Extraño oficio

Juan Luis Panero

Poeta en tiempo de miseria,
en tiempo de mentira y de infidelidad

José Ángel Valente

Poeta en tiempo de miseria, en tiempo de mentira
y de infidelidad, y de ellas, no altivo juez,
espectador atónito, menos aún, habitante alegre de la ignorancia.
Poeta de esta hora, testigo absorto tantas veces
de injusticia o de lágrimas, silencioso participante en ellas.
Trabajador de las palabras, levantando muros,
Cerradas cárceles donde sólo la memoria habita.
Letras y sílabas, torpemente aprendidas, elevándose
inútiles junto a la firme realidad de unas manos,
de unos ojos que piden simplemente vivir.
Extraño oficio, viejo como los árboles
y como las rocas firme, a través de los aciagos días,
hasta llegar a este momento, ante el blanco papel,
que antes fuera dorado pergamino,
canción de pueblo humildemente recordada.
Duro destino, ser voz sobre otros hombres,
pero también, vecino último de la propia infancia,
acobardada sombra entre la soledad y el sueño.
Apenas hoy, rincón oculto de ternura,
lugar bañado de risa y sol de estío,
se ofrecen al que de su vocación así dispuso.
Y el seco estampido de los disparos
o la apagada pupila frente al amanecer,
son historia ejemplar, iluminado aviso,
para aquel que, con sólo la verdad por cimiento,
construye terco su esperanza y la escribe
cuando camina hacia su fin.

 A través del tiempo (1968).

Juan Luis Panero, (Madrid, 1942-Gerona, 2013). Fue hijo del poeta Leopoldo Panero (1909-1962) y de la escritora Felicidad Blanc (1913-1990), hermano del poeta Leopoldo María Panero (1948-2014) y Michi Panero (1951-2004) y sobrino del poeta Juan Panero (1908-1937), creció en el seno de una familia acomodada recibiendo educación en El Escorial y luego en Londres. Su espíritu rebelde y viajero lo llevó a deambular por diferentes países de América, dándole la oportunidad de conocer a grandes escritores como Octavio Paz, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo entre otros. Su poesía completa (1968-1996) está recogida en un volumen de la editorial Tusquets y algunas de sus conferencias, en particular la que recoge su relación con Luis Cernuda, están incluidas bajo el título de «Páginas sobre cine y poesía» en el libro Después de tantos desencantos. Vida y obra poéticas de los Panero, de Federico Utrera (2008). Ha preparado además antologías de poetas como Leopoldo Panero, Pablo Neruda y Octavio Paz y ha reunido selecciones de Poesía colombiana (1880?1980) y Poesía mejicana contemporánea. Desde 1985 fijó su residencia en Torroella de Montgrí (Gerona), donde falleció en 2003.

Used words

V. Asconeguy
obra de V. Asconeguy

Con palabras usadas,
gastadas por el tiempo y la costumbre
cuyo último temblor ya no se siente.
Con palabras, como sueños, quemadas por la vida,
esta noche de lluvia hablo contigo,
trato de hablar al menos, ligeramente ebrio,
construyendo cada sílaba en el país de nunca jamás.
y sintiendo esa repentina lucidez
con la que, de pronto, rompemos la rutina de ser y conocernos,
sintiendo, digo, esa rara sensación, distante y desangrada,
del wisky, de la noche y el silencio,
de la entusiasta desesperación con que aceptamos la derrota,
de ese vértigo, a veces, tuyo y mío,
donde morimos sonriendo con los ojos abiertos.
Sintiendo lo poco que es un beso al fondo de tu lengua,
o tus ojos mirándose en los mios,
o nuestras manos unidas en el aire,
recorriendo un museo de aceptados fracasos.
Desfilan, batallón desolado de fantasmas,
nombres y nombres con distinto eco.
Pretendemos, con abolidos rostros, fechas caducadas,
ciudades imposibles,
contestar una vieja pregunta
cuya respuesta sólo la muerte conoce.
Años y años, voluntarios exilios de seres y países,
los hijos que no quise tener, los que tú sí tuviste,
el temblor del deseo que aún guardas en tu piel,
mi repetido navegar de cama en cama,
se reúnen y afirman su destino
frente a la ceremonia del amancer.
Y todo lo sabemos y está escrito en tus ojos,
sin embargo hoy, este día con sol -tan raro en Bogotá-
de finales de julio, de algún año cualquiera,
te propongo mi amor, sé que tú aceptarás,
con palabras usadas, te propongo mentirnos.
Pasada ya la noche, quietos frente al espejo,
mientras yo me afeito y tú pintas tus labios,
te propongo mi amor, decir que nos queremos.
Desir -y son tan sólo ejemplos- <<hoy existe la vida por
nosotros>>
o <<tú no te morirás nunca>>
o, tal vez, <<aún hay noches y noches que esperan
nuestros brazos, ese especial calor de dormir abrazados>>.
Olvidando, tratando de olvidar nuestro pasado,
ignorando el futuro, sin duda inalcanzable,
con palabras gastadas, decir y repetir
-es otro ejemplo- <<dar gracias mi amor por haber existido>>.
Al menos por un rato -a nadie molestamos-
con palabras usadas mentirnos y mentirnos,
mentirnos contra el tiempo, despreciar su victoria.

Envío:
Te dejo este poema
confuso, absurdo, largo,
para que tú lo tengas como un pañuelo viejo
a los pies de tu cama, para que tú lo tengas,
y un día te lo encuentres, confuso, absurdo, largo,
un día como éste -cuando ya no estaremos-,
y recuerdes, debajo de la ducha,
que alguna vez te quise -mentiras y mentiras-,
que alguna vez te quise -era un día de julio-,
con palabras usadas, como un disco rayado,
que recuerdes, mi amor, esta letra de tango.

 

Juan Luis Panero, (Madrid, 1942-Gerona, 2013). Fue hijo del poeta Leopoldo Panero (1909-1962) y de la escritora Felicidad Blanc (1913-1990), hermano del poeta Leopoldo María Panero (1948-2014) y Michi Panero (1951-2004) y sobrino del poeta Juan Panero (1908-1937), creció en el seno de una familia acomodada recibiendo educación en El Escorial y luego en Londres. Su espíritu rebelde y viajero lo llevó a deambular por diferentes países de América, dándole la oportunidad de conocer a grandes escritores como Octavio Paz, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo entre otros. Su poesía completa (1968-1996) está recogida en un volumen de la editorial Tusquets y algunas de sus conferencias, en particular la que recoge su relación con Luis Cernuda, están incluidas bajo el título de «Páginas sobre cine y poesía» en el libro Después de tantos desencantos. Vida y obra poéticas de los Panero, de Federico Utrera (2008). Ha preparado además antologías de poetas como Leopoldo Panero, Pablo Neruda y Octavio Paz y ha reunido selecciones de Poesía colombiana (1880?1980) y Poesía mejicana contemporánea. Desde 1985 fijó su residencia en Torroella de Montgrí (Gerona), donde falleció en 2003.

Palabras sin orden para una despedida

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Obra de Michelle Key

A dónde fue el amor la radio anuncia,
con Bette Davis en cualquier cine,
y yo también pregunto, inútilmente te pregunto,
adónde, si alguna vez entre nosotros realidad tuvo.
Terca la soledad afirma sus raíces
y canción junto al viento, el odio nos iguala.
Porque el caballo y la serpiente pueden dos años convivir,
pero no con ellos tendrá la casa la ternura
y la noche guardará sus miradas de insomnio y destrucción.
«Quand vous serez bien vieille», Ronsard ha escrito
y Henry Cristophe se suicidó con una bala de plata,
hermoso gesto, absurdo, palabras cuyo destino es la Belleza.
No la mezquindad o el engaño serán vencidos por la edad,
ni prevalecerá la plata sobre la sangre,
sobre el desesperado estertor final.
Adónde fue el amor, oh tú, que amaste siempre,
doncella pura entregada a los colmillos de la fiera.
Has dejado pasar días, transparentes horas,
en las que cada sílaba desveló su peso de verdad.
Ilusorio dominio de tu vida,
no quisiste entonces escuchar, una vez tan sólo,
el tuétano último de las palabras,
lo que desnudo y virgen se levantaba tras ellas.
Más cómodo y alegre fue aprender aquello que fácil se ofrecía
con valor suficiente para ser subastado en una fiesta.
Triste es ser juez y más aún ser verdugo.
Ahora, como un ciego camino en la memoria,
tanteando los frágiles muros donde tú habitaste,
topando con tu recuerdo, al borde mismo de lo que ya no existe,
infantil y torpe. Tiembla en mis manos un cuchillo.
Adónde fue el amor.
Son las palabras para una despedida.

Juan Luis Panero, (Madrid, 1942-Gerona, 2013). Fue hijo del poeta Leopoldo Panero (1909-1962) y de la escritora Felicidad Blanc (1913-1990), hermano del poeta Leopoldo María Panero (1948-2014) y Michi Panero (1951-2004) y sobrino del poeta Juan Panero (1908-1937), creció en el seno de una familia acomodada recibiendo educación en El Escorial y luego en Londres. Su espíritu rebelde y viajero lo llevó a deambular por diferentes países de América, dándole la oportunidad de conocer a grandes escritores como Octavio Paz, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo entre otros. Su poesía completa (1968-1996) está recogida en un volumen de la editorial Tusquets y algunas de sus conferencias, en particular la que recoge su relación con Luis Cernuda, están incluidas bajo el título de «Páginas sobre cine y poesía» en el libro Después de tantos desencantos. Vida y obra poéticas de los Panero, de Federico Utrera (2008). Ha preparado además antologías de poetas como Leopoldo Panero, Pablo Neruda y Octavio Paz y ha reunido selecciones de Poesía colombiana (1880?1980) y Poesía mejicana contemporánea. Desde 1985 fijó su residencia en Torroella de Montgrí (Gerona), donde falleció en 2003.

Retrato de actriz destruida pero aún deseable

Gloria swanson
Gloria Swanson en el film “El crepúsculo de los dioses”

La luz siniestra y erizada desgarra sin piedad
años podridos, gestos derrotados,
muerde el bastardo corazón la dicha.
La luz amarillenta, vívida, cruel,
chapotea en retocadas y evidentes pinturas,
abre ojos sin fondo apagados de rímel,
palpa gastadas fosas en la nariz alerta.
Mirada sin piedad, esto le queda
mientras sueña una carta de ningún amor
y un vaso espera la noche como un cuervo.
Elegida de las musas, actriz por vocación o por estómago,
terso estómago de la primera adolescencia,
ahora contempla sueños, lee imaginadas sílabas,
derrumbados telones, telas de araña en la pared neutral y
desalmada.
Amor, amor, amor como olvidada lluvia,
caballo blanco y ciego frente a las olas
que golpean, que muerden el pasado,
recubren de nostalgia, dibujan una mano aún ávida.
Sí, amor y aquel sexo y su esponja de gozo,
y las luces y trajes y aplausos derramados.
Cada hora contada, repasada cual un sin fin monólogo
de acuciante alegría y obstinada esperanza,
vuelve esta noche al remoto escenario;
mas vacío el teatro, silencioso y en calma,
no es símbolo de muerte o de casa desierta
sino tan sólo arma de alguna flor ajada
o húmedo bostezo donde nada se encierra.
Terminó la lectura, la carta gris
con estéril soberbia agotada hasta el fin
y cerrada con furia como un féretro hueco.
Ya nada queda: sombra sin brillo,
fulgor opaco de lo que fue belleza y, sin fuerza,
una lágrima sola que resbala y gotea por el ruin maquillaje,
por la burda careta que la envuelve y la empuja,
que la toma y la lleva, apariencia sin rostro,
por el campo más árido de la vida ya muerta.

Juan Luis Panero, (Madrid, 1942-Gerona, 2013). Fue hijo del poeta Leopoldo Panero (1909-1962) y de la escritora Felicidad Blanc (1913-1990), hermano del poeta Leopoldo María Panero (1948-2014) y Michi Panero (1951-2004) y sobrino del poeta Juan Panero (1908-1937), creció en el seno de una familia acomodada recibiendo educación en El Escorial y luego en Londres. Su espíritu rebelde y viajero lo llevó a deambular por diferentes países de América, dándole la oportunidad de conocer a grandes escritores como Octavio Paz, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo entre otros. Su poesía completa (1968-1996) está recogida en un volumen de la editorial Tusquets y algunas de sus conferencias, en particular la que recoge su relación con Luis Cernuda, están incluidas bajo el título de «Páginas sobre cine y poesía» en el libro Después de tantos desencantos. Vida y obra poéticas de los Panero, de Federico Utrera (2008). Ha preparado además antologías de poetas como Leopoldo Panero, Pablo Neruda y Octavio Paz y ha reunido selecciones de Poesía colombiana (1880?1980) y Poesía mejicana contemporánea. Desde 1985 fijó su residencia en Torroella de Montgrí (Gerona), donde falleció en 2003.