Con la cabeza bien alta

Poema de Enrique Gracia Trinidad, (1950 en Madrid) escritor y divulgador cultural

Se piensa joven y recuerda, claro,
que la luz era el tiempo detenido,
la insolencia de fatuo adolescente,
de fuerza sin medida, fuerza ciega,
imprevisible, impertinente, lúcida.

Ya no es joven ni es ruido ni es soberbia,
pero resignación tampoco.
Dice
que ha decidido soportar la ruina
mientras desdeña su dolor de espalda,
las ojeras y el gesto de fatiga
que le regalan cuestas y escaleras.
Nada de conformarse, nunca, nunca,
jamás.
Lo ha decidido firmemente.
La rendición no cuenta en sus agendas.

Hay que alzar la cabeza ante la vida
y jugar este juego hasta el final.

Hay que morirse con las botas puestas.