Estoy implicado en algo

jenaro talens

I

Nunca quise ser libre. Sólo hablaba y hablaba
de una confusa libertad. Conozco,
a duras penas, el abismo súbito
que separa un refugio del color del cielo
de este cielo que me cubre con su indiferencia,
mostrando los caminos abiertos ante mí.
Y hoy, primero de abril, bajo la luz de un alba casi amiga
dejo mi casa y mi ciudad, los libros
que tanto amé, las calles, los jardines
y el cuerpo extraño en que busqué mi imagen
sin comprender del todo lo que hacía.
Nada hay atrás que implique una atadura,
quizá algunos residuos de memoria,
algún olor indefinido, un poco
de la nostalgia absurda con que se aparece
cuanto el deseo quiso construir
sin aceptar sus límites inciertos. Esta mañana, al fin
mientras, algo cansado, vuelo entre las nubes,
veo a través de sus resquicios el azul del océano,
la transparencia insólita del aire
y sé que es cierto que soy libre, que
ya no me vivo en nadie, que mi noche
es profunda, y es mía.

II

Supongo que ser libre es estar solo
aceptar la violencia con que la noche cae,
sin otra compañía que la noche.

Nadie depende ahora de mí. No tengo planes.
Tampoco estoy seguro de la eternidad,
pero, conozco, al menos, mis limitaciones.
Sé lo que quise o que fingí querer
manipulando a veces mi memoria.
Y aquí, sentado, espero mi bebida
entre rostros extraños que me ignoran.
Oigo el confuso parloteo de los comensales
y distingo con nitidez una pequeña ardilla desde la ventana.
Juega en el parque, entre la nieve, y no
sabe siquiera que es abril y hace frío.
La luz resbala por sus ojos, como
gotas de lluvia. Abre tu puerta —dice,
y no te ocultes en la oscuridad.
Un falso sol que tiembla en el invernadero
tiñe de azul las lilas y los potos.
Saludo sin pasión a un árbol solitario.
Son malos tiempos para la ternura.

III

Son malos tiempos para la ternura.
Olvida el absurdo vaivén del día y de la noche.
Quédate junto a mí. No tengas miedo.
Sabrás que, al fin, no hay nada misterioso,
cómo y dónde se inicia, tras el maquillaje,
ese monólogo de sombras que llamamos poema.
Yo, que tanto he escrito sobre lo que ignoro,
ya no pretendo comprender. Escúchame,
vivir consiste en enterrar la muerte,
y esas viejas historias, como dijo el anciano,
se parecen tanto todas entre sí.
Tú, viejo profesor, que nada tienes salvo tu deseo,
deja el terror a un lado. Nadie mira.
El mundo es algo ajeno, aunque tu vida esté
sola y desnuda en los escaparates.
Nada de lo que digan eres tú. Ven conmigo.
Andemos juntos esta madrugada.
No hay lugares inhóspitos. El cielo
tan sólo cambia de color, y es dulce, y nos cobija,
y hay tantas nuevas cosas que aprender.

De Tabula rosa

Jenaro Talens, Tarifa, Cádiz, el 14 de enero de 1946.
Poeta, ensayista y traductor, es licenciado en Filosofía y letras por la Universidad de Granada en 1967, y Doctor en Filología Románica por la misma Universidad, en 1971, con una tesis sobre la poesía de Luis Cernuda.
Ha traducido entre otros a: Samuel Beckett, Friedrich Hölderlin, Johann Wolfgang Goethe, Herman Hesse,Wallace Stevens, William Shakespeare, T. S. Eliot, Bertolt Brecht, Rainer Maria Rilke, Ezra Pound, Seamus Heaney y Derek Walcott.

Límites de la representación

jorge cardozo de lamar de espaldas 2010 2 portalguarani
Obra de Jorge Luis Cardozo de Lamar

El mar, incomparable.
El oleaje quieto de tu desnudez
golpeando con calma este silencio
en los acantilados de mi excitación.
El cuarto está tranquilo. No hay fronteras.
Miro el escueto resplandor del día
desperezándose sobre tu piel.
Dormida,
sabes de los vestigios donde se disuelven
la tormenta y su furia. Justo al filo del alba.
Nunca los cuerpos solos en su soledad,
siempre aislados en la multitud.
Te escucho respirar, tan lejos y a mi lado,
como el agua que muere,
libre en la voluptuosidad de tu deseo
vuelta espuma sin nombre,
en la desierta arena del amanecer.

II
Yo inventé nombres para ti,
tú, la aún no nacida,
la oculta por un nombre que no quise ver.
Esperé mucho, demasiado tiempo
para poder sentir
desde el silencio ahora inevitable
el rumor de mi cuerpo junto al tuyo,
este mar sin fronteras
donde navego al pairo y busco naufragar.
Yo inventé nombres para ti,
como otra forma de caricia.
El alba es ya conciencia
y nos acoge. Ven,
acércate. No hay nada
como saber que el mundo es un sendero
y nos invita a caminar.

“La mirada extranjera” 1984-1985

Jenaro Talens, Tarifa 1946