Yo pude cantar cuando los coros buscaban nuevos aprendices

Melancolia_edvard Munch
obra de Edvard Munch ” melancolía”

Yo pude cantar cuando los coros buscaban nuevos aprendices
y mis debilidades paseaban de la mano con mis fortalezas.
Puedo estar tranquilo, si no he vivido no hay sueño que valga
¿por qué no? haber cabalgado los oscuros caballos del viento,
ser una palabra que muere y sin remedio vuelve más incauta
para naufragar de nuevo y todo ello sin salir de este cuarto.
He sentido vendavales hermosos, las tardes de pino y siesta,
la nieve serena como un atolón que sufre desde la sangre,
el amor hincado desde el tobillo y por los codos hasta la nuca
¿a quién ha de importarle mis horas? ¿mi calor? ¿mi tiempo?
Los otros abren su boca y sus mandíbulas de astros ancianos,
mastican como pirañas la historia que se repite, la de siempre
aguardando en los cajones, sobre la angustia del día cotidiano.
Y entre tanto horror todo sigue su curso, retratos, los espejos.
Ya no volverá mi muchacho con su ligera memoria infantil,
la pelota, la ilusión dolorida de los zapatos que se estrenan.
Ya no volverá Mercedes a besar este cuerpo que aún es suyo.
Todo ha cambiado por fuera pero aquí dentro sigo siendo yo.
La pena me consume sobre esta ventana que muestra el mar,
la esquina, la piedra del adoquín, lo que pude ser y se calla
consumido por un silencio igual a cuando todos gritan a la vez.
Los amigos, los que me conocían y amaban, se van muriendo,
me abandonan como un susurro amante cuando trato de dormir
para esperarme cada mañana con su recuerdo de poema escrito.

Luís Gómez Coca, poeta nacido en Huelva

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Yo amo todo con las palabras

alexis alemany MANOS
Obra de Alexis Alemany

Yo amo todo con las palabras,
quiero amarlo todo con las manos,
el lenguaje de los laberintos
¿por qué no iba a hablar entre mis yemas
igual que tocar rosas?
noche ruda, mucho más lenta
-vivir necesita su tiempo-
adiestrar desde las uñas
esta cantidad de dedos que tiemblan
como soldados nuevos,
guerra rizada de posturas imposibles
y mi infancia llena de ruidos,
de platos, de insectos que caen en la luz,
de calles con aceras siempre mojadas,
mi infancia suena a tren en la estación.
Los que manejamos este timbre,
el alma en cal viva,
necesitamos todos los signos,
para salir de la fría sombra.

Luís Gómez Coca, poeta nacido en Huelva

Te propongo una cosa

matteo cotugno tempo

Te propongo una cosa, vamos a retroceder
hasta entonces el tiempo y nos quedamos,
para que los años no me dejen su huella
y vaya buscand0 en todas tus manos,
no conocernos o encantarnos, juntos la vida;
yo sigo sintiendo en tu hombro mis labios,
en tus labios mis labios y en tus pechos,
las callejas, los rincones más oscuros
para besar oscuros y lánguidos tus cabellos;
yo sigo en el espejo tu desnudez fantasma,
recordar cada curva, cada hallazgo y gesto,
estar contigo más allá de estar contigo
y no el quebranto de un pasado muerto,
mi pasión, delirio, mi mejor compañera,
tú, que dejaste en mí una coraza de huesos
más expuestos que una tumba abierta;
paseo tu nombre por el lomo de mis libros,
pobre amante, qué ángel sube y desciende
alojando tu cuerpo en mi camino,
rápido, como la margarita niega y cede;
yo sigo recordando tus rebeldes rizos
en cada rincón de aquella casa cercana,
sabores y mesas, luz, boca y pasillo.
Te propongo una cosa, ir hacia adelante,
aunque no te olvide, yo que todo olvido,
y tu hagas de tu vida distancia de la mía,
pondré si nos cruzamos el alma al saludarte
como el alma dejo en esto que despido.
.
Luís Gómez -Samudras-

Manos de aceite

tusMANOSPOEMA
óleo sobre lienzo de Dorina Costras

Manos de aceite,
sin cansancio, manos infinitas;
manos de algas y de olas,
vanas manos en lo incierto.

Manos que retienen
los actos más puros,
manos impacientes
por los contornos.

De impasibles azules,
manos como gotas de agua,
oliendo a mar,
manos sin demora.

Manos de vidrio
¡ah, las manos de vidriosos
aconteceres!
como el vientre o la boca.

De blando camino,
de olivo verde,
verdes ramas,
manos verdes como el Sur.

Manos de dedos victoriosos,
frontera de las caricias,
fuego, navío, retama,
manos que se muestran.

Así, son, así tus manos,
¡ah, tus manos, tus manos
al borde de mi cuerpo!
así son tus manos, así.

Luís Gómez -Samudras-

En la imagen pintura de Dorina Costras

Porque no hay silencios…

mujer
Óleo de  Mikhail e Inessa Garmash

Porque no hay silencios que mal se entiendan,
si bien se hablan,
me hice entendedor de silencios
para que tú me oigas
y sonrías amplia como una mariposa.
Sólo para tu boca, niña temprana,
se ató ebrio un nudo a mi garganta
y rompió, mudo, el fulgor de mil estrellas.
Luz nocturna, faro de acantilado,
tierna pluma sagaz y bohemia
te alzas trémula y brillante.
Letras con sabor de agridulce Mediterráneo,
mar de mis noches inquietantes,
tú, te acercas como un pajarillo
y sueltas en bandadas tus ojos para escucharme;
me sostienes como la primavera nuevas lluvias
y mi voz se hace cómplice en tus retinas.
Mujer en las mañanas,
caudal nocturno,
carril de huellas descalzas sobre las playas,
también tú, en tus pasos de caracola errante,
cepa muda arraigada a la tierra,
maduraste frutos para entender mis silencios.

Luís Gómez del poemario Silencios de sal