Desnúdate de sauce…

mujer,bosque

Desnúdate de sauce, de sus lánguidas ramas, y viste de saúco, de todos sus brebajes
en el hervor del tiempo, sobre el papel en blanco,
para pisar suavemente la niebla, y a tientas adentrarte hacia fuera,
hacia el borde del mar,
y allí junto a la arena, sobre la boca que devora la albura de los nardos marinos
derramarte
como si desclavaras de su azar infantes perdidos y entregados a todos sus venenos,
antes del sudor negro, del oscuro temblor del alquitrán.

No juzgaré a la abeja que a causa de un error en el trayecto un día
se olvidó de libar en la flor, llevar a la colmena su paladar de luz.
No verteré azufre en su garganta de oscurecido azúcar,
porque no sé la lucha que mantiene en la profundidad de los pistilos
tratando de exprimir su tiniebla.

Nos dirigimos hacia el oleaje
dejando pasear nuestros más íntimos pensamientos
sobre la agitada albura de las crestas, bajo un poniente
abarcador del cielo, rebelde, en carne viva.
Qué turbadora estampa orquestada por vientos venidos de lejanas tierras,
como si fueran mandos urgiendo a un ejército de blancos uniformes
que apenas llegan a invadir nuestros pies.

Qué consuelo si todas las batallas del mundo fueran como esta furia
no sangrienta; y, sin embargo, este mar, esta boca, este estómago
tampoco es inocuo, en mi niñez era una balsa cubierta de cristales
de hielo que eran el límite de otro mundo en que los renacuajos
pactaban con los muertos la profunda tiniebla,
la madurez ha conseguido doblegar los punzantes vidrios hasta llegar aquí
con un cierto número de incógnitas despejadas y el mismo misterio
que posiblemente guardan los peces dentro de su instintiva memoria,
y que nuestras múltiples narraciones imaginarias no logran revelar.

Quizás hemos de conformarnos con el sonido de las olas batiendo,
empujando una nada perturbadora de belleza siglo tras siglo,
y nosotros viniendo al oleaje a oír su lengua desconocida, indescifrable,
tratando de inventar palabras para esas palabras erosionadas por el viento,
y aun sabiendo lo poco que sabemos y lo fácil que los humanos olvidamos
seguir cavando con vehemencia infantil nuestro hoyo en la arena.

Del libro “Y a pesar de la niebla”, In-Verso, Barcelona, 2018

Goya Gutiérrez, nació en Cabolafuente, (Zaragoza 1954). Entre 1968 y 1999 vivió en Barcelona, en cuya Universidad se licenció en Filología Hispánica. Ha sido profesora de instituto de enseñanza secundaria en el área de Lengua Castellana y Literatura.

Actualmente reside en Castelldefels y forma parte del grupo de poesía Alga de esta ciudad. Desde el año 2003 es coeditora y directora de la revista literaria Alga, en versión bilingüe (castellano-catalán), que junto a la literatura alterna la publicación de otros lenguajes artísticos como la fotografía, el dibujo o la pintura.

Sus actividades culturales giran en torno a la literatura y más específicamente la poesía, asistiendo a lecturas de libros, tanto propios como ajenos, presentando a poetas, leyendo, y escribiendo tanto en el campo de la creación como en el del comentario textual y crítico.

Poemas suyos han sido traducidos al catalán, italiano, rumano e inglés. Ha sido invitada y ha participado en diversos Festivales de poesía nacionales e internacionales.

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