Amor contra amor

Cristina de Arteaga, retrato de Jorge García

Me preguntan los hombres: «¿No has dudado?»
¡Cómo pude dudar, pues te sentí!
¡Si fuiste mi tormento exasperado,
si con hierro candente me has sellado
para Ti!

Te combatí las noches y los días,
quise olvidar tu amor; ¡no lo logré!
Después de cada crisis resurgías.
Inexorablemente me decía:
«Sígueme».

Nadie sospechará lo que he sufrido.
¡Tú lo sabes, Señor!
Nunca quieras echar en el olvido
que todo el drama de mi vida ha sido
la lucha del amor contra el Amor.

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

Niño perdido

Silencio de nieve.
Por las avenidas
del sueño te encuentre,
¡oh niño perdido,
tierna flor de sangre!…

Para ti mi mano
caliente de amores,
que ahora a la esperanza
del dolor se abre…
Esta mano mía
que para buscarte
en la noche triste
más allá del aire
se me va conmigo,
y todo es en balde,
que alcanzar no puede
ni sentir tu carne
de niño nacido
con pena y sin aire,
con alas de ausencia
hecho niño-ángel.

Ni vi tu cabello
rubio, ni vi tu semblante,
pero me dijeron… y he de recodarte
como aquella estampa…
cuando me dejaste.

Que no venga, no, no venga
a mi recuerdo aquel día…
que aquel recuerdo me deja,
cuando me viene una herida,
y ya no me queda sitio
donde poder recibirla.

。・゚♡゚・。

Concha Méndez Cuesta, Madrid, 1898 – Ciudad de México, 1986. Siendo muy joven comienza a escribir poesía. Veraneando en San Sebastián, con 19 años, conoce a Luis Buñuel, y, durante cinco años, serán novios. Ese noviazgo, y la amistad con Alberti y Lorca, la unirán al grupo del 27.
Viaja por varios paises, destacando Inglaterra y Argentina. Conoce a Manuel Altolaguirre en 1931, un año más tarde se casan y viven, de 1933 a 1935, en Londres, donde nace su hija Paloma.
Junto con su marido contribuye a la difusión de la obra del grupo del 27, editando colecciones de poesías y revistas como Poesía, Héroe, 1616, y Caballo verde para la poesía. Se exilian tras la guerra civil a Paris, y La Habana, aquí hasta 1943. Un año después llegan a México donde se separan.
Regresa a Madrid en 1966. Sigue residiendo en México hasta su fallecimiento en 1986. En 1991 se publican sus memorias sacadas de unas cintas que había ido grabando su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre.

Pertenece al grupo de las Sinsombrero