Antes del olvido

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fotografía de Huynh Phuc Hau 

Acaso es tarde.
No importa ya
que con favor del diablo
coloque mis jazmines en la acera,
mi zapato de tierra
en la ventana,
y me quede
en cuclillas,
aguardando,
que alguien golpee de una vez mi puerta.
No importa ya
que con las gotas
de un día que en la fiesta fue lluvioso,
yo moje mis cabellos y mejillas,
y me quede sentada,
parpadeando,
sobre el sillón de mimbre, en la penumbra.
Acaso es tarde.
Acaso el tiempo
me llegó de golpe
por andarme de madre,
por andarme de hija,
y este fuego nocturno
que sube por mis huesos,
este aullido feroz
que levanta mi sangre,
ya no son señales
para llamar a nadie.

Delfina Acosta, nació en Asunción, Paraguay en 1956, poeta, narradora y periodista. Aunque química-farmacéutica de profesión, Delfina Acosta se ha dedicado a la creación literaria desde muy joven. En 1986 se editó su primer libro, “Todas las voces, mujer…”, el cual le mereció el Primer Premio Amigos del Arte, además de considerarse una obra de referencia. Hasta ese momento, algunas de sus poesías se habían incluido en la publicación Poesía itinerante, dirigida por el Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero. Trabaja como columnista del diario ABC Color, a cargo de la crítica literaria de poetas y narradores paraguayos en el suplemento cultural.

Rehabilitación

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fotografía de Alexander Yukovlev, fotógrafo ruso 

Y si de tanto hacerme la promesa
de que mañana voy a mejorar
finalizara mejorando en serio,
y sin embargo me sobreviniera
que ya no pueda más batir mis alas
y deba resignarme a andar a pie,
cargando densas plumas e intentando
llevar compás con otros transeúntes,
o no consiga asimilar la azul
esencia mineral por mis raíces,
y el hambre se me vaya en consumir
rosquillas de embalaje azucarado;

y lo que es más, si sometiera el viento
de mi fogosa veleidad al hábito
de la fidelidad, y tú, buen hombre,
dejaras desde entonces de quererme.

Delfina Acosta, nació en Asunción, Paraguay en 1956, poeta, narradora y periodista. Aunque química-farmacéutica de profesión, Delfina Acosta se ha dedicado a la creación literaria desde muy joven.

La ley de la palabra

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fotografía de Vadim Trunov 

Una hormiga poetisa alzó la voz
y dijo a la comunidad un día:
Convengamos hermanas en que el aire
se llena con poesía pero a veces
de los brotes de hojas salen versos
que son como la arena y que se meten
en los ojos del ciervo y los irritan.
Y hay versos que cargamos diariamente
como las propias migas y nos cansan
mientras a su colmena las abejas
alegres llegan. ¡Ah… Tener sus alas!
Y la comunidad oyó atenta.
Y un búho en un iluminado olmo
por la faz de la luna la escuchaba.
La ley de la poesía se resume
en que ella vuele, sentenció la hormiga.
Y el viejo bosque y sus discretas bestias
soñaron esa noche que eran versos.

Delfina Acosta, nació en Asunción, Paraguay en 1956, poeta, narradora y periodista. Aunque química-farmacéutica de profesión, Delfina Acosta se ha dedicado a la creación literaria desde muy joven.