Canción

leonardo pereznieto
Obra de Leonardo Pereznieto

En el desequilibrio de los mares,
las proas giran solitarias…
En una de las naves que se hundieron
es que ciertamente vos venías.

Yo te esperé todos los siglos
sin desesperación y sin disgusto,
y morí de infinitas muertes
guardando siempre el mismo rostro.

Cuando las olas te llevaron
mis ojos, entre aguas y arenas,
cegaron como los de las estatuas
a todo lo que les es ajenas.

Mis manos se detuvieron en el aire,
se endurecieron, con el viento,
perdieron el color que tenían,
y el recuerdo del movimiento.

Y la sonrisa que yo te llevaba,
se desprendió y cayó de mí:
solo tal vez ella aún viva
dentro de estas aguas sin fin.

Cecilia Meireles, poetisa, profesora y periodista brasileña. (1901-1964)

Motivo

cecilia Meireles
Imagen de la poeta

Yo canto porque existe el instante
y mi vida está completa.
No soy alegre ni soy triste:
soy poeta.

Hermano de las cosas huidizas,
no siento gozo ni tormento.
Atravieso noches y días
en el viento.

Si desmorono o si edifico,
si permanezco o deshago,
-no sé, no sé. No sé si quedo
o paso.

Sé que canto. Y la canción es todo.
Tiene sangre eterna el ala rimada.
Y un día sé que estaré mudo:
-Nada más.

 Cecília Meireles nació el 7 de noviembre de 1901 en Río de Janeiro (Brasil) y falleció en la misma ciudad el 9 de noviembre de 1964; se desempeñó como periodista, poetisa y educadora y fue madre de la reconocida actriz María Fernanda Meireles.
Uno de los hechos que más marcaron la vida de Cecília y posiblemente el más decisivo para que se decantara como escritora fue el fallecimiento de sus padres siendo ella pequeña, hecho tras el cual estuvo a cargo de una de sus abuelas. Al poco tiempo ya escribía poesía; sus primeros versos datan de cuando contaba con 9 años de edad.
Publicó su primer poemario a los 18 años, un libro que, por su gran amplitud en lo que a corrientes literarias se refiere, fue considerado “atemporal”. Ha recibido innumerables premios y condecoraciones por su obra, en la cual puede percibirse una fuerte influencia del Modernismo Brasileño.
Colaboró con importantes periódicos en cuestiones educativas y escribió libros para niños, que se volvieron muy populares en su tierra. A su vez fue la fundadora de la Primera Biblioteca Infantil de Río de Janeiro.
Cuando falleció, fue velada con los mayores honores y se le dio su nombre a numerosas escuelas y bibliotecas, no sólo de Brasil sino también de otros países, como Chile.

Infancia

labiosFlor

Se llevaron las rejas del balcón
desde donde la casa se avistaba.
Las rejas de plata.

Se llevaron la sombra de los limoneros
por donde rodaban arcos de música
y hormigas rojizas.

Se llevaron la casa de verde tejado
con sus grutas de conchas
y sus vitrales de flores empañadas.

Se llevaron a la dama de viejo piano
que tocaba, tocaba, tocaba
la pálida sonata.

Se llevaron los párpados de antiguos sueños,
y dejaron solamente la memoria
y las actuales lágrimas.

Cecilia Meireles, (Río de Janeiro, 1901-1964), es una de las máximas voces de la segunda fase del Modernismo brazileño. Fue editora de educación del Diario de Noticías de Río y tradujo las obras de Maeterlinck, Lorca, Anouilh, Ibsen, Tagore, Rilke, Virginia Woolf, Pushkin. Publicó, entre otros libros, Espectros, publicado en 1919, siguieron: Nunca mais…e poema dos poemas (1923), Baladas para el Rei (1925), Viagem (1939), Retrato natural (1959), Metal rosicler (1960) y Solombra (1963).

Sugestión

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Obra de Christian Schloe

Sucede así –cualquier cosa
serena, libre, fiel.
Flor que se cumple, sin pregunta.
Ola que se violenta, a causa de ejercicio indiferente.
Luna que envuelve igual a los novios abrazados y
a los soldados ya fríos.
También como este aire de la noche: susurrante de
silencios, lleno de nacimientos y
pétalos.
Igual a la piedra detenida, conservando su demorado destino.
Y la nube
leve y bella, viviendo de nunca llegar a ser.

La cigarra quema en su música, al camello que mastica
su larga soledad,
Al pájaro que busca el fin del mundo, al buey que va
con inocencia hacia el monte.
Sucede así, cualquier cosa serena, libre, fiel.
No como el resto de los hombres.

Cecilia Meireles, (Río de Janeiro, 1901-1964), es una de las máximas voces de la segunda fase del Modernismo brazileño. Fue editora de educación del Diario de Noticías de Río y tradujo las obras de Maeterlinck, Lorca, Anouilh, Ibsen, Tagore, Rilke, Virginia Woolf, Pushkin. Publicó, entre otros libros, Espectros, publicado en 1919, siguieron: Nunca mais…e poema dos poemas (1923), Baladas para el Rei (1925), Viagem (1939), Retrato natural (1959), Metal rosicler (1960) y Solombra (1963).

Cantarán los gallos

hoja transparente

“Cantarán los gallos, cuando muramos,
y una brisa leve, de manos delicadas,
rozará los bordes, las sedas
mortuorias.
Y el sonido de la noche irá transpirando
sobre los claros vidrios.
Y los grillos a lo lejos truncarán los silencios,
los tallos de cristal, fríos, largos yermos,
y el enorme aroma de los árboles.
¡Ah, qué dulce luna verá nuestra calma
faz todavía más calma que su gran espejo
de plata!
¡Qué frescura espesa en nuestros cabellos,
libres como los campos de madrugada!
En la niebla de la aurora
la última estrella
asciende pálida.
¡Qué gran sosiego, sin hablas humanas,
sin el labio de los rostros del lobo,
sin odio, sin amor, sin nada!
Como oscuros profetas perdidos,
conversarán apenas los perros en las campiñas.
Fuertes preguntas. Vastas pausas.
Estaremos en la muerte
con aquel suave contorno
de una concha dentro del agua. “

Cecilia Meireles, (Río de Janeiro, 1901-1964), es una de las máximas voces de la segunda fase del Modernismo brazileño. Fue editora de educación del Diario de Noticías de Río y tradujo las obras de Maeterlinck, Lorca, Anouilh, Ibsen, Tagore, Rilke, Virginia Woolf, Pushkin. Publicó, entre otros libros, Espectros, publicado en 1919, siguieron: Nunca mais…e poema dos poemas (1923), Baladas para el Rei (1925), Viagem (1939), Retrato natural (1959), Metal rosicler (1960) y Solombra (1963).

Carta

Costras 01
óleo de Dorina Costras

Yo, sí —¿Pero y la estrella de la tarde, que subía y descendía
de los cielos cansada y olvidada?
¿Y los pobres, que golpeaban las puertas, sin resultado, haciendo
vibrar la noche y el día con su puño seco?
¿Y los niños, que gritaban con el corazón aterrado?: “¿por qué
nadie nos responde?”
¿Y los caminos, y los caminos vacíos, con sus manos extendidas
inútilmente?
¿Y el santo inmóvil, que deja a las cosas continuar su rumbo?
¿Y las músicas encerradas en cajas, suspirando con las alas
recogidas?

¡Ah! —Yo, sí —porque ya lo lloré todo, y despedí mi cuerpo
usado y triste,
y mis lágrimas lo lavaron, y el silencio de la noche lo enjugó.
Pero los muertos, que enterrados soñaban con palomas ligeras
y flores claras,
y los que en medio del mar pensaban en el mensaje que la playa
desplegaría rápidamente hasta sus dedos…
Pero los que se adormecieron, de tan excesiva vigilia —y que yo
no sé si despertarán…
y los que murieron de tanta espera… -y que no sé si fueron salvados.

Yo, sí. Pero todo esto, todos estos ojos puestos en ti, en lo alto
de la vida,
no sé si te mirarán como yo,
renacida y desprovista de venganzas,
el día que necesites el perdón.

Cecilia Meireles, (Río de Janeiro, 1901-1964), es una de las máximas voces de la segunda fase del Modernismo brazileño. Fue editora de educación del Diario de Noticías de Río y tradujo las obras de Maeterlinck, Lorca, Anouilh, Ibsen, Tagore, Rilke, Virginia Woolf, Pushkin. Publicó, entre otros libros, Espectros, publicado en 1919, siguieron: Nunca mais…e poema dos poemas (1923), Baladas para el Rei (1925), Viagem (1939), Retrato natural (1959), Metal rosicler (1960) y Solombra (1963).

Retrato

Cecilia-meireles-homenagem0711

Yo no tenía este rostro de hoy,
tan calmo, tan triste, tan delgado,
ni estos ojos tan vacíos,
ni este labio amargo.

Yo no tenía estas manos sin fuerza,
tan detenidas y frías y muertas;
yo no tenía este corazón
que ni se muestra.

Yo no advertí este cambio,
tan simple, tan cierto, tan fácil:
¿En qué espejo se perdió
mi imagen?

Cecilia Meireles, poetisa, profesora y periodista brasileña. (1901-1964)