Una oscura pradera

Una oscura pradera me convida,
sus manteles estables y ceñidos,
giran en mí, en mi balcón se aduermen.

Dominan su extensión, su indefinida
cúpula de alabastro se recrea.
Sobre las aguas del espejo,
breve la voz en mitad de cien caminos,
mi memoria prepara su sorpresa:
gamo en el cielo, rocío, llamarada.

Sin sentir que me llaman
penetro en la pradera despacioso,
ufano en nuevo laberinto derretido.

Allí se ven, ilustres restos,
cien cabezas, cornetas, mil funciones
abren su cielo, su girasol callando.
Extraña la sorpresa en este cielo,
donde sin querer vuelven pisadas
y suenan las voces en su centro henchido.

Una oscura pradera va pasando.
Entre los dos, viento o fino papel,
el viento, herido viento de esta muerte
mágica, una y despedida.
Un pájaro y otro ya no tiemblan.

José Lezama Lima, La Habana, Cuba 1910- 1976, poeta, novelista, cuentista y ensayista cubano. Es considerado uno de los autores más importantes de su país y de la literatura hispanoamericana.

Brillando oscura la más secreta piel conforme

Brillando oscura la más secreta piel conforme
a las prolijas plumas descaradas en ruido
lento o en playa informe, mustio su oído
doblado al viento que le crea deforme.

Perfilada de acentos que le burlan movedizos
el inútil acierto en sobria gruta confundido grita,
jocosa llamarada -nácar, piel, cabellos- extralimita
el borde lloviznado en que nadan soñolientos rizos.

¿Te basta el aire que va picando el aire?
El aire por parado, ya por frío, destrenza tus miradas
por el aire en cintas muertas, pasan encaramadas
porfías soplando la punta de los dedos al desgaire.

El tumulto dorado -recelosa su voz- recorre por la nieve
el dulce morir despierto que emblanquece al sujeto cognoscente.
Su agria confesión redorada dobla o estalla el más breve
marfil; ondulante de párpados rociados al dulzor de la frente.

Ceñido arco, cejijunto olvido, recelosa fuente halago.
Luz sin diamante detiene al ciervo en la pupila,
que vuela como papel de nieve entre el peine y el lago.
Entre verdes estambres su dardo el oído destila.

Cazadora ceñida que despierta sin voz, más dormidos metales,
más doblados los ecos. Se arrastra leve escarcha olvidada
en la líquida noche en que acampan sus dormidos cristales,
luz sin diamante al cielo del destierro y la ofrenda deseada.

El piano vuelve a sonar para los fantasmas sentados
al borde del espacio dejado por una ola entre doble sonrisa.
La hoja electrizada o lo que muere como flamencos pinchados
sobre un pie de amatista en la siesta se desdobla o se irisa.

No hay más que párpados suaves o entre nubes su agonía desnuda

Desnudo el mármol su memoria confiesa o deslíe la flor de los timbres,
mármol heridor, flor de la garganta en su sed ya
despunta o se rinde en acabado estilo de volante dolor.

Oh si ya entre relámpagos y lebreles tu lengua se acrecienta
y tu espada nueva con nervios de sal se humedece o se arroba.
Es posible que la lluvia me añore o entre nieves el dolor no se sienta
si el alcohol centellea y el canario sobre el mármol se dora.
El aire en el oído se muere sin recordar
el afán de enrojecer las conchas que tienen las hilanderas.
Al atravesar el río, el jazmín o el diamante, tenemos que llorar
para que los gusanos nieven o mueran en dos largas esperas.

José Lezama Lima, La Habana, Cuba 1910- 1976, poeta, novelista, cuentista y ensayista cubano. Es considerado uno de los autores más importantes de su país y de la literatura hispanoamericana.

Puedo mirar

Vladimir Volegov www.WOoArts.com
Obra de Vladimir Volegov

Puedo mirar tus manos preferidas
y el acanto de tus sienes redoradas.
puedo mirar las aves sepultadas
por las frías guirnaldas otoñales.
quiero mirar láminas de arena
y sus precisos fuegos rodadores.
Estoy mirando tu pregunta preferida.

Vuelan guirnaldas y más arenas ruedan,
mejor que en esa pregunta diferente
-carroza de mariscos y delfines-
que corría entre consejos de oro,
tibia, vuelta y renacida,
iris tan terco,
que me obliga a señalar los ríos
en el mapa de tu recuerdo,
frío, desordenado por el viento.

Si se acerca, dormida,
extensa y prolongada,
entre sábanas que su gloria envuelven
y dulces la proclaman,
abstrayéndose en blanco, prolongándose
en celeste llamada a tu blancura.
Si despierto tropiezo,
en el halo que tu respiración empaña
y en aquella nueva humedad
que pervierte el encantado tacto
y es la caricia al fervor.

Si dormido,
esa reciente concha y medialuna,
flecha de tu pregunta adormilada,
ni divierte ni extiende,
sillar semimoviente y hojas despedidas
hacia el centro de tu ciudad
rendida, golpeada
por tu fuga y mi fuga.

Estoy mirando tu pregunta preferida.

José Lezama Lima, La Habana, Cuba 1910- 1976, poeta, novelista, cuentista y ensayista cubano. Es considerado uno de los autores más importantes de su país y de la literatura hispanoamericana.

No era que ya el ritmo…

Hojas

No era que ya el ritmo
del almendro fuera cítara al sonido.
Por mi lado pasaba,
sin saberlo,
una escala de arenas
-tiempo inapreciable-
donde los colores
juegan sus sonidos
y se adormecen
en marfil extendido.
No era.
Ahora estampa el deseo,
secreto mantenido
en secreta opulencia.
Y lo que va pasando:
una fuga de hojas,
un rumor nunca oído.
Una fuga de hojas
y la secreta opulencia
sobre taza de mármol
-lividez de la llama
o tersura de olvido-,
pasa por el tiempo
que no sabe de muerte
y que vuelve opulento
a un ritmo de hojas
sin cesar encontradas.

José Lezama Lima, La Habana, Cuba 1910- 1976, poeta, novelista, cuentista y ensayista cubano. Es considerado uno de los autores más importantes de su país y de la literatura hispanoamericana.

Caída la hoja miro

hoja caida
Caída la hoja miro,
ya que tu olvido decrece
la calidad del suspiro
que firme en la voz se mece.

La sombra de tu retiro
no a la noche pertenece,
si insisto y la sombra admiro
tu ausencia no viene y crece.

La sustancia del vacío
sólo halla su concierto
elaborando el desvelo

que presagia el cuerpo yerto.
Diosa perdida en el cielo,
yo con el cuerpo porfío.

José Lezama Lima, La Habana, Cuba 1910- 1976, poeta, novelista, cuentista y ensayista cubano. Es considerado uno de los autores más importantes de su país y de la literatura hispanoamericana.