Conversación

Dios te perdone al fin tanta tortura;
Bien que a tu mano la movió el despecho
Y daga fina hundísteme en el pecho.
Que no te sea la existencia dura.
Que una vez más conozca la amargura
Importa poco; el corazón deshecho;
Aprende más con tu impiedad. Bien hecho;
Gracias, amigo, que esto me depura.
Iba teniendo una sospecha vaga
De que la llama del placer se apaga
Poquito a poco en el camino humano.
Temblaba acaso por su leve abrigo,
Pero inquietud me ahorras, buen amigo,
Que de un golpe la ciegas con tu mano.

Alfonsina Storni (Capriasca, 29 de mayo de 1892-Mar del Plata, 25 de octubre de 1938)​ fue una poeta y escritora argentina vinculada con el modernismo.

Poema a lo divino

obra de Vicente Romero

Porque el mar no es bastante,
ni el río o la paloma.
Que no siendo tu espejo,
ni el espejo del cielo
o el espejo del agua.
(Otro espejo sería
una lámina helada
respondiendo con muerte
a la cara del alba.)
Que no siendo tu aire,
¡qué plomo, qué ceguera
respiran los pulmones!
Que no siendo tu luz,
los ojos no hallan otra.
Saber que siempre tú,
en la roca y la planta.
Tú en la estrella y la ola,
en la espiga y la ceja.
Un pico de tu manto,
bien de azul o de nube,
un dejarme caer
tu mirada o tu mano.
(Tus singulares manos,
que la piel o la pluma,
la montaña y el río.)
Ni importa que se acabe
con los mundos el mundo;
que el tiempo no halle puente
y lamente su sino.
Ni que se tronchen albas
y ponientes, lo mismo
que tallos cuando aún
no hay un hombro dispuesto.
Cómo pesa tu peso
sobre todas las cosas.
Cada viento, tu aliento.
Tu luz, cada mañana.
Y ¡qué vida la tuya,
con la noche! ¡Qué exacta
tu presencia en las horas!
¡Qué olor das a la noche
al prestársela al mundo!

José Antonio Muñoz Rojas, Antequera 1909-2009, poeta y narrador español encuadrado en la Generación del 36

El llamado

Es noche, tal silencio
Que si Dios parpadeara
Lo oyera. Yo paseo.
En la selva, mis plantas
Pisan la hierba fresca
Que salpica rocío.
Las estrellas me hablan
Y me beso los dedos,
Finos de luna blanca.
De pronto soy herida…
Y el corazón se para,
Se enroscan mis cabellos,
Mis espaldas se agrandan;
Oh, mis dedos florecen,
Mis miembros echan alas,
Voy a morir ahogada
Por luces y fragancias…
Es que en medio a la selva
Tu voz dulce me llama…

Alfonsina Storni (Capriasca, 29 de mayo de 1892-Mar del Plata, 25 de octubre de 1938)​ fue una poeta y escritora argentina vinculada con el modernismo.

Canción

La rama de almendro, de almendro florido,
córtala, amante,
y vente conmigo…

Amante, amantito, amante,
volvamos hoy donde ayer
que ayer perdí mi pañuelo
y he de encontrarlo otra vez.
A la orillita del río,
debajo de los almendros,
mi pañuelito bordado
que sabe cómo te quiero…

La rama de almendro, de almendro florido,
córtala, amante,
y vente conmigo..

Vente que vente conmigo
donde estuvimos ayer
que ayer me robaste un beso
y me lo has de devolver…
A la orillita del río,
debajo de los almendros,
el beso que me robaste
que me lo devuelvas quiero.

La rama de almendro, de almendro florido,
córtala, amante,
y vente conmigo…

Ángela Figuera Aymerich,(1902-1984) poeta nacida en Bilbao, fue una de las principales figuras de los que se denominado Poesía desarraigada de la Primera Generación de Postguerra española.

XXIV

obra de Christian Schloe

Nunca jamás debiera hablar de aquella noche.
Recuerdo que la luna iba entre mar y cielo
transformándolo todo. La luna navegando
en tus ojos o tú navegando en la luna
que hacía de la noche un alba plateada.
La luna desvelando olvidados jardines
en las costas lejanas, poniendo fuego azul
en la nave, que iba extraviada de un lado
para el otro, con cuerpos dormidos en el aura
húmeda que inflamaba la soledad marina.
Ya no puedo hablar de tu cuerpo buscado
por la luna, olfateado por su ojo de sangre,
perseguido en la noche, tan herido, tan muerto.
Luna-presa eras tú cercada por mastines
de música, cazada entre mórbidos mármoles.
Luna muerta en los brazos del que te acariciaba.
Y, desde aquel nocturno, tú ya no serás nada,
pues nada puede ser quien ha estado ya muerta,
sublimemente muerta en la hora del límite,
en el instante aquel como un asesinato
en que Divinidad encanta a los mortales.
No sé si se movía la nave y junto a ella
el mundo; yo no sé si la luna bajaba
o ascendía tu cuerpo como una blanca hostia,
pues era muy profundo tu deseo de darte
a la noche, de ser, en su boca de estrellas
distantes, una diosa, un cuerpo desangrado
de diosa comulgado por el cielo abismal.

Antonio Colinas, 1946 La Bañeza, León. Poeta, novelista, ensayista y traductor español. Ha publicado una obra variada que ha recibido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura en 1982.