La Vida

Llegué a esta vida gritando,
reivindicando el trocito de mundo que,
por derecho,
me correspondía.
Nunca fui de seguir caminos ya trazados,
me tocó ser la ficha roja en el tablero de la vida.
Alguna vez tuve que contarme veinte
y trasladar mi tablero a otro lugar,
un lugar donde los arcoíris fueran posibles.
Me enamoré dos veces.
Una, de tanto que quisimos,
no pudo ser.
La otra, simplemente,
fue.
Luché en mil batallas,
Dudé de mi,
de lo que creía,
de lo que pensaba,
de lo que sentía
y de lo que soy.
Defendí lo que amaba,
me decepcioné del mundo tantas veces
como veces lo admiré.
Lloré mucho y reí más.
Viajé,
recorrí lugares que me llenaron de sueños la cabeza
y de grandeza el corazón.
Conocí cientos de personas,
y desconocí otras tantas.
Perdí amigos y gané personas.
Crucé líneas
y caminé en un equilibrio constantemente inestable.
Aprendí que el bien y el mal
son relativos.
Aprendí que la vida no siempre te pone
donde quieres estar.
Que huir también es de valientes.
Y que tu cielo es el mismo que el mío,
aquí o a 100.000 kilómetros,
Ahora,
siento que me voy callado,
en silencio,
con la voz apagada para no molestar.
Me voy como nunca quise vivir.
Ya no grito,
ya no hablo,
ya no creo,
ya no lucho,
ya no bailo,
ya no río,
Ni lloro,
ya no…
Ya nada…

De «Polvo de mariposas»

─── ∙ ~εïз~ ∙ ───

Ana Marcos Nafría, nació el 2 de Octubre de 1984 en Soria, ganó varios premios literarios en su etapa escolar y adolescente. Comienza su andadura profesional en el mundo literario con “me robaron las alas”, su primera novela.

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