Armonía de la palabra y el instinto

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Todo fue maravilla de armonías
En el gesto inicial que se nos daba
Entre impulsos celestes y telúricos
Desde el fondo de amor de nuestras almas.

Hasta el aire espigóse en levedades
Cuando caí rendida en tu mirada;
Y una palabra, aún virgen en mi vida,
Me golpeó el corazón, y se hizo llama
En el río de emoción que recibía,
Y en la flor de ilusión que te entregaba.

Un connubio de nuevas sensaciones
Elevaron en luz mi madrugada.
Suaves olas me alzaron la conciencia
Hasta la playa azul de tu mañana,
Y la carne fue haciéndose silueta
A la vista de mi alma libertada.

Como un grito integral, suave y profundo
Estalló de mis labios la palabra;
¡Nunca tuvo mi boca mas sonrisas,
Ni hubo nunca más vuelo en mi garganta!

En mi suave palabra, enternecida,
Me hice toda en tu vida y en tu alma;
Y fui grito impensado atravesando
Las paredes del tiempo que me ataba;
Y fui brote espontáneo del instante;
Y fui estrella en tus brazos derramada.

Me di toda, y fundiéndome por siempre
En la armonía sensual que tú me dabas;
Y la rosa emotiva que se abría
En el tallo verbal de mi palabra,
Uno a uno fue dándote sus pétalos,
Mientras nuestros instintos se besaban.

Julia de Burgos, Puerto Rico 1914-1953

Donde comienzas tú

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Soy ola de abandono,
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños y de alas.
Tú danzas por el agua redonda de mis ojos
con la canción más fresca colgando de tus labios.
¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte
por mis brazos mojados,
y no quiero perderte ni en la sílaba !

Yo fui un día la gaviota más ave de tu vida.
Mis pasos fueron siempre enigma de los pájaros.
Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas.
El universo entero cruzaba por mis manos.
¡Oh día de sueño y ola;
Nuestras dos juventudes hacia el viento estallaron.
Y pasó la mañana,
y pasó la agonía de la tarde muriéndose en el fondo de un lirio
y pasó la alba noche resbalando en los astros,
exhibiéndose en pétalos
y pasó mi letargo…

Recuerdo que al mirarme con la voz derrotada,
las dos manos del cielo me cerraron los párpados.
Fue tan sólo una ráfaga,
una ráfaga húmeda que cortó mi sonrisa
y me izó en los crepúsculos entre caras de espanto.
Tú nadabas mis olas retardadas e inútiles,
y por poco me parto de dolor esperando.

Pero llegaste, fértil,
más intacto y más blanco.
Y me llevaste, épico,
venciéndote en ti mismo los caminos cerrados.

Hoy anda mi caricia
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana.
Soy ola de abandono,
y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas.

¡Amante, la ternura desgaja mis sentidos…
Yo misma soy un sueño remando por tus aguas !

Julia de Burgos, Puerto Rico, 1914-1953

Yo misma fui mi ruta…

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Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes,
y mis pies planos sobre la tierra promisora
no resistían caminar hacia atrás,
y seguían adelante, adelante,
burlando las cenizas para alcanzar el beso
de los senderos nuevos.

A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente
rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado
de los troncos viejos.

Pero la rama estaba desprendida para siempre,
y a cada nuevo azote la mirada mía
se separaba más y más y más de los lejanos
horizontes aprendidos:
y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro,
la expresión definida que asomaba un sentimiento
de liberación íntima;
un sentimiento que surgía
del equilibrio sostenido entre mi vida
y la verdad del beso de los senderos nuevos.

Ya definido mi rumbo en el presente,
me sentí brote de todos los suelos de la tierra,
de los suelos sin historia,
de los suelos sin porvenir,
del suelo siempre suelo sin orillas
de todos los hombres y de todas las épocas.

Y fui toda en mí como fue en mí la vida…

Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes;
cuando ya los heraldos me anunciaban
en el regio desfile de los troncos viejos,
se me torció el deseo de seguir a los hombres,
y el homenaje se quedó esperándome.

Julia de Burgos, Carolina, Puerto Rico 1914-1953