Una lágrima

Concepción de Estevarena

Puede ser una lágrima la historia
de un corazón por el pesar vencido:
puede ser el adiós que la memoria
da a un bien soñado, si lo ve perdido.
El mudo grito que al espacio lanza,
tal vez, algún oculto sentimiento:
suspiro que, al morir, da la esperanza,
o de la dicha misterioso acento.

Puede ser la expresión callada y pura
de la fe sincera, o de entusiasmo ardiente,
y puede ser, también, de la ternura
el acento más dulce y elocuente.
Cuando la impulsa caridad sublime,
puede brotar por el dolor ajeno:
al rodar una lágrima, redime
un pasado, quizás, de sombras lleno.

Ella puede expresar cuanto en la tierra
al corazón conmueve o esclaviza.
¡Quién puede adivinar lo que ella encierra
cuando por un semblante se desliza.

Rafaela María de la Concepción de la Trinidad Estevarena Gallardo (Sevilla, 10 de enero de 1854-Jaca, provincia de Huesca, 11 de septiembre de 1876) fue una poeta romántica también conocida como Concepción de Estevarena. Su corta vida (22 años) estuvo marcada por la fatalidad. Huérfana de madre antes de los dos años, y de padre a los 21 años (1875), contrajo la enfermedad de tuberculosis que le llevaría a la tumba.

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