Un momento en el cielo

fotografía hecha por Alexandra Bochkareva

El recuerdo camina en la vigilia y en el sueño,
camina noche y día
para hacerse transparente al andar,
y es un suelo de agua
o un espejo,
y ahora el espejo tiembla
y me encuentro ante ti como si me hubiera cortado los
párpados para verte mejor,
y el mirar es un río que nada puede detener,
puesto que en realidad no sé si te estoy viendo,
si puedo ver tu rostro como se lee un periódico,
ya que te quiero mucho,
¿sabes?
te quiero tanto que cuando sigo tu mirada puedo llegar hasta
tu niñez,
pero también hay veces, muchas veces, que al mirarte te
estoy profetizando.
Alguien viene cantando entre los árboles,
alguien me viene a ver:
es la alegría,
que llegó de puntillas para no despertarnos
y ahora forma una linde con el cielo y la tierra.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

Hay días en que las horas son lo mismo que las olas

Hay días en que las horas son lo mismo que las olas,
y todo lo que vives,
hasta lo más pequeño y lo más raudo,
deja su huella en nuestra sangre
como esa golondrina deja en los ojos que la ven la sombra
de su vuelo.
Así te llega el turno de vivir cuando menos lo esperas,
una imagen se ahínca y empiezas a sentir su clavazón,
y ahora te vuelvo a ver cuando acabas de llegar de un viaje
y estás con un pañuelo, campesino y doméstico, en la cabeza,
haciendo la limpieza de la casa,
tan concienzudamente
como si fuera necesario que tus manos lavaran los pecados
del mundo.
El aire en torno tuyo tiene calor de absolución,
y yo quiero ayudarte,
¡no te rias!,
no estoy diciendo un disparate,
hay muchas cosas imposibles que nos ayudan a vivir,
y yo estoy ayudándote a andar porque tienes los pies un poco
distraídos,
y te encuentro distinta, como si hubieras adoptado a una niña
que te estuviera ya sustituyendo,
-ya sé que esto es difícil de entender, mas los ojos no engañan
y tengo que encontrarles alguna explicación:
¿no recuerdas que al volver de un viaje nos hacemos más
jóvenes?-;
y
estoy
trascordado,
y no llego a saber si lo que estoy mirando es un recuerdo,
pues el tiempo se ha puesto de tu parte
y sólo sé que estás conmigo
con un balde apoyado en la escalera y una esponja en las
manos,
haciendo la limpieza de la casa
-ya sabes que la casa es el bautismo de cada día-
lavando las cortinas, los cristales y la luz de la tarde,
para que todo lo que nos rodea participe de la resurrección,
y las paredes, para darte alegría, desentierran el humo
de las celebraciones con amigos que dan calor humano y dan
trabajo,
y escuchamos las sonatas de Bach para violín y clave,
porque la música es de agua,
y recuerdo muy bien
que tú lavabas las estanterias
dándole a cada libro su vigília,
y en cada balda que limpiábamos
te saltaba el jabón desde el agua a las manos igual que saltan
los delfines,
y la limpieza daba a la casa un acento más íntimo,
era como tu voz,
y tú mirabas de cuando en cuando la labor concluida con los ojos
certificados para que puedan darte mayor seguridad
y la esponja ya sabes que se apasiona mucho con el agua,
la toalla parecía devivirse,
la escalera de mano había adquirido cierto fervor itinerante
pues nosotros, aquella tarde, dimos tantos paseos que
llegamos al Paraiso Terrenal,
y no hemos regresado todavía.

Esto pasó como lo estoy contando
y me enseñó a vivir con los ojos abiertos;
ahora sé que la casa es tu investidura,
tu niñez
y tu cordón umbilical,
pues nunca me he sentido tan sirviente y tan tuyo,
y sé que para siempre estás casada,
y no voy a olvidarlo
ya que la puesta en orden de la casa ha ido poniendo en
orden nuestra vida,
y fue un momento sólo,
y fue sólo un momento, pero definitivo,
igual que si estuvieramos haciendo limpieza del cielo juntos.

13 de agosto de 1976

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

El bosque se iba haciendo al arder

Me están mirando en tus ojos
los ángeles del instante,
los ángeles que han perdido
la memoria al contemplarse.

Me estoy reuniendo en tus brazos;
te siento casi quemándome;
arden el tronco y las ramas
pero las hojas no arden.

Estamos juntos, sin vernos,
repetidos y distantes,
juntos pero no vividos,
tristemente naturales.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

Nadie es profeta en su espejo

obra de Francine Van Hove

Dime, ¿sientes aún la antigua herida
cuando el amor te baña en su oleaje
y el beso es luz como el amor es traje
y el labio es sed como la noche es vida?

Dime que sí, que sí, como me dices
que no con la tristeza arrinconada
cuando ya el beso se convierte en nada
en los mártires labios aprendices.
Tú, mi instantaneidad, mi únicamente,
la lluvia que vino a vivir conmigo,
trigo es mi voz cuando te nombra, trigo,
puente es mi cuerpo al abrazarte, puente.

Tú, mi diaria eternidad primera,
la noche que se junta con el día
cuando cruje en la carne la alegría
y a la puerta del cuarto el mar espera,

y el espejo es un agua tiritando,
y el agua sube lentamente un monte
donde tu cuerpo llena el horizonte
y veo lo mismo en lo que estoy soñando.

7 de agosto de 1976

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

Elegía

Cómo buscarte si estás más cerca siempre.

Cuando el candor ordene sus tranquilas estatuas de violetas.
Cuando ponga el amor nubes blancas, inmóviles en tus hombros recondos.
Cuando consigas la entereza del blanco como una forma nueva radical de paciencia

y cuando la sangre sea la luz más interna de todas las luces,
sé tú, llama, nieve, nieve alcanzada, nieve herida,
penitencia del llanto, consolación y cuita.

Cuando el agua abandone a los trigos en reclinada ternura,
cuando todo el mar, sonrosado en silencio, tenga las manos juntas y el temblor del instante,
cuando vivan los hombres humildes, como astros mansos, en la órbita de las cosas,
y cuando solo se tiemble de amor.
Sé tú, llama, nieve, llama nevada, nieve ardida,
celeste rosa apenas, misericordia mía.

Cuando los ojos no te sirvan para ver, sino para asomarte a ellos.
Cuando cubra los hombros el éxtasis y tu mirada sea como musgo de campanas.
Cuando tu esperanza de virgen convierta el mar en brisa,
y la nieve deslice su azulada insistencia en mi oído.
Sé tú llama, nieve, nieve gozosa, nieve viva,
absolución del blanco, puro amor desvalido.

Cuando sepas que la fe no es desesperación.
Cuando sepas que la muerte es un modo de temblar sosegado.
Cuando no recuerdes que es la presencia de las cosas la que nos hace sentir la distancia,
y cuando mi soledad sea un herido estupor,
un asombro tan vasto como la primera mirada de un niño,
donde yo no pudiera olvidar
que era ayer que tus ojos ponían nombre a las cosas.
Sé tú, llama, nieve, llama de sueño, nieve erguida
que deje en mis pupilas su perfume de estatua.

Cómo buscarte si estás más cerca siempre.

Cuando la ternura es como un lago que nos cubre los ojos.
Cuando la inquietud no tiene nombre porque el mirar es demasía.
Cuando el hombre se sienta definitavemente solo.
Yo tendré que decir que te he perdido.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

La última luz

Eres de cielo hacia la tarde, tienes
ya dorada la luz en las pupilas,
como un poco de nieve atardeciendo
que sabe que atardece.
Y yo querría
cegar del corazón, cegar de verte
cayendo hacia ti misma
como la tarde cae, como la noche
ciega la luz del bosque en que camina
de copa en copa cada vez más alta,
hasta la rama isleña, sonreída
por el último sol,
¡y sé que avanzas
porque avanza la noche! y que iluminas
tres hojas solas en el bosque,
y pienso
que la sombra te hará clara y distinta,
que todo el sol del mundo en ti descansa,
en ti, la retrasada, la encendida
rama del corazón en la que aún tiembla
la luz sin sol donde se cumple el día.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

Ya es tarde

obra de Vladimir Volegov

Ya es tarde y en el jardín
hay un resplandor que tiene
su descanso en la violencia
dulcísima de la muerte.

Tronco arriba van las rosas
subiendo por los cipreses
y el corazón en el pecho
se me para de repente.

Dentro del estanque, el agua
poco a poco se oscurece,
mañana será este día
mi costumbre ante la muerte
.

Ya es tarde; la luz descansa;
el cielo y la tierra huelen
a ti y a nunca; te has ido
de mí sucesivamente

año tras año, y ahora
-lo que pasa nunca vuelve-
ya es tarde para buscarte
cuando el sol se desvanece.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

El ángel de los lugares del amor

Foto: Rafael Muñoz, de la obra de la escultora chilena Marcela Romagnoli

Tuvo leyenda, no historia,
fue verdadero y no cierto,
¡no pudo morir, no pudo
ser humo al toque del viento!

Donde el amor ha vivido
¿podrá no sentirse el vuelo
de su palabra en el aire,
de su llanto en el silencio?

Ciudad universitaria
que estuve en tus ojos viendo,
y tú has de ver si Dios quiere
en otros ojos, y luego

todos sentirán al verla
un amor de nacimiento
que irá subiendo a sus labios,
y te amarán sin saberlo;

sin saberlo te amarán
porque hay allí un ángel ciego
repartiendo lo que aún queda
de nuestro amor en el viento.

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

La luz interrumpida

Homenaje a Juan Ramón

Nunca pero contigo, aunque la vida sea
la luz de ese mañana que nunca viviremos,
un tren que no esperabas y ha llegado, una hora
que empieza siendo alondra y acaba siendo espejo.

Cuántas veces he visto un columpio en tus ojos
mirando y sin mirar un ayer venidero,
viviendo y sin vivir algo que nunca llega
y a fuerza de esperarlo se va haciendo más nuestro.

Miradas con recuerdos por hacer que aún se doran
¿en qué sol amarillo o en qué tarde de invierno?
soles que ya estuvieron ardiendo en otra boca
y luego al enfriarse se convierten en besos.

Manos que poco a poco se han ido haciendo sombras
y alucinadamente te acarician durmiendo,
cenizas ¿de qué luto?, despertar ¿en qué vida?,
y esta mínima y lenta procesión de los huesos,

y este temblor de azúcar bajo la lengua cuando
te toco y no sé cómo despiertas y te veo
y tu cuerpo es un río que pasa ante mis ojos
y el amor vuelve a darnos su desmemoriamiento,

y esto quizás no vuelva a suceder, quizás
no vuelva a despertarme con los ojos abiertos,
ni sepa en qué momento de luz interrumpida
la nieve vendrá a verme cuando estemos naciendo

juntos y para siempre, ¿en qué mañana? ¿cuándo
seré sólo una lluvia de ceniza en tu cuerpo
y aún querré estar contigo y vivir una vida,
de después o de nunca, para seguir cayendo?

14 de agosto de 1976

(De Diario de una resurrección, 1979)

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​

Siempre vuelve la luz

Lo más frágil llevaba a lo más puro:
sí aquella risa, aquella
palpitación al borde de la carne
igual que una onda lenta
que deslumbrara el agua y la moviese
hasta centrarme el corazón en ella,
o igual que una guirnalda
que cubriera tu cuerpo y que le diera
un cansancio de luz, ese cansancio
de cielo atardecido que se queda
un instante con sol entre las ramas,
sin sostenerse apenas,
pero llenando el mundo, mientras oigo
aquella risa, aquella…

Luis Rosales Camacho (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.​