Contigo

Alex Alemany
Obra de Alex Alemany

No hay noche, no hay luna, no
hay sol cuando estoy contigo,
tiemblo de quererte tanto,
tiemblo de sentirme vivo,

tiemblo de saber que un día
la espuma se lleva al río,
y en el corazón del hombre
se lleva al tiempo el olvido.

No hay luz, no hay jardín, no hay
noche de otoño contigo,
¡quisiera que se acortara
el tiempo cuando te miro!

contigo para perderme,
para salvarme contigo,
contigo, Abril, para siempre
por los siglos de los siglos.

* * *

Tiemblo de verme en tus ojos
sin comprender el bautismo,
contigo, Abril, primavera,
el nombre nace contigo,

y el ser también en el seno
de tu vientre estremecido,
nieve niña y madre virgen
de mi tiempo y mi destino;

por ti se agrupa el rebaño
por ti se doblan los trigos,
por ti los álamos tiemblan
y el mar se levanta en vilo

como los pueblos que llevas
en la mirada perdidos
para siempre, como el tiempo
que vuelve a nacer contigo,

contigo para salvarme,
para perderme contigo
como el beso que no sabe
sobre qué boca ha nacido.

¡No puedo verte, no puedo
verte cuando estoy contigo!
¡no sé mirarte, no sé
mirarte, pero te miro!

Tuyo seré madreselva,
madre viento y madre río,
isla de ti solamente
mi nacimiento continuo,

que estoy con dolor queriendo
lo que muero y lo que vivo,
lo que vivo y lo que muero
de tenerlo sin vivirlo.

· · · · ·

Ya el tiempo es sólo el espejo
donde te sueño lo mismo
que los chopos en invierno
sueñan su verdor florido.

Quiero recordar tu rostro
y aún no lo tengo aprendido,
sin verte, casi sin verte
paso las horas contigo.

No sé recordar, no tengo
recuerdos cuando te miro,
pero estoy viendo en tus ojos
el mundo entero y reunido:

los sueños que eran cortos,
los labios que eran tan niños,
las manos que se quemaban
con el perfume del mirto,

la juventud que no sé
si he tenido o he perdido,
la vejez que acaso tenga,
que acaso tenga contigo,

todo renaciendo está,
y a Dios le ruego y le pido,
si cuanto vieron mis ojos
a través de ti lo han visto,

¡que nunca cese esta hora
que me ha cambiado de sitio
la sangre para que tenga
nacimiento en tu latido!

La voz que quiso ser nieve,
la nieve que al fin fue río,
el don de ver y la pura
ensoñación de haber visto,

el corazón donde a veces
canta un pájaro y sentimos
que se alegra la espesura
de la sangre con su trino,

y el tránsito de la carne
que aún recuerda que fue virgen
cuando se encuentra contigo,

todo volviendo a nacer,
todo naciendo del mismo
amor y del mismo asombro
que hace del mirar un rito,

así, tu mano en mi mano,
tu corazón junto al mío,
sosiégame, ten mis ojos
quietos, para siempre fijos;

sosiégame, ten mi vida
pendiente del gozo mismo
de estar muriendo y naciendo
junto, desierto, contigo.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​