¿QUÉ SABES DE LA NOCHE, CENTINELA?

hombre barra bar y mujer

Tú que aspirabas a vivir continua diferencia,
hallaste que sus ojos hermosos no eran aventura.
Y oíste las mismas palabras, evocación de la ebriedad
con idénticos gestos, el culmen del mundo cifrado
en esa consecución de vasos y de droga barata…
¿Hablas de la caducidad? La alegría salvaje,
la gloria primitiva, son verdad sólo en su primer momento.
Recorriste solitario algunas calles desiertas,
recordando: en el lugar más alto estará lo que quiero.
Y a ti que te ha encendido la belleza del mundo,
te sumergiste entero entre lampos de fresa y titilar de oro.
Hablar del esplendor es vano intento. Mas cada cual
se anubla en el de al lado, y se pierde la hoguera
en anónimo fuego: la belleza aquí se repetía.
¿Qué busco yo, dijiste, con un vaso en la mano?
Participar de un cuerpo cuya entidad se esconde.
Sonaban las botellas entre las luces tibias.
El repetido alcohol de casi seis estaciones recorridas.
¿Adónde mirar? ¿Y hacia dónde mis ojos?
Tampoco anhelo añil amanecer junto a una carne
rubia, que dormirá en sus flores intocada y morbosa.
Sinuosas cintas de innumerables barras,
trasiego de palabras gastadas por la lija,
y el vidrio que me impide coger lo que o sé si quiero.
No es Nadie el nombre del que corre entre la sombra,
ni Odiseo el que repta entre siete cubículos.
Uno sólo es su nombre. Llamadme ya Mendigo.

Luis Antonio de Villena, poeta, narrador, traductor y ensayista español nacido en Madrid en 1951.

Esa querida atmósfera de tango hacia las tres

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En la barra desierta
los camareros te ofrecen la penúltima copa.
Suena detrás la música de siempre
y poca gente queda bailando ya a esas horas,
y en esos días últimos de enero,
tan fríos como un lunes permanente …
Sientes, frente al espejo, el orgullo tan duro de estar solo.
Y los chicos te cuentan
en qué sitio se puede comer de madrugada,
o en qué tugurio, más o menos chic,
se evita ver el sol cuando despunta el alba.
La señora, después, te devuelve el abrigo,
y te saluda cortésmente quejándose,
vacío el guardarropa, de asuntos laborales …
Bajas la escalera.
(¿Existe el amor?
¿He estado yo alguna vez entre sus alas?
¿Por qué soy el que soy,
y no como eres tú, todo luz y belleza?)
Descender hace más profundo
este estepario orgullo de estar solo …
Te despide ya un maître entre zalemas,
y se apresura el portero a despejar la ruta …
Te abrochas el gabán azul,
y escéptico sonríes dejando una propina …
Ahí está la noche, limpia, seca, estrellada, pura.
La puerta se abre muy solemnemente:
¡Hasta mañana, señor!
La soledad está servida.

Luis Antonio de Villena, poeta, narrador, traductor y ensayista español nacido en Madrid en 1951.