Quisera escribir los versos

Quisera escribir los versos
esos… que no ha escrito nadie.
¡Si quieres que los escriba
¡vuelve a hablarme!
Para que moje la pluma
no en tinta, ni incluso en sangre,
sino en espíritu puro,
en luz que tu vida irradie,
en los efluvios del Verbo
y en su virtud transformante.

¡Quisiera escribir los versos
esos… que no ha escrito nadie!

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

Yo quisiera ser la rosa

Yo quisiera ser la rosa
ante tu Sagrario abierta
y que es doblemente hermosa
por morir ante tu puerta:
¡Yo quisiera ser la rosa!

Yo quisiera ser el cirio
consumido en tu presencia,
que en su místico martirio
te entrega toda su esencia:
¡Yo quisiera ser el cirio!

Yo quisiera ser la nube,
Hecha incienso y viva llama,
que cuando a la altura sube
a todo el templo embalsama.

¡Yo quisiera ser la nube,
rosa, cirio, incienso y llama!

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

Mis ojos, mis pobres ojos

Mis ojos, mis pobres ojos
que acaban de despertar
los hiciste para ver,
no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes tú.

Que, cuando llegue el dolor,
que yo sé que llegará,
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe,
pues, cuando llegue a tu hogar,
con mis ojos te veré
y mi llanto cesará.

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

Evasión

Quisiera ser la espuma que va sobre las olas,
que corre por la mar.
Quisiera ser la rama que envuelta en torbellinos
se lleva el huracán.
Quisiera solamente dejar esta alma loca
sujeta a tanto mal,
y huir por un momento y escapar un instante
¡al dolor de soñar!

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

Juventud

Para abrir el negror de los abismos
todo hombre lleva en sí la luminaria…
¡Es la luz escondida y solitaria
que arde en el fondo de nosotros mismos.

Hay luces con quietudes inefables
que tienen un ensueño de riberas.
Las hay tristes, austeras,
sombrías, taciturnas, miserables.

En mi lámpara roja y encendida
arde la breña viva y calcinante
de este trozo de carne palpitante
que es la carga más dura de mi vida.

Ella consume en mí cuanto le antoja.
Es la tirana que en amor me prende,
ya con los fuegos de su arder me enciende,
ya a las negruras del dolor me arroja.

Ella ilumina todo cuanto pasa
visión rápida, lenta o fugitiva…
¡Es una verdadera llama viva
que con su mismo resplandor se abrasa!

¡Ah! cuántas veces quise con mis ruegos
apagar el ardor de su amargura,
y se hizo más cruel la quemadura
y el ímpetu salvaje de sus fuegos.

Cuántas veces la vi crecer tan loca
que pedí para ahogarla: ¡el océano!
Con el pavor del que con débil mano
ve crecerse al corcel que se desboca…

***

¡Ay! quién pudiera arder con tu luz quieta
vela amorosa que en silencio expiras,
sin padecer las fiebres y las iras
de estos encendimientos de poeta.

¿No poseeré jamás la dulce calma
de las lámparas mansas del Sagrario?
¡Nunca tendrá la paz del incensario
esta luz torturada de mi alma?

***

No te importe ¡oh mi luz! que tus quimeras
indómitas y fieras,
suban buscando las regiones puras…
¡También van hacia Dios en las alturas
las llamas de selváticas hogueras!

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

Invernal

Solos por el parque,
por el parque viejo
que tenía un largo
cansancio de invierno;
tras de tantos años
volvimos a vernos.
Yo llevaba el triste
corazón enfermo,
caía en el suyo
la niebla del tedío.
¡Cuán lejos las horas
vírgenes de duelos
en que nuestras vidas
eran como versos
que a veces rimaban
casi sin saberlo…!

Me clavó sus ojos
como en otros tiempos,
mas nada me dijo
su turbado acento.
Cerré bien el arca
de mis pensamientos
porque no rasgasen
lo gris del silencio
que esfumaba un mudo
soñador arpegio…
Y con una angustia
despertada de nuevo
pavoroso acorde
dentro de mi pecho,
nos miramos como
se miran los ciegos…

¡Y nos separamos
para nunca vernos!

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.

Amor contra amor

Cristina de Arteaga, retrato de Jorge García

Me preguntan los hombres: «¿No has dudado?»
¡Cómo pude dudar, pues te sentí!
¡Si fuiste mi tormento exasperado,
si con hierro candente me has sellado
para Ti!

Te combatí las noches y los días,
quise olvidar tu amor; ¡no lo logré!
Después de cada crisis resurgías.
Inexorablemente me decía:
«Sígueme».

Nadie sospechará lo que he sufrido.
¡Tú lo sabes, Señor!
Nunca quieras echar en el olvido
que todo el drama de mi vida ha sido
la lucha del amor contra el Amor.

María Cristina de Arteaga y Falguera (Zarauz, 6 de septiembre de 1902 – Sevilla, 13 de julio de 1984) fue una monja jerónima española, escritora, historiadora y poeta.