Tu nombre, poesía

omar ortiz mujer de rojo
Obra de Omar Ortíz

Y saber luego que eres tú
barca de brisa contra mis peñascos;
y saber luego que eres tú
viento de hielo sobre mis trigales humillados e írritos:
frágil contra la altura de mi frente,
mortal para mis ojos,
inflexible a mi oído y esclava de mi lengua.

Nadie me dijo el nombre de la rosa, lo supe con olerte,
enamorada virgen que hoy me dueles a flor en amor dada.

Trepar, trepar sin pausa de una espina a la otra
y ser ésta la espina cuadragésima,
y estar siempre tan cerca tu enigma de mi mano,
pero siempre una brasa más arriba,
siempre esa larga espera entre mirar la hora
y volver a mirarla un instante después.

Y hallar al fin, exangüe y desolado,
descubrir que es en mí donde tú estabas,
porque tú estás en todas partes
y no sólo en el cielo donde yo te he buscado,
que eres tú, que no yo, tuya y no mía,
la voz que se desangra por mis llagas.

poema de Gilberto Owen, poeta, novelista y diplomático mexicano
nacido en El Rosario, Sinaloa, en 1904. Falleció en Filadelfia en 1952.

Y pensar, conmovido corazón…

corazon partido

¡Y pensar, conmovido corazón,
Que algún día nefando, los gusanos
Han de roerte tus orgullos vanos
Y emponzoñar tu fuente de emoción…!

Saber la vida tránsfuga, y saber
El fracaso de todo en un minuto:
Toda tu heroica fiebre de absoluto
(Náufraga en unos labios de mujer).

Y todo tu dolor, y tu sensual
Podredumbre obcecada, y tu efusiva
Devoción a la Amada primitiva
De alma jocunda y clara de cristal.

Aún no habrás logrado modelar
Tu poema mejor, cuando la pálida
Intrusa llegue, y tu Poesía, inválida,
Interrumpa su lírico volar

Saber que un día, trémulo rubí,
Leal y atormentado, solamente
Polvo inmóvil será tu carne ardiente,
Sin nada de lo noble que hay en ti.

Cuánto mejor sería, corazón,
Que te agotaras, trágico y canoro,
En este amor vernal de fuego y oro,
En una fervorosa combustión.

Gilberto Owen Estrada, poeta mexicano, 1904-1952

Y tu poética

sidney-140-x-180-detalle-03 omar ortiz
detalle de una obra de Omar Ortíz

Primero está la noche con su caos de lecturas y de sueños.
Yo subo por los pianos que se dejan encendidos hasta el alba;
arriba el día me amenaza con el frío ensangrentado de su aurora
y no sabré el final de ese nocturno que empezaba a dibujarme,
ni las estrellas me dirán cuál fue, cabal, mi nombre. Ni mi rostro.

Si no es amor, ¿qué es esto que me agobia de ternura?
Mañana inútil: pájaros y flores sin testigos.
La esposa está dormida y a su puerta imploro en vano;
querrá decir mi nombre con los labios incoloros entreabiertos,
los párpados pesados de buscarme por el cielo de la muerte.

Más no estaré en sus ojos para verme renacer al despertarse
y cuando me abra, al fin, preguntará sin voz: ¿quién eres?
El luto de la casa —todo es humo ya y lo mismo— que jamás habitaremos;
el campo abierto y árido que lleva a todas partes y a ninguna.
¿A dónde, a qué otra noche, irá el viudo por la tarde borrascosa?

poema de Gilberto Owen, poeta, novelista y diplomático mexicano
nacido en El Rosario, Sinaloa, en 1904. Falleció en Filadelfia en 1952.

Qué hermosa eres, diablo…

vladimirVOLEGOV
óleo de Vladimir Volegov “Woman in love”

Qué hermosa eres, Diablo, como un ángel con sexo pero
mucho más despiadada,
cuando te llamas alba y mi noche es más noche de esperarte,
cuando tu pie de seda se clava de caprina pezuña en mi
abstinencia,
cuando si eres silencio te rompes y en mis manos repican
a rebato tus dos senos,
cuando apenas he dicho amor y ya en el aire está sin boca
el beso y la ternura sin empleo aceda,
cuando apenas te nombro flor y ya sobre el prado ruedan
los labios del clavel,
cundo eres poesía y mi rosa se inclina a oler tu cifra y te
me esfumas.

Mañana habrá en la playa otro marino cojo.

poema de Gilberto Owen, poeta, novelista y diplomático mexicano
nacido en El Rosario, Sinaloa, en 1904. Falleció en Filadelfia en 1952
Imagen: óleo de Vladimir Volegov “woman in love”

Booz canta su amor

Johnny Palacios Hidalgo (90)
Obra del artista Johnny Palacios Hidalgo 

Me he querido mentir que no te amo,
roja alegría incauta, sol sin freno
en la tarde que sólo tú detienes,
luz demorada sobre mi deshielo.
Por no apagar la brasa de tus labios
con un amor que darte no merezco,
por no echar sobre el alba de tus hombros
las horas que le restan a mi duelo.
Pero cómo negarte mis espigas
si las alzabas con tan puro gesto;
cómo temer tus años, si me dabas
toda mi juventud en mi deseo.

Quédate, amor adolescente, quédate.
Diez golondrinas saltan de tus dedos.
París cumple en tu rostro quince años.
Cómo brilla mi voz sobre tu pecho.
óyela hablarte de la luna, óyela
cantando lánguida por los senderos:
sus palabras más nimias tienen forma,
no le avergüenza ya decir “te quiero”.
Me has untado de fósforo los brazos:
no los tienen más fuertes los mancebos.
Flores palúdicas en los estanques.
de mis ojos. El trópico en mis huesos.
Cien lugares comunes, amor cándido,
amoroso y porfiado amor primero.

Vámonos por las rutas de tus venas
y de mis venas. Vámonos fingiendo
que es la primera vez que estoy viviéndote.
Por la carne también se llega al cielo.
Hay pájaros que sueñan que son pájaros
y se despiertan ángeles. Hay sueños
de los que dos fantasmas se despiertan
a la virginidad de nuestros cuerpos.
Vámonos como siempre: Dafnis, Cloe.
Tiéndete bajo el pino más erecto,
una brizna de yerba entre los dientes.
No te muevas. Así. Fuera del tiempo.

Si cerrara los ojos, despertándome,
me encontraría, como siempre, muerto.

Gilberto Owen 1904-1952, poeta mexicano

Tu tronco de misterio…

martin stranka
“Entre la luz y ninguna parte” obra de Martín Stranka 

Tu tronco de misterio es lo que me apuntala un cielo en ruinas.
Mis ojos solos no podían ya evitarme su caída.
Me enredo en sus raíces de lecturas mal soñadas,
me agosto en su hojarasca de frustradas invenciones,
pero tu tronco sobrevive a mis inviernos.

Lo ven por fuera, retorcido, muerto, oscuro,
pero hay una rendija para fisgar, y miro:
Yo voy por sus veredas claustradas que ilumina
una luz que no llega hasta las ramas
y que no emana de las raíces,
y que me multiplica, omnipresente,
en su juego de espejos infinito.

Yo cruzo sin respiro por su aire irrespirable
que desnuda un prodigio en cada voz con sólo dibujar
y en cada pensamiento con sentirlo.

Me asomo a sus inmóviles canales y me miro
de pájaro en el agua o de pez en el aire,
ahogándome en las formas mutables de su esencia.

Gilberto Owen, (1904-1952) poeta mexicano

Soledad imposible

jaroslaw-datta-19
Fotografía de Jaroslaw Datta 

Soledad imposible conmigo tan aquí
y mi memoria tan despierta.

Y además la plegaria
por la estrella perdida, tan sin luz,
por Blanca de Nieves, dormida
nube con luna en su ataúd de cielo,
y por el campo, ese hospiciano prófugo
que equivocó la senda y se tiró,
ya cansado, a la orilla del camino,
desesperando de llegar al pueblo.

Y hay también las canciones perdidas
que no se sabe nunca quien cantó;
y esta correspondencia sin palabras
de ojos a estrella, de alma a luz de luna.

Gilberto Owen, poeta mexicano 1904-1952