Deuda

Antonio Lucas, periodista. © Santi burgos

A mis Diez, como en el poema

Tú que amaste tanto el mundo,
su abril y sus ventanas,
el verano que fundaste sin salir de mí,
la política cantante de los cuerpos…
Tú que dabas cuerda al corazón
con fulminantes pájaros y con cerveza.
Tú que hablabas el idioma de las playas
sin pedir permiso.
Tú que predicaste eternidad en cada espejo.
Tú, con quien se equivocaron todos.
Tú que amabas náufragos
para estudiar después su viaje.
Tú que me creías.
Tú que fuiste un día todo lo que amé yo de una noche
y no llegó la noche.
Tú, en quien se hacen niños
las campanas y los bosques.
Tú que hoy me ves envejecer
y entiendes que es infame
el hambre de esperar hasta el futuro.
Tú que juraste amor
a la tristeza de los parques,
y desprecias la fullera España
con su chaleco de odios.
Tú que impartes lecciones de siglo.
Tú que invocas lo posible que no somos.
Tú que me consuelas más allá de mis bufandas.
Tú que ocultas en los ojos países improbables.
Tú que escribes en mis brazos
con letra diminuta.
Tú que sabes traducir las olas que no rompen.
Tú que ya no aprecias ser tan joven.
Tú que ya no estás a salvo nunca.
Tú que sabes qué soy yo
y todo te lo debo todavía.

Antonio Lucas (Madrid, 28 de diciembre de 1975) es un poeta y periodista español. Licenciado en Ciencias de la Información. Desde 1996 trabaja en el diario El Mundo de Madrid, donde actualmente es redactor de la sección de Cultura y columnista de Opinión. Como poeta, ha sido ganador del Premio Loewe (2014). Colaborador semanal en «Gente despierta» de RNE

Carta

Tal vez no sé explicarlo,
y aun así podría volar
o hacer de ti el verano,
un septiembre de reírnos bajo el agua,
una música con ojos de mirarte.

Tal vez no sepas, pero sabes
que vivir es incesante
y sucede tan sin tregua
que todo lo que empuja te detiene.
Por eso andar sin rumbo da alegría.

Tal vez no sepas, pero sabes
que amar siempre es quedarse,
y un cierto vandalismo de promesas,
volver a conquistar palabras de hace tiempo
y que alguien nos absuelva,
y no temer deriva,
y ser, como la nieve, más ciencia que costumbre.

Tal vez no sepas, pero sabes
que el miedo esconde un coro
y es esta misma luz
que nace de nosotros
el fiero camuflaje de la vida.

Tal vez no sepas, pero sabes
que el hombre no nació para morir
—así empezó la historia—,
pero es rehén de escarnios,
de leyes y tormentas,
del golpe de sed que reúne,
del hacerse entender que acumula.
Su activismo es la infancia
y al crecer va cayendo.
Su defensa es flotar, que es destierro del agua.
Su tristeza es saber que vivir no es sagrado.
Y confunde la nada
con jugar a los dioses.
Y la soledad confunde con no dormir solo.

Antonio Lucas (Madrid, 28 de diciembre de 1975) es un poeta y periodista español. Licenciado en Ciencias de la Información. Desde 1996 trabaja en el diario El Mundo de Madrid, donde actualmente es redactor de la sección de Cultura y columnista de Opinión. Como poeta, ha sido ganador del Premio Loewe (2014). Colaborador semanal en «Gente despierta» de RNE

Huellas

huellas

Borra toda huella que dejes a tu paso,
cualquier surco vital
cualquier ruido de arteria.

Que sólo haya memoria en tu memoria
y aquello que quisiste sea invisible como un dios o su demencia,
humilde como un agua golpeando las galaxias,
casi un mundo que al mirarlo acaba,
una luz de treinta y pocos años parecida al vuelo de la luz
de un escenario,
un delirio esquivo
como el pulso malherido de los faros.

Entonces serás dichoso por esa historia de amor.
Porque no urbanizaste en ella un invierno barato
ni hiciste de su ciencia ligera mercancía,
fanfarria del aplauso.
Pues lo que no se anuncia no se pierde para siempre.

Así se fabrica la vida.
Así he pronunciado tu nombre.
Así he levantado en mi casa un idioma sin rastro
e inventé para ti la alegría.

De: “Los Desengaños”
XXVI Premio Fundación Loewe en 2013.
Ed. Visor libros – Colección Visor de Poesía 2014©
ISBN: 978-84-9895-863-8

Antonio Lucas (Madrid, 28 de diciembre de 1975) es un poeta y periodista español. Licenciado en Ciencias de la Información. Desde 1996 trabaja en el diario El Mundo de Madrid, donde actualmente es redactor de la sección de Cultura y columnista de Opinión. Como poeta, ha sido ganador del Premio Loewe (2014). Colaborador semanal en «Gente despierta» de RNE

Tregua

mano niño flor

La vida se concreta mejor en lo pequeño:
la templanza maternal del agua,
el cara o cruz de los viajes que no has hecho,
los árboles que trepas,
el amor que parte en dos
su evidencia y su dominio.

Para vivir no es conveniente dar rodeos
ni buscarle a las preguntas su respuesta en la respuesta.
A veces es mejor confiar en quien no sabe
y aprender de sus cautelas,
como aprende el animal a desapasionarse,
como aceptan las montañas ser final y antes del mundo.

Sabes que hay cosas de ti que no te pertenecen:
ser niño y persignarse,
demonios clamorosos,
la costumbre de besar a los extraños,
la monótona conciencia de la culpa,
alegrarse en carnaval,
creer en dioses.

Pero eres parte de tu siglo, de su bárbaro jolgorio.
Millones de hombres que se matan,
y se agotan en oficios rigurosos,
y hablan entre sí aunque no laten por nadie,
y sólo han aprendido a estar ya solos.
Solos como cuelgan los disfraces.
Solos como dos espejos solos.
Solos como suena el llamarse incluso Antonio.

Por eso que vivir se concreta en lo pequeño.
Ahí donde te miran unos ojos,
donde piensas en alguien y lo salvas;
donde alguien piensa en ti
y da tregua a tu destino sin saberlo.

Antonio Lucas (Madrid, 28 de diciembre de 1975) es un poeta y periodista español. Licenciado en Ciencias de la Información. Desde 1996 trabaja en el diario El Mundo de Madrid, donde actualmente es redactor de la sección de Cultura y columnista de Opinión. Como poeta, ha sido ganador del Premio Loewe (2014). Colaborador semanal en «Gente despierta» de RNE

Estar solo

soledad-hombre

Contigo he descubierto
que puede ser la ausencia un manso amarre.
He visto teñirse de desván la noche

conmigo dentro.
Escapar vaso arriba
con un doble vapor de ginebras.
Pues nada termina donde acaba su extremo,
donde parece sonar el fin de las cosas.

Hay un silencio que vive de ser quemadura
en lo que ya no está cerca.
Un daño que deja su agravio implacable
en los nombres,
en los guantes vacíos,
en la almohada de escarcha,
en el ensayo de un hombre consumido despacio.

Estar solo es fingir cuanto ya se ha ido.
Sentarse y desgranar un orden que no existe.
Buscar de una promesa su espejo enterrado.
Sostener la mirada en lo infinito del muro,
en el reloj de pared que es molino de sombras.

Estar solo es pensar un latido a destiempo.
Dar noticia de nadie.

Vivir sin saber,
interrumpir todo eco,
si acaso inventar una frase de escarnio,
una esperanza de timbre sonando,
un tenso aparejo de luz en el cuarto de al lado.
Y nada por dentro.

De: “Los Desengaños”
XXVI Premio Fundación Loewe en 2013.
Ed. Visor libros – Colección Visor de Poesía 2014©
ISBN: 978-84-9895-863-8

Antonio Lucas (Madrid, 28 de diciembre de 1975) es un poeta y periodista español. Licenciado en Ciencias de la Información. Desde 1996 trabaja en el diario El Mundo de Madrid, donde actualmente es redactor de la sección de Cultura y columnista de Opinión. Como poeta, ha sido ganador del Premio Loewe (2014). Colaborador semanal en «Gente despierta» de RNE

Imagina que el tiempo es solo lo que amas

atardecerMariaJ
Fotografía de María J. Leza ©

Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
unas pocas palabras, unos seres exactos,
unas horas muy lisas, una playa (quizá)
donde el daño no acecha.
Imagina la vida como no lo es ahora.
No quiero decir como algo perfecto,
sino un resplandor, cierto abril de muy lejos.
Un tributo al azar, sin otro destino que el
confín fugitivo de un eco sin rostro.
Y después, cualquier cosa.
Con qué precisión va la edad hilvanando
el espino, y qué extraña urgencia de ir en pie
hasta la ola. Celebrar lentamente,
que aniquilé mi huella. Mi escritura de hombre.
Mi certeza de surco.
Ser la alta misión de lo que nunca concluye,
como no cierra el mar su recado en la orilla.
Pero no es estar quieto, la razón ni la meta.
Sino un querer más pequeño,
una conquista más clara.
Ver la vida llegar de su noche, a tu noche,
en un cuerpo ajeno. Pronunciar su silencio,
abrazar su alambrada. Desear su vacío.
Delirar sin camino, sin mapa, sin fuego
hasta el tiempo sin tiempo, del país
que no haremos.

Poema de Antonio Lucas, poeta y periodista. Madrid 1975
Fotografía de María J. Leza ©

** Poema inédito, recitado en La Noche en Vela, de RNE,
la noche del Jueves 14 de noviembre de 2013.