Las nubes

bailarinasnubes
“bailarinas en el cielo” fotografía de María J, Leza ©

Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas detrás de las nubes,
huellas que se llevó el viento.

Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.

Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,

palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole la vida
su perpetuo movimiento.

Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro?

De “Cuanto sé de mí” 1957-1959

Poema de José Hierro, poeta madrileño 1922 -2002

Anuncios

La mano es la que recuerda…

manos Omar Ortiz
óleo del artista Omar Ortíz

La mano es la que recuerda
Viaja a través de los años,
desemboca en el presente
siempre recordando.

Apunta, nerviosamente,
lo que vivía olvidado.
la mano de la memoria,
siempre rescatándolo.

Las fantasmales imágenes
se irán solidificando,
irán diciendo quién eran,
por qué regresaron.

Por qué eran carne de sueño,
puro material nostálgico.
La mano va rescatándolas
de su limbo mágico.

De “Cuaderno de Nueva York” 1998

Poema de José Hierro, poeta madrileño 1922 -2002

Apagamos las manos

renso Castaneda
Obra de Renso Castaneda

Apagamos las manos. Dejamos encima del mar marchitarse la luna
y nos pusimos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Ahora ya es tarde. Las albas vendrán a ofrecernos sus húmedas flores.
Ciegos iremos. Callados iremos, mirando algo nuestro que escapa
hacia su patria remota.
(Nuestro espíritu debe de ser, que cabalga
sobre las olas.)

Ahora ya es tarde. Apagamos las manos felices
y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Hemos caído en un pozo que ahoga los sueños.
Hemos sentido la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca.

Antes, entonces, con qué gozo ardiente,
con qué prodigioso encenderse de aurora
modelamos en nieblas efímeras, en pasto de brisas ligeras,
nuestra cálida hora.
Y cómo apretamos las ubres calientes. Y cómo era hermoso
pensar que no había ni ayer, ni mañana, ni historia.

Ahora ya es tarde; apagamos las manos felices
y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Cómo errar por los años, como astros gemelos, sin fuego,
como astros sin luz que se ignoran.
Cómo andar, sin nostalgia, el camino, soñando dos sueños distintos
mientras en torno el amor se desploma.

Ahora ya es tarde. Sabemos. Pensamos. (Buscábamos almas.)
Ahora sabemos que el alma no es piedra ni flor que se toca.
Como astros gemelos y ajenos pasamos, sabiendo
que el alma se niega si el cuerpo se niega.
Que nunca se logra si el cuerpo se logra.

Dejamos encima del mar marchitarse la luna.
Cómo errar, por los años, sin gloria.
Cómo aceptar que las almas son vagos ensueños
que en sueños tan sólo se dan, y despiertos se borran.
Qué consuelo ha de haber, si lograr una gota de un alma
es pretender apresar el latir de la tierra, desnuda y redonda.

Estamos despiertos. Sabemos. Como astros soberbios, caídos,
sentimos la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca.

De “Con las piedras, con el viento” 1950

Poema de José Hierro, poeta madrileño 1922 -2002

 

Así era

Dorina-Costras-paintings9
obra de Dorina Costras

Canta, me dices. Y yo canto.
¿Cómo callar? Mi boca es tuya.
Rompo contento mis amarras,
dejo que el mundo se me funda.
Sueña, me dices. Y yo sueño.
¡Ojalá no soñara nunca!
No recordarte, no mirarte,
no nadar por aguas profundas,
no saltar los puentes del tiempo
hacia un pasado que me abruma,
no desgarrar ya más mi carne
por los zarzales, en tu busca.

Canta, me dices. Yo te canto
a ti, dormida, fresca y única,
con tus ciudades en racimos,
como palomas sucias,
como gaviotas perezosas
que hacen sus nidos en la lluvia,
con nuestros cuerpos que a ti vuelven
como a una madre verde y húmeda.

Eras de vientos y de otoños,
eras de agrio sabor a frutas,
eras de playas y de nieblas,
de mar reposando en la bruma,
de campos y albas ciudades,
con un gran corazón de música.

De “Alegría” 1947

Poema de José Hierro, poeta madrileño 1922 -2002

Sólo materia de sombras

extranos-intrusos-criaturas-y-fantasmas2

Sólo materia de sombras,
Criaturas de la noche,
Nubes espectrales, seres
Dolorosamente informes,

Visiones o pesadillas
Llegadas no sé de dónde,
Ráfagas resucitadas
Que fueron mujeres y hombres,

Que tuvieron carne y sueños
Donde anidaban los soles
Y ahora son sólo penumbra,
Ríos de negros acordes,

Tristezas desenterradas,
Pesadillas o visiones,
Llamando siempre a la puerta
De quienes no los conocen.

Poema de José Hierro, poeta madrileño 1922 -2002

En la imagen una de las imágenes de fantasmas más famosas de la historia es la que se conoce como “The Brown Lady”. Tomada en 1936 por el Capitán Provand y Indre Shira, la imagen supuestamente retrata al fantasma de Lady Dorothy Townshend, quien habría muerto en confinamiento después de que su esposo la encerrara al descubrir una infidelidad.

Madrigal

SAMSUNG DIGITAL CAMERA
fotografía de María J. Leza ©

Lo más hermoso, aquello
que no puede comprarse,
que vale, frente a un copo de tu espuma,
si se sabe mirar,
frente a una pluma de tormenta, rota
sobre tu orilla, frente
a tus platas y azules,
metales y cristales,
si se los sabe oler, gustar, tocar, oír…

Qué vale nada lo que tú. Rebosa
la eternidad tu vaso,
llueve su vino sobre nuestra carne.
Una concha roída
por los gusanos de tu mar, un poco,
de cal, y bruma, y nácar,
pude hacernos llorar,
ensancha las fronteras
del alma, desmorona
los muros negros de la realidad.
Qué vale nada, todo,
lo que tú, playa mía,
lirio de arena, selva
de círculos de oro,
túnica ardiente, pálida campana,
palacio sumergido,
inolvidable…

De “Cuanto sé de mí” 1957-1959

Poesía de José Hierro

Fotografía de María J. Leza ©

Lamentación

dorinaCostras4
Pintura de Dorina Costras

¡Hemos tenido tantas cosas
que decir, y no se dijeron!
Prodigiosas palabras jóvenes
para herir los oídos viejos.

Maravillosas melodías,
cantos inéditos.
Hemos cantado todos juntos
y hemos llorado en el silencio.

Aprendimos muy dura ciencia
a costa de los propios sueños.
¡Hemos tenido tantas cosas
que decir, y no se dijeron!
¡Memos salvado tan alegres
los sombríos presentimientos!
Hemos amado cada tallo,
cada frío harapo de invierno,
cada gota de madrugada
con tan loca avidez, sabiendo
que éramos carne de una fábula
que alguien vivía en el misterio!
Tan hermosas canciones! Ráfagas
tan ardientes que nos hirieron.

Música de astros interiores
que nacían en nuestro reino.
Flautas tañidas, en la tarde,
por las manos vagas del sueño.

¡Y tantas limpias hermosuras
como cayeron!
Y girar sin fin en el alba
con la oscura palabra dentro,
con el cantar a flor de vida
ignorando el remoto término.

¡Hemos tenido tantas cosas
que decir, y no se dijeron!
Y miramos cómo en el aire
vuela la música sin dueño,
sin que podamos apresaría
con nuestros torpes instrumentos.

Jose Hierro (Madrid, 1922-2002)

Si soñaras siempre…

xi-pan-6

Si soñaras siempre, si amaras
Olvidándote, abandonándote…

Pensaría por ti las cosas
Dejando que me las soñases.
Con mi velar y tu soñar
El camino sería fácil.
Yo daría los nombres justos
A los sueños que deshojases.

Encontraría para ellos
La voz que los encadenase,
La forma exacta, la palabra
Que los llena de claridades.
Me acercaría hasta ti como
Si fueses una orilla madre.

Y qué descanso dar al alma
Sombras que el alma apenas sabe.
Yo no diría de ti: es mi fresca
Raíz que de los sueños nace,
La música de mis palabras,
El hondo canto inexplicable,
La prodigiosa primavera
Que en las hojas recientes arde,
El corazón caliente que ama
Olvidándose, abandonándose.

Tú lo sabrás un día. Entonces
Será demasiado tarde.

 poema de José Hierro, Madrid 1922-2002

En la imagen pintura de Xi Pan, nacida en Wenzhou, en la provincia de Zhejiang China