El poeta ha de ser impertinente

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El poeta ha de ser impertinente,
un tábano sin ánimo de brillo,
cuando hiela volar incandescente,
bajo tierra sonar más que los grillos.
Escribir los poemas en las puertas,
por donde pasan extraños y vecinos,
los versos han de ser como los vinos,
poco a poco subirse a la cabeza.
Y bajar a los sótanos del alma
donde duermen botellas de tristeza,
sus olvidos de líquida belleza,
sus vasos de caminos y de calma.
El poema ha de beber en las bodegas
sus sedas de sabor, esa dulzura
que los labios liberan de la oscura
esperanza que al tiempo se doblega.
No evita a quienes nunca lo comprenden
y visten de ternura la amenaza,
el poeta celebrando se defiende,
el poema sólo apunta, cuando caza.

Manuel Asur, poeta asturiano nacido en 1947, escribe en asturiano y castellano. Considerado como el iniciador, en poesía, del Surdimientu (renacimiento de la poética moderna en asturiano), es uno de los más importantes en la actualidad en esta lengua. Es doctor en filosofía.