Arte poética

Urederra, Navarra

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Jorge Luís Borges, (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899-Ginebra, 14 de junio de 1986) destacado escritor de cuentos, poemas y ensayos argentino, extensamente considerado una figura clave tanto para la literatura en habla hispana como para la literatura universal.​

Es una tarde cenicienta y mustia

Ilustración de Henrietta Harris art

Es una tarde cenicienta y mustia,
destartalada, como el alma mía;
y es esta vieja angustia
que habita mi usual hipocondría.
La causa de esta angustia no consigo
ni vagamente comprender siquiera;
pero recuerdo y, recordando, digo:
—Sí, yo era niño, y tú, mi compañera.

Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.
Como perro olvidado que no tiene
huella ni olfato y yerra
por los caminos, sin camino, como
el niño que en la noche de una fiesta
se pierde entre el gentío
y el aire polvoriento y las candelas
chispeantes, atónito, y asombra
su corazón de música y de pena,
así voy yo, borracho melancólico,
guitarrista lunático, poeta,
y pobre hombre en sueños,
siempre buscando a Dios entre la niebla.

Antonio Machado, poeta español nacido en Sevilla en 1875 y fallecido en Collioure, Francia, en 1939. Doctor en Filosofía y letras, fue catedrático de francés en los Institutos de Soria, Segovia, Baeza y Madrid.
Es considerado como uno de los grandes poetas de la lengua castellana.

El viaje definitivo

Ilustración de Lucy Grossmith

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jimenez. Poeta español nacido en Moguer, Huelva en 1881-1958

Cuando yo digo amor

Ilustración de Lisa Aisato

Cuando yo digo amor
identifico
sólo una pobre imagen sostenida
por gestos falsos,
porque el amor me fue desconocido.

Cuando yo digo amor
sólo te invento
a ti, que nunca has sido.
Y cuando digo amor
abro los ojos
y sé que estoy en medio
de mis brazos vacíos.

Cuando yo digo amor
sólo me afirmo
una presencia impar
como mi almohada.
Cuando yo digo amor
olvido nombres
y redoblo vacíos y distancias.

Cuando yo digo amor
en una sala
llena de rostros fútiles
y pisadas oscuras en la alfombra.

Cuando yo digo amor
crece la noche
y mis manos encuentran
para su hambre doble y prolongada
mi pobre rostro solo
repetido por todos los rincones.

Cuando yo digo amor
todo se aleja
y me asaltan mi nombre y mis cabellos
y las hondas caricias no nacidas.

Cuando yo digo amor
soy como víctima.
La inválida en salud.
El granizo y la rosa paralelos.
La dualidad del árbol y el paseante.
La sed y el parco refrigerio.
Yo soy mi propio amor
y soy mi olvido.

Cuando yo digo amor
se me desploma
la ascensión de las venas.
Sobreviene, un otoño
de fugas y caídas
en que yo soy el centro
de un espacio vacío.

Cuándo yo digo amor
estoy sin huellas.
De porvenir desnuda
e indigente de ecos y memoria.

Cuando yo digo amor
advierto inútil
la palma de mi mano ‒que es convexa‒
e increíble
ese girar soltero
del pez en su pecera.

Margarita Michelena, (Pachuca de Soto, Hidalgo, 21 de julio de 1917 – Ciudad de México, 27 de marzo de 1998) poeta, crítica literaria, periodista y traductora mexicana. Fundadora del diario El Cotidiano; directora de El Libro y el Pueblo, Respuesta, La Cultura en México y Cuestión y editora de Novedades y Excélsior. También trabajó como guionista para la XEW y como conductora en XEMX Radio Femenina.

Para entonces…

No florezcas, tierna acacia,
detente… hay que esperar…
…Para entonces, arbolillo,
tus botones abrirás…

Camino por la calzada
de abetos; camino en paz…
De pronto, un piano preludia
la Sonata en sol de Bach.

piano incógnito que cantas
entre la luz que se va,
¡no desflores hoy tus notas!
después… después cantarás…

Calla el piano, y el misterio
se extiende en la soledad
de estas calzadas sin fin
que los campos ven pasar,
de estas calzadas de arena
que ignoran adónde van…

Mariposas, ¡no voléis!
¡Al punto el ala plegad!
Después bailaréis la Ronda…
hoy no es tiempo… Hay que aguardar…

¡Un momento, golondrina!…
¡Sólo un momento, rosal!…
…Para entonces limonero,
tus flores deshojarás.

Campos, aves, fuentes, ríos:
para poderos gozar,
sólo espero que…
¡Vosotros
también esperad!…

Y una voz dice en el viento
con vibración de cristal:
«Deja que cante Natura
y escúchala tú cantar;
malgastas el tiempo hermoso:
lo que esperas… ¡no vendrá!»

María Enriqueta Camarillo y Roa, México 1872-1968. Poeta, cuentista, traductora, pianista, novelista y dramaturga mexicana del siglo XIX. Nominada al premio Nobel en 1951.​

Tengo un hombre…

Tengo un hombre adentro de los ojos
sus pestañas parpadean mi retina
sacuden la tristeza al nervio óptico
me hunden en la ceguera,
el ímpetu, la exaltación

Tengo un hombre habitándome
su lengua en mi garganta
su pecho bajo mi seno, bullendo
espantando antiquísimas soledades
las manos cercando el arco epigástrico
regurgitando profecías amorosas
en sístole, reanimando al corazón

Tengo un hombre habitándome
corren mis piernas con sus piernas
rómpese mi columna en su esternón
y la pelvis… hundida en su ilíaco, aúlla
pretendo sacudirme la vida
residir sobre sus tuétanos colchón
beber su sangre anclada a la costilla bíblica
padecer la osteoporosis del amor

Tengo un hombre adentro de los ojos
aferrado al iris, cegando la pupila
vehemente candil de la noche larga
quiebro, vencida, la culebra dorsal,
me curvo, caigo frenética, barranca redimida
y allí, en el abismo de mi propio cuerpo
un hombre crece, me sostiene,
y me regresa la vida.

Gabriela Guerra Rey, nacida en 1981, escritora, periodista y editora cubano-mexicana. Aspirante a la libertad física, de palabra y acción. Isla vencida. Emigrante eterna. Aventurera respetuosa y amante de la naturaleza. “El sentido de la vida está en el amor, y en la belleza; contemplarla es mi ilusión”.

Ya no es mágico el mundo

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges Acevedo (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, Suiza, 14 de junio de 1986). Poeta, ensayista y escritor argentino.

Paseando por la orilla

obra de Carlos Orduña Barrera

Paseando por la orilla
de mi río,
de tu río,
de ese río de los dos,
miré al fondo y te vi,
estabas triste, llorabas,
y quise llorar contigo.
Las lágrimas que vertí
junto a las tuyas cayeron
y mi río,
y tu río,
en el río de los dos
nuestras lágrimas se unieron
y el agua se las llevó.

Carmen Losada Rico, conocida como Nené Losada (Luarca, 1921 – 2009) fue una poeta española. De formación autodidacta, comenzó a escribir relatos y poemas en castellano. Más tarde, empezó a hacerlo en asturiano, utilizando formas poéticas cercanas a las de la poesía oral popular. Su obra tuvo como modelo al Fernán Coronas, al que conoció de niña. Escribió en dialecto occidental, coincidiendo así también y representando una tendencia similar a la de la poeta Eva González de Palacios del Sil. Gran conocedora de la literatura oral compuso una obra de gran calado lírico con una bella eufonía.

Morir soñando

Ilustración de  Lisa Alisato

Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?

¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:

¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?

Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 29 de septiembre de 1864-Salamanca, 31 de diciembre de 1936) fue un escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98. En su obra cultivó gran variedad de géneros literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Rector de la Universidad de Salamanca a lo largo de tres periodos, también fue diputado de las Cortes constituyentes de la Segunda República, de la que se fue distanciando hasta el punto de secundar la sublevación militar que dio inicio a la guerra civil, si bien terminó retractándose de dicho apoyo.

Porque si tú aceptaras este ramo de rosas

Obra de Vladimir Volegov

Porque si tú aceptaras este ramo de rosas,
este jazmín de luz, el sueño que me quema,
como acepta el silencio la voz de mi poema
y el tiempo es recibido sin dolor por las cosas;

tal como en el arroyo de frondas rumorosas
se confunden las lágrimas del agua con la gema
de los álamos jóvenes, y el viento y la alhucema
cantan los frescos ecos de las horas gozosas;

porque si me aceptaras como lluvia, o tú fueras
la lluvia que ahora mismo resbala en mi sentido
como leve canario que da su melodía,

yo tendría de nuevo el sol en mis esperas,
la canción en los labios y el corazón herido
por el nombre vibrante de la exacta alegría.

Antonio Carvajal Milena (Albolote, Granada, 1943), poeta y profesor titular de métrica en la Universidad de Granada.