se pierda.
Envíame unas velas encendidas, no sé,
un monte, por ejemplo, que me mire desde arriba.
Envíame sonatas, pergaminos,
capiteles corintios que apuntalen
esta luz de la tarde que resbala.
algo de Brahms, el mar y su epicentro.
Banderas sin mancharse de colores,
que se puedan pintar como se quiera.
Y sobre todo aire, sin cauces, aire suelto.
De momento, la carta, aunque se pierda.

Blanca Sarasua Muñoz (Bilbao, 2 de noviembre de 1939), es una escritora y poeta española. Comenzó a escribir a los cuarenta años, mientras acompañaba a su marido, el pintor Ignacio Ipiña.​ Publicó su primer libro, Cuando las horas son fuego, con 44 años, y lo presentó de la mano de Ramiro Pinilla, uno de sus maestros, junto con Bernardo Arrizabalaga.​

Amante de la música, su libro Música de Aldaba coge el título de una anécdota sobre Beethoven y cómo surgió la Quinta sinfonía.​ Ha colaborado en revistas literarias como Zurgai,​ Albor (editada por la Academia Castellano y Leonesa de la Poesía), Amilamia, Alborada, y periódicos como El Correo o el Diario de Ávila, entre otros.

El combate por la luz

maria jesus leza
Fotografía de María J. Leza ©

De tanto ver la luz hemos perdido
la recta proporción de ese milagro,
que otorga a la materia su volumen,
contorno fiel al mundo que queremos
y límite a los puntos cardinales.
A fuerza de costumbre, hemos dado en creer
que es un merecimiento, cada día,
que el día se levante en claridad
y que se ofrezca límpido a los ojos,
para que la mirada le entregue un orden propio,
distinto a los demás, y lo convierta
en nuestra inadvertida obra de arte.
Hay una ingratitud consustancial
al hecho de estar vivos, un intrínseco
poder de desmemoria, y nos impiden
brindar a cada instante el homenaje
que cada instante de verdad merece,
por su absoluta magia de estar siendo,
en vez de no haber sido en absoluto.
Con cada amanecer dubitativo,
con cada tumultuoso amanecer,
la luz arrasa el reino de la noche
y emprende su combate. En el confuso
magma de oscuridad, con cada aurora
triunfa la exactitud de cuanto existe
sobre la vocación de incertidumbre
que tienta con su nada a lo real.
En toda madrugada se renueva
un conjuro de origen, esa fórmula
que impuso el movimiento al primer día.
Somos testigos, en el alba pura,
del trono en que la luz alza su reino
y lo concede intacto a cualquier súbdito.
Conviene contemplar la luz con más paciencia,
brindarle una atención encandilada,
el sumiso homenaje con que un bárbaro
descubre reverente en su aventura
la tierra que jamás ha visto nadie.

De “Metales Pesados” 2001

Carlos Marzal, poeta español nacido en Valencia en 1961.
Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia.
Inscrito en la llamada Poesía de la experiencia, es profesor de literatura en el Instituto Puerto de Sagunto y ejerce como crítico literario en el ABC Cultural. Ha sido codirector, durante los diez años de su existencia, de Quites, revista de literatura y toros.
Su obra se ha incluido en las más importantes antologías poéticas y ha sido galardonada, entre otros, con los siguientes premios: Premio de la Crítica 2002, Premio Nacional de Poesía 2002, por «Metales Pesados» y en el 2003, Premio Loewe por «Fuera de mí».

Abrazada a una lágrima

Duffy Sheridan
Obra de Duffy Sheridan

COMO LA HORMIGA TESTARUDA LLEVA SU CARGA SOSTENIÉNDOSE EN ELLA
así te encuentro siempre abrazada a una lágrima,
a una lágrima tuya que no has llorado todavía,
que no quieres llorar,
que no puedes llorar porque es más grande que tu cuerpo,
y no la puedes contener como el mundo no contiene su noche,
y te apoyas en ella, sin llorarla, para que siga estando junta,
y duermes a su lado vigilándola un poco,
y la sostienes en tus brazos, sin llegar a abarcarla,
como el rail sostiene el tren,
y la proteges con tu vida de la profanación
para que el mundo, pequeñito, no la pueda enjugar en su pañuelo.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

La trama

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Obra de Sándor Liezen-Mayer

Hay días en que abro
los ojos y pareces
la simple proyección
de la luz que da en ti.
Eres esa película
de misterio en que haces
el papel de otra tú
que me tiene intrigado.
Y no hay mejor actriz
metida en otra piel
ni mejor argumento
que verte así, dormida.
Apenas si te mueves,
o no te mueves nada,
pero todo sucede
con un fatal designio.
Qué vértigo de imágenes
vagamente intuidas
temblorosas refulgen
un instante en tu piel.
¿Quién es aquella huyendo
por detrás de tus párpados?
¿a qué da esa ventana?
¿qué objeto allí destella?
Tenso, expectante, absorto,
ato cabos y pistas
intrigado en saber
el final de la trama.
Te despiertas, entonces,
perezosa y preguntas
con perfecta inocencia
un sencillo: «¿Qué miras?»

Se ha cometido un crimen
y tú eres, a la vez,
el escenario, el cuerpo
y quien esconde el arma.

                                                                                              Puntos de fuga 1996-2000

Lorenzo Oliván, Castro Urdiales, Cantabria 1968

Mujer dormida, lienzo del pintor húngaro Sándor Liezen-Mayer

Decrepitud

albert anker
Obra de Albert Anker

Asilados en una infancia obscena,
en el exilio de su misma sombra,
desde un limbo de hielo,
derritiéndose,
los viejos testimonian, sin enigma,
sobre el enigma viejo de estar vivo.

Gota a gota en presente, son futuro,
evanescencia al fin fuera de tiempo,
que en la fronda del tiempo anda perdida.
Espectros de la carne en su derrota,
se acogen al sagrado de la carne,
que en deserción de sí no los ampara.
pabilos sin fulgor de inteligencia,
arden a fuego extinto en su hendidura,
ascuas de quienes fueron, balbucientes.

Isla del fin del mundo, conmovidos,
vemos flotar en pasmo la vejez,
a la lunar deriva del asombro.
Nos resulta del todo inconcebible
nuestra decrepitud, nuestra mudanza
hasta desconocernos en nosotros
y en nosotros errar entre lo ajeno.

Cómo subsiste ciega la energía
en su impúdico afán de propagarse.

Madre senilidad, nunca te amamos.
Madre senilidad, no te amaremos.

Qué frágil, en su ser, la fortaleza.
Qué sólido el vivir, de sumo frágil.

De “Metales Pesados” 2001

Carlos Marzal, poeta español nacido en Valencia en 1961.
Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia.
Inscrito en la llamada Poesía de la experiencia, es profesor de literatura en el Instituto Puerto de Sagunto y ejerce como crítico literario en el ABC Cultural. Ha sido codirector, durante los diez años de su existencia, de Quites, revista de literatura y toros.
Su obra se ha incluido en las más importantes antologías poéticas y ha sido galardonada, entre otros, con los siguientes premios: Premio de la Crítica 2002, Premio Nacional de Poesía 2002, por «Metales Pesados» y en el 2003, Premio Loewe por «Fuera de mí».