Piezas


Encajar, es lo que se espera de ti,
de todos
Como si el mundo fuera ese puzle infinito donde cada uno tiene su lugar.
Y buscas,
Vas probando huecos,
adelgazando,
cambiándote el pelo,
fumando,
dejando de fumar,
leyendo libros, dejando de leer, trabajando aquí o allá, queriendo a unas y a otros.
Y mientras la vida se va pasando.
Y empiezas a recortarte esquinas,
porque el tiempo apremia y tú sigues sin encajar.
¿Y si no encajas?
Si no tienes el cuerpo perfecto,
si no piensas como ellos,
si prefieres volar a permanecer sentado.
Si no te gusta saludar con besos
y odias los gritos
¿Cuándo no encajas, qué?
Te conviertes en esa pieza perdida,
olvidada en cualquier cajón.
Sola,
sin contaminar,
con tus colores relucientes
porque la vida allí, en el cajón, no ha logrado alcanzarte.
Debajo de tanto polvo,

aún conservas el brillo,
con las esquinas algo rotas de haber intentado ser lo que nunca fuiste
pero con todos los colores completos.

Ana Marcos Nafría, nació el 2 de Octubre de 1984 en Soria, ganó varios premios literarios en su etapa escolar y adolescente. Comienza su andadura profesional en el mundo literario con “me robaron las alas”, su primera novela.

La suerte

La suerte,
de los semáforos en verde,
de la respuesta a una llamada,
del adiós acompasado,
de la huida necesaria.
La suerte,
del quédate un poco más,
de la cerveza en aquel bar.
La suerte,
de la música en directo,
de los amaneceres bailando.
La suerte,
de la libertad de las lágrimas,
de los errores momentáneos.
La suerte,
de que me quisieras tanto,
como lo hice yo.

del poemario «Polvo de mariposas»

Ana Marcos Nafría, nació el 2 de Octubre de 1984 en Soria, ganó varios premios literarios en su etapa escolar y adolescente. Comienza su andadura profesional en el mundo literario con “me robaron las alas”, su primera novela.

La Vida

Llegué a esta vida gritando,
reivindicando el trocito de mundo que,
por derecho,
me correspondía.
Nunca fui de seguir caminos ya trazados,
me tocó ser la ficha roja en el tablero de la vida.
Alguna vez tuve que contarme veinte
y trasladar mi tablero a otro lugar,
un lugar donde los arcoíris fueran posibles.
Me enamoré dos veces.
Una, de tanto que quisimos,
no pudo ser.
La otra, simplemente,
fue.
Luché en mil batallas,
Dudé de mi,
de lo que creía,
de lo que pensaba,
de lo que sentía
y de lo que soy.
Defendí lo que amaba,
me decepcioné del mundo tantas veces
como veces lo admiré.
Lloré mucho y reí más.
Viajé,
recorrí lugares que me llenaron de sueños la cabeza
y de grandeza el corazón.
Conocí cientos de personas,
y desconocí otras tantas.
Perdí amigos y gané personas.
Crucé líneas
y caminé en un equilibrio constantemente inestable.
Aprendí que el bien y el mal
son relativos.
Aprendí que la vida no siempre te pone
donde quieres estar.
Que huir también es de valientes.
Y que tu cielo es el mismo que el mío,
aquí o a 100.000 kilómetros,
Ahora,
siento que me voy callado,
en silencio,
con la voz apagada para no molestar.
Me voy como nunca quise vivir.
Ya no grito,
ya no hablo,
ya no creo,
ya no lucho,
ya no bailo,
ya no río,
Ni lloro,
ya no…
Ya nada…

De «Polvo de mariposas»

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Ana Marcos Nafría, nació el 2 de Octubre de 1984 en Soria, ganó varios premios literarios en su etapa escolar y adolescente. Comienza su andadura profesional en el mundo literario con “me robaron las alas”, su primera novela.