Carta a mis abuelas

Shirley
en la imagen la poeta

I
Primero vino una abuela de hace años
y tomó su asiento en la primera fila
después vivieron los días difíciles
y los muchos hijos
y en una de esas
de que si quiero
de que si no…
de que los hijos solo vienen y ya
en una de esas
vino mi padre
y nació bendito
con la certeza de la esperanza
con el sol en la mano
y mi abuela sonrió…
como sonreía siempre
con la bendición de cada hijo
con la misma sonrisa que nos heredo al marcharse
con esa sonrisa del color de las mas fuertes
con la misma sonrisa de las que no se detienen nunca
a pesar de las montañas a su paso.

Luego siguieron los días difíciles
y mi abuela que busca
y trata de entender
la mejor forma de ser feliz
y un día que parece que es
y muchos días que no es feliz
y revisa los recuerdos
y recuenta los hombres a su paso
y vienen más hijos y más sonrisas
y la misma hambre de antes.
Luego murió mi abuela
sin la sonrisa de antes
y sin verme las palabras.

Mi abuela sigue sentada en la primera fila
y me cuenta cuentos al oído
y me muestra caminos y atardeceres
y nunca la vi
pero mis manos se parecen a sus manos
según cuenta mi padre
y mis sueños son sus mismos sueños
según mi padre.

II
Yo tuve otra abuela que nunca vi
pero dicen que tengo sus mismos ojos
y su mirada.
Mi madre la guarda sin muchas ceremonias
en algún lugar de su memoria
no la recuerda madre o cariñosa
no la recuerda fuerte o protectora
pero la guarda sin gran alarde
sin darse cuenta
en su boca y en sus ojos
en sus gestos…
lo se
aunque nunca la vi.

Se también que debió ser una mujer
de palabras firmes y paso seguro
una mujer de ideas grandes
y con esa certeza que solo tienen las que saben
que no tienen toda la vida por delante.

Seguro que le gustaba bailar
aunque no la dejaban
y reía a carcajadas
y sin pedir permiso
y fue así
con esa necesidad de vivir la vida a toda prisa
que una tarde soleada
se enamoro profundamente de mi abuelo
eso le costó entonces la ira de su padre
y los gritos de su madre.

Yo nunca la vi
pero seguramente de niña
le gustaba subirse a los árboles
bañarse en los ríos
caminar descalza en las tardes de lluvia.

Yo nunca la vi
pero seguramente cantaba en el coro de la iglesia
y era líder de algún grupo de jóvenes
la imagino sonriendo en la puerta de su casa
escapando por las noche a través de la ventana
regresando de mañana con los ojos llenos de luz.

De haber tenido más tiempo
se hubiese unido a un grupo de mujeres
hubiera tocado el piano
hubiese cantado en los bares
con un pequeño grupo de jazz
hubiese formado un coro de niños
y hubiera recorrido en mundo
buscando su parte del amanecer.

De haber tenido más tiempo
hubiese coleccionado estrellas
de diversas formas y tamaños
hubiera colgado afiches políticos
en las paredes de su casa
no hubiera faltado a las marchas
por las reivindicaciones de los más pobres
hubiera alzado la voz contra la discriminación
hubiese amado profundamente
y con la pasión con que solo aman
las que saben
que no tiene toda la vida por delante
yo lo se
aunque nunca la vi.

Shirley Campbell Barr, Costa Rica en 1965. Escritora, poeta y antropóloga afrocostarricense.

Su poesía con temática negra, según cuenta la escritora, está dirigida a todos, para educar, para llegar al alma, para cambiar un poquito el mundo.

Estudió Dramaturgia, Literatura y Creación Literaria en el Conservatorio de Castella. Ha trabajado activamente en programas culturales y sociales como profesora del Conservatorio de Castella, organizando talleres de creación literaria y dirigiendo programas culturales en diversos países (Costa Rica, El Salvador, Honduras).<BR>Es Antropóloga especializada en feminismo africano y cooperación internacional. Ha publicado decenas de poemas y artículos en revistas, antologías y periódicos en diversos países. Sus trabajos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués. Activista del movimiento afrodescendiente en América Latina, participa activamente en talleres, lecturas poéticas y conferencias promoviendo la participación de las comunidades afrodescendientes y contribuyendo a los procesos de movilización y concienciación del pueblo afro.<BR>Su trabajo ha sido difundido a través de las organizaciones de mujeres en América Latina y actualmente es reconocida por mujeres y grupos comunitarios de la región como una de las poetas afrodescendientes más destacadas. Varios de sus poemas han sido incorporados a diversas representaciones populares en América Latina, tales como radionovelas populares, obras teatrales, canciones, poesía coral, etc. en Argentina, España, Colombia, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica, entre otros.

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