Depuración

Alguien
va a pasear los ojos
por estos versos.
No sabe de mí
habrá padecimiento
confusión
destierro
porque eso es crear.
Crear a dos.
Ciegos,
sin saberse tumulto.

Pero no tengo fe
en esos ojos
si no me arranca la tela
y nace lo sin límite.
Vértice más vértice
de territorio imperfecto
mi ofrecimiento
en vilo.

Alguien
pasea sus ojos
por estos versos.
En aproximación
a la materia
de lo vivo.
Nunca se sabe
qué hacer
ni cuál es la oculta
depuración
que ilumine
el lugar inacabado
de la compañía.

En su conflicto
de conjugación
el poeta duda si acoger
a quien le lee
por haberse atrevido
a descifrar
algún acoplamiento
de coincidencias.

— — —

Pureza Canelo (Moraleja, Cáceres, 1947) poeta y gestora cultural española, premiada con el premio Adonáis en 1970 por Lugar común. Su obra ha sido traducida al inglés y al alemán.

Dos pájaros

la poeta

Muchacho de la escollera en la barba
Oso pardo, oso del altiplano mexicano
conquistador de mis nieves blancas
Estruendo de volcán en la ladera de la oreja
Cráter profundo de mis lavas movedizas
Desgarrado padre de nuestros no hijos
Liviano amante de pesada osamenta
Que entre las láminas de fuego de mis llagas
Encuentra asideros, efluvios de violeta
Muestras preclaras del amor perpetuo

Renovado calabozo de tus labios
Ansiosa monja de tus capillas sin cielos
Me entrego al paraíso de tus hirsutos besos
tus salivas límpidas y resbaladizas
escurro la virtud de los profetas
y auguro, yo, Gabriela tuya
la eternidad de los nidos de pájaro
que retornan primaveras, otra vez empollan
y saltan al vuelo del abismo
desnudos de la tristeza y del tiempo.

25 febrero, 2021

Gabriela Guerra Rey, nacida en 1981, escritora, periodista y editora cubano-mexicana. Aspirante a la libertad física, de palabra y acción. Isla vencida. Emigrante eterna. Aventurera respetuosa y amante de la naturaleza. “El sentido de la vida está en el amor, y en la belleza; contemplarla es mi ilusión”.

Quisera escribir los versos

Quisera escribir los versos
esos… que no ha escrito nadie.
¡Si quieres que los escriba
¡vuelve a hablarme!
Para que moje la pluma
no en tinta, ni incluso en sangre,
sino en espíritu puro,
en luz que tu vida irradie,
en los efluvios del Verbo
y en su virtud transformante.

¡Quisiera escribir los versos
esos… que no ha escrito nadie!

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

El camino de las flores

Valentina Colonna

El camino de las flores va
silencioso por los campos calcinados
donde estás entre los olivos y el sol
inencontrable cuando te sigo.

Sonríes con la boca más bella
y el despertar sobre este destino
es la falta más aguda que vuelve.

Ahora te imagino y las palabras se diluyen
en la tierra no tuya, nunca mía
y que aun así somos cada día más.

El camino de las flores dispersa
este borde de calle fuera de estación
y repite a los confines los humores
fluidos de nuestros silencios.

Te veo – dicen. Estás. Siempre.
Entre el olivo y el mirto de mi casa.

*

Il cammino dei fiori se ne va
silenzioso per le campagne arse
dove sei tra gli ulivi e il sole
introvabile quando ti seguo.

Sorridi con la bocca più bella
e il risveglio su questo destino
è la mancanza più acuta che torna.

Ora ti immagino e le parole dileguano
nella terra non tua, mai mia
che eppure siamo ogni giorno di più.

Il cammino dei fiori cosparge
questo bordo strada fuori stagione
e ripete ai confini gli umori
fluidi dei nostri silenzi.

Ti vedo – dicono. Ci sei. Sempre.
Tra l’ulivo e il mirto di casa mia.

Traducción Mario Chávez


Valentina Colonna es una poeta, pianista y compositora nacida en Turín, Italia, en 1990 en el seno de una familia de músicos. Ha publicado los libros de poesía Dimenticato suono (Manni, 2010), La cadenza sospesa (Aragno, 2015) y Stanze di città e altri viaggi (Aragno, 2019).

Canción de la luna primera

Elizabeth Mulder

Luna primera,
luna marinera,
con tu cara lavada
de colegiala nueva.
Luna primera,
rosa, azul, blanca,
esta primavera.
Boga que boga,
navega que navega,
cayó sobre el mar,
verde carretera.
Doncellita callada,
que no es niña parlera,
con un lirio en la frente,
y un alma de jilguera.
Corre que corre,
vuela que vuela,
que el silencio te asusta,
que la noche está muerta.
Luna primera,
luna marinera,
blanca como la vela
y la mañana incierta,
te encontré en alta mar,
te encontré en la ribera,
con el vestido roto
y con las trenzas sueltas.
¡Ay, cómo te temblaban
las carnecitas yertas!
Anda que anda,
rueda que rueda,
con el viento que clava
-¡caricia traicionera!-
puñaladas de besos
en tu espalda magnética,
y el mar riendo a olas
tu terror de soltera.
El mundo te era malo
esta primavera,
sola por los caminos,
pobre luna primera…

Elisabeth Mulder Pierluisi, o de casada Elizabeth Mulder de Dauner (Barcelona, 9 de febrero de 1904 – 28 de noviembre de 1987), escritora, poeta, traductora, periodista y crítica literaria española, que por edad puede inscribirse en la Generación del 27 femenina, las Sinsombrero.

La suerte

La suerte,
de los semáforos en verde,
de la respuesta a una llamada,
del adiós acompasado,
de la huida necesaria.
La suerte,
del quédate un poco más,
de la cerveza en aquel bar.
La suerte,
de la música en directo,
de los amaneceres bailando.
La suerte,
de la libertad de las lágrimas,
de los errores momentáneos.
La suerte,
de que me quisieras tanto,
como lo hice yo.

del poemario «Polvo de mariposas»

Ana Marcos Nafría, nació el 2 de Octubre de 1984 en Soria, ganó varios premios literarios en su etapa escolar y adolescente. Comienza su andadura profesional en el mundo literario con “me robaron las alas”, su primera novela.

Tú, has vuelto

Dame la mano ángel
sin heridas.
Piedra, dame tu esquivo corazón sin arrugas.
Nube, dame tu rostro de repentina fruta.

Hermanos, sostenedme
la alegría.
Temo que la ceniza me invada de repente.
Voy a caer sin sangre, van a volar mis sienes.

Pasas una larga rosa
por mis hombros.
Un mar adolescente me riza los cabellos.
Mis pies tocan apenas las cúpulas del viento.

Hermanos, rodeadme
porque temo
que mis ojos se alejen como trompos de niebla
o que sobre mi pecho se derrame la tierra.

Ángel sin duelo, dame
tu sonrisa.
Corroboradme hermanos para que yo no encuentre
sino andando a través de sus ojos a la muerte.

——————-

Sara Iglesias Casadei, (Uruguay, 1909-1971) conocida como Sara de Ibáñez, fue una poeta uruguaya.​​ Esposa del poeta Roberto Ibáñez, fue conocida cariñosamente como «Gran Sara» por escritores como Octavio Paz.​ Entre otros premios obtuvo el Premio de la Academia Nacional de Letras y el Premio Nacional de Literatura en 1972.

Mi pequeña boca

Mi pequeña boca pide que vuelvas.
Sin apenas mover los labios, lo grita.
Y tú, sordo en la noche,
durmiendo entre palabras
que no te llegan a matar,
ni te enteras.
Vuelve.
Vuelve cuando quieras
porque sigo aquí.
Por mucho que te repita que no,
por mucho que te demuestre que no,
por mucho que no quiera.
Sigo aquí
como si me quisieras.
No para siempre,
pero ahora estoy aquí,
pidiéndote que vuelvas,
con mi pequeña boca,
con mi cuerpo exhausto,
con mi lanza rota.
Vuelve pronto,
que el amor se agota.

Del poemario «Cada noche te escribo»

Patricia Benito (Las Palmas, 1978). Nací en una isla y no sé nadar. He vivido en tres ciudades, nueve hogares y alguna casa. Me he enamorado una vez. He bajado corriendo de un tren en llamas y he visto explotar una bomba. No creo en las cosas que duran para siempre. O sí, no lo sé.

Las tres etapas

Alfonsina Storni

En la dorada tarde rumorosa
Que languidece en placidez de estío.
Estoy mirando este camino rosa
Como en el dulce verso de Darío.
Y así como en el verso del poeta,
Allá, donde el camino rosa arranca,
Veo avanzar una columna blanca
Envuelta en un vapor azul-violeta.
Parece solamente alguna nube
Bordada en fino polvo de zafiros,
Inmaterial columna de suspiros
Que de la tierra a las estrellas sube.
La dulce forma humana se deslíe
En el tul blanco, inmaterial, sedeño,
Y tan lejana y pura me sonríe
Que digo: esto es el sueño.
Al poco rato la columna pasa
Tan cerca que, sin ilusión alguna,
Puedo mirar las formas una a una
Bajo la trampa débil de la gasa.
La nube se ha disuelto; ante mis ojos
Se rinden ya las formas imperfectas:
Blancos creí los pies, pero son rojos.
Gráciles formas vi, pero son rectas.
El tul se ha vuelto tosca muselina,
Las guirnaldas perdieron su frescura,
Así tan cerca en una forma dura
Aquella forma que creí divina.
Alma: ¿dónde está el oro aquel que viste?
Todo ha cambiado cuando estuvo enfrente;
Mis ojos tocan realidad tan triste
Que digo: es el presente.
Mas, ya de nuevo, bajo el huso de oro
Del sol, que hilando está la luz del día,
Al alejarse, lentas, por la vía,
Las formas cobran su anterior decoro.
Es la misma ilusión: es ese mismo
Perderse de los cuerpos tras los tules
Y vuelven a brillar piedras azules,
Y el oro vuelve a darme su espejismo.
Y cuando aquel sendero se termina
Allá muy lejos, la columna blanca
Se ha convertido en esa nube fina
Que a poco vi donde el camino arranca.
Me embriagó de dulzor una abeja,
De nuevo en la visión blanca me pierdo,
Y tan inmaterial allá se aleja
Que digo: es el recuerdo.

Alfonsina Storni, poeta y escritora argentina del modernismo. 1892- 1938

Yo quisiera ser la rosa

Yo quisiera ser la rosa
ante tu Sagrario abierta
y que es doblemente hermosa
por morir ante tu puerta:
¡Yo quisiera ser la rosa!

Yo quisiera ser el cirio
consumido en tu presencia,
que en su místico martirio
te entrega toda su esencia:
¡Yo quisiera ser el cirio!

Yo quisiera ser la nube,
Hecha incienso y viva llama,
que cuando a la altura sube
a todo el templo embalsama.

¡Yo quisiera ser la nube,
rosa, cirio, incienso y llama!

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.