Pero no de ti

Y me enamoré, pero no de ti.

Me enamoré de lo que creí
Que podíamos haber sido aquella noche.
De imaginar lo que podrías
Hacerme sentir por las mañanas.
De perdernos bajo las sábanas de mi refugio.

De los susurros al acabar
De recorrer mi espalda, despacio,
Con paradas estratégicas
Para hacerme perder los nervios
Y al llegar,
Temblar.

Y es que contigo

No quiero perder la capacidad de temblar
No quiero acostumbrarme
A tu ruta por mis lunares
Cómo si fueras a hacerlo siempre.

O alguna vez.

Y me enamoré, pero de no de ti.

Me enamoré de mis ganas de temblar.
De los mimos, de las risas, los secretos…
De abrazarte por detrás
Hasta que te duermas,
Mientras le devuelvo
Todos los besos a tu cuello.

De la paz de despúes.
Me enamoré de no poder dormir
Sin tocarnos
De despertarnos en mitad de la noche
Para volver a la casilla de salida,
Medio dormidos,
Como en un parque de atracciones sin colas
Siempre quieres repetir.

De no contarte mis días malos
Porque no quiero perder el tiempo
De prepararme para una primera cita
En cada cena. En cada cerveza.

De mis ganas de helado contigo.
De subir, de bajar, de encontrarnos.
De no habla en el sofá y no necesitarlo.
De los desayunos a las dos de la tarde
con libros y música.
Del «Ven más cerca».
De las siestas que siguen al aperitivo.
De la paz de después.

Y me enamoré de ti.

De tus ganas de cambiar el mundo.
De mis ganas de escribir desde entonces,
Aunque no sepa de estructuras
Ni de dónde van las comas
Ni el punto
Ni el final.
De tu poesía a todas horas.
De no querer leerte
Porque prefiero descubrirte
Poco a poco.
De cómo me miraste.

De las ganas de más.
Y de toda esa mierda.

Pero recordé que los besos no vienen
Por mucho que los pidas.
O los quieras.
O los necesites.
Que mis ganas no sirven para los dos,
Que hacen falta las tuyas.
Y esas no llegan.
Ni en coche ni en tren
Ni en ciento cuarenta caracteres.

Que te sabes el camino,
Y no has vuelto.

Patricia Benito (Las Palmas, 1978). Nací en una isla y no sé nadar. He vivido en tres ciudades, nueve hogares y alguna casa. Me he enamorado una vez. He bajado corriendo de un tren en llamas y he visto explotar una bomba. No creo en las cosas que duran para siempre. O sí, no lo sé.

Soneto

Obra de Francisco Sanchis Cortés

Cerca de ti, ¿por qué tan lejos verte?
¿Por qué noche decir, si es mediodía?
Si arde mi piel, ¿por qué la tuya es fría?
si digo vida yo, ¿por qué tú muerte?

Ay, ¿por qué este tenerte sin tenerte?
Este llanto ¿por qué, no la alegría?
¿Por qué de mi camino te desvía
quien me vence tal vez sin ser más fuerte?

Silencio. Nadie a mi dolor responde.
Tus labios callan y tu voz se esconde.
¿A quién decir lo que mi pecho siente?

A ti, François Villón, poeta triste,
lejana sombra que también supiste
lo que es morir de sed junto a la fuente.

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Nicolás Guillén, Cuba 1902-1989. Escritor cubano, considerado por su obra como Poeta Nacional. Fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Su poesía se considera la más plena expresión de las más legítimas y revolucionarias aspiraciones populares en el período histórico en que se produce. Introdujo el tema negro en la poesía en lengua española. Su obra ha sido traducida a muchos idiomas y ha merecido comentarios elogiosos y estudios de destacadas personalidades de las letras contemporáneas porque ha sabido interpretar a plenitud el espíritu de lucha de los seres humanos, y su esperanza de conquistar una sociedad mejor.