Ruego sin convicción

vicente romero... redondo
obra de Vicente Romero Redondo

Perdóname,
la tarde
tenía mucho azul para no amarte.

Había tanto verde en los senderos
y era tan pura el agua del riachuelo
que tenía por fuerza que besarte.

Perdóname,
ya no seremos lo que fuimos
los dos aquella tarde.

Tu beso es un silbar de codornices
en el fondo del valle del recuerdo,
y tus ojos tan negros, casi tristes,
serán por siempre en mis nostalgias grises
un amor enterrado que no ha muerto.

¡No tenía derecho de besarte!
pero estaban tan frescas las praderas
y estaban tan floridas las palmeras

y estabas tú tan linda aquella tarde…

 

Jorge Federico Travieso (16 de agosto de 1920 San Francisco, Atlántida Honduras, Río de Janeiro 1953) poeta, y diplomático, representó a Honduras en México y Brasil. Falleció prematuramente a los 33 años de edad.

De él dijo Rafael Heliodoro Valle:

» Su estilo es el de la confidencia; su voz la de un poeta que iba de prisa por la vida; su queja era muy honda… Honduras perdió en él uno de sus poetas más promisores… era un poeta de verdad, un enamorado férvido que veía el cielo azul desde el fondo de un pozo visitado por las estrellas…»

Soledad

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Compañero del alma, compañera
quien quiera que tú seas: siempre estaremos solos
aunque la risa mía tu corazón abriera,
aunque en horas de llanto lloráramos en coro;

Aunque fueras conmigo bajo la primavera
y hallara juntos el estío, y de oro
nos vistiera el otoño y el invierno viniera
trayendo para ambos un ataúd tan sólo;

Aunque tú me quisieras como yo te quisiera
y una vida en recuerdo para los dos hubiera
y entre tú y yo ni el viento pusiera un riel sonoro;

aunque odiáramos juntos de la misma manera
y en amor y en ideales la llama nos uniera
bajo la noche inmensa, ¡Siempre estaremos solos!

 

Jorge Federico Travieso (16 de agosto de 1920 San Francisco, Atlántida Honduras, Río de Janeiro 1953) poeta, y diplomático, representó a Honduras en México y Brasil. Falleció prematuramente a los 33 años de edad.

De él dijo Rafael Heliodoro Valle:

» Su estilo es el de la confidencia; su voz la de un poeta que iba de prisa por la vida; su queja era muy honda… Honduras perdió en él uno de sus poetas más promisores… era un poeta de verdad, un enamorado férvido que veía el cielo azul desde el fondo de un pozo visitado por las estrellas…»