Si aquella mañana no hubiésemos coincidido

rostro mujer
Si aquella mañana no hubiésemos
coincidido, si tu cintura no me hubiese
domado con su golpe certero
y mi ansia predecible,
un momento de debilidad humana,
no te hubiese obedecido,
tal vez ahora,
que quiero ser feliz en la habitación
de siempre, en ti encontrase
miradas de otro tipo,
como las que se dan a un desconocido
mientras pasa.

Pero la química hace su trabajo,
y no lo sé, funciona igual para todos,
buscando la caricia que nos guía
cuando el deseo va más rápido que las manos
y el beso sale disparado por los ojos.

Seguramente,
eso que llaman amor para toda la vida,
la excusa que sirve al pero,
el no exhibiendo poder,
entrados ya en su reino de mentiras,
al final,
tú sabes tanto como yo
que hubiera dejado en la puerta mi maleta
repleta de renuncias elegidas.

Me he dado cuenta ahora,
quizás porque no te encuentro,
quizás porque te perdí,
que si al verte en la calle un día
me hago el despistado,
es porque debiera ser yo ese
y no el otro con quien caminas.

Recordando tu sombra poblada y desnuda,
demasiado tarde me piden las arrugas
haberte dado
un poco más de amor que de química.

Si aquella mañana no hubiésemos
coincidido, si hubiese sabido ignorarte
en la escalera, aquel primer encuentro
hubiera sido una leve brisa que rozó
nuestros hombros sin notarlo.

José María Garrido, (1975) poeta madrileño

2 comentarios en “Si aquella mañana no hubiésemos coincidido

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