Ángeles barrocos

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«Gloria de cuatro ángeles volanderos», de Murillo

Bajo la nervaduras y los arcos
ángeles puros en racimos ebrios
con sus risas de lirios nos deslumbran.
Sobre su piel la pátina del tiempo
difumina los ópalos dormidos
prolongando los oros en su hondura.
En las columnas dóricas se apoyan,
roban sus alas las policromías
para fraguar azahares en el aire.
Con encajes de luz hieren las sombras
y del perfume de los incensarios
tejen guirnaldas de rosas de humo.
Se desmayan los bucles en las frentes
mientras, locos, estallan su alegría
contra la frigidez austera de los mármoles.

De “Amados ángeles” 1997

Luzmaría Jimenez Faro, poeta, editora, ensayista y antóloga madrileña 1937-2015

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Para contar cualquier historia vieja

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obra de Angel Edecio Cárdenas

Hoy mi playa se viste de amargura
Porque tu barca tiene que partir
A buscar otros mares de locura…

Para contar cualquier historia vieja. Para que el tiempo
reconozca que sangre, o grito, o verso es vida. Para decir
tu nombre y no caer en un proyecto de monotonía. Para
que las flores de Baudelaire encuentren esa capacidad de
asombro y abrir al hombre a una memoria compartida.
Para que las palabras que evitan desangrarse pierdan esa
solemnidad de pompas de jabón. Para que este dolor de
piedra y ala que se alza desde el pecho hasta la luna encuentre
la cicatriz precisa. Para que este miedo con percusión oscura
de campanas se seque al sol. Para que esto y aquello no se nos
vuelva añicos, debemos usar algo la locura.
Detesto a las abejas desde niña porque jamás poseerán
Los mares.

De “Bolero” 1993

Luzmaría Jimenez Faro, poeta, editora, ensayista y antóloga madrileña 1937-2015

En un salón de La Habana

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Hay mujeres que empapadas en ron
hacen memoria de las cosas perdidas.
La lumbre de sus cuerpos,
el tibio don donde la fruta canta
y se desborda el júbilo,
es un manjar del trópico
para bocas de ortiga.
Mujeres dulces de trago desmedido.
Mujeres de voz clara y de resaca.
Color mulato de música habitado
y caderas ciñéndose al sonido.
Vosotras,
puro habano: humo que exhala
la Caridad del Cobre
os entregáis a Yemayá Olokun
para que nunca os falte
el pan de cada día.
Vosotras,
luz del Caribe, flor de la guayaba,
jineteras de luna sin pecado.
Aquí dejo memoria de vosotras.

De “Mujer sin alcuza” 2005

Luzmaría Jimenez Faro, poeta, editora, ensayista y antóloga madrileña 1937-2015,

Derribado el crepúsculo se alza

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“Dreams of love” Obra de la pintora francesa Kiéra Malone 

Derribado el crepúsculo se alza
el hueco de tu frente en el ensueño
por el ámbito oscuro de la alcoba.
Tu perfil transfundido se dibuja
en la pared de cal, y dulcemente
en su blancor se unen nuestras sombras.
No hay derrota en el gesto: soplo somos
compañeros de viaje hacia un poema
fugitivos anclados en un verso.

De “Sé que vivo” 1984

Luzmaría Jimenez Faro, poeta, editora, ensayista y antóloga madrileña 1937-2015,

Viejas cartas

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Obra de María José Aguilar Gutierrez, artista sevillana 

Las cartas guardan voces, reconstruyen en su blanca textura historias que creíamos difuntas.  Permutan el olvido  por un rumor de sílabas que avivan la memoria y buscan y conocen cualquier encrucijada del regreso. Las letras y las firmas, como pequeñas larvas, procuran soportar las intemperies. Sucede, algunas veces, que salen del papel como una hilera de procesionarias y escuecen y levantan una erupción de fuego en las memorias. Rompen, por un momento, el silencio interior que las habita para inundar recuerdos con los abiertos signos de la interrogación. Pero a pesar de todo esas letras raíces atraviesan su entramado de sombras desertando de su antigua clausura. Nada en concreto. Es el descubrimiento de algo que pudo ser y que no ha sido. Además que no importa. Todo tiene su tiempo. Letras y frases que amortajan horas y días que fueron y no son y que presienten su final… cual pequeño diluvio de ceniza.

Luzmaría Jimenez Faro, poeta, editora, ensayista y antóloga madrileña 1937-2015,

Amante

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Amante, no pretendas mi cuerpo dibujado,
mira como en la arena se deshacen las formas,
coge sólo los besos que estallan en las olas,
Ahorca en mi garganta las palabras que flotan.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Brillaré entre los peces, y sus abiertas bocas
Repetirán tu nombre.
Y el mar estará lleno de ensangrentadas rosas.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Atada a tu tristeza, sólo seremos sombra.
Yo te conozco, es cierto: tus manos me deshojan
y atónitas galernas de tu saliva soplan
En la onda caliente de mi desnuda costa.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.
(Del poemario: Sé que vivo)

Luzmaría Jimenez Faro, poeta, editora,  ensayista y antóloga  madrileña 1937-2015,

Un ángel pasa

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escultura  de Yves Pires

Rosas con alas en el aire mudas..
Latido sin latido de la sangre.
Relámpago de pura luz sin trueno.
Música que, sin notas, acompaña.
La voz amada sin rumor alguno.
Hay un silencio pleno de alegría…
Y es que ha pasado un ángel.

De “Amados ángeles” 1997

poema de Luzmaría Jiménez Faro, editora, poeta, ensayista y antóloga española. 1937-2015

en la imagen escultura, obra de Yves Pires – escultor francés

Usted, el ángel de la muerte

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Usted y yo tenemos una cita.

Sé que jamás se retrasó en la hora.
Tal vez pueda darme algo de tiempo
para mirar mi vida.
¿Podré volver la vista hasta mi patio?
Allí la madreselva era alegría,
su aroma resbalaba por los sueños
de mi sangre crecida.
Será muy puntual. Siempre lo ha sido.
Usted perdonará si me entretengo
y acaricio mis libros con ternura:
comprenda usted ¡son tantas horas juntos!
que así, partir, tan fríamente,
no me parece bien. Se quedan solos…
Quiero que sepa que sé que ha de venir
para llevarme con usted,
y créame si digo que estoy lista.
He tratado de aprovechar mi tiempo:
Amar. Vivir. Vivir y amar.
No puede imaginarse el equipaje
que llevo en la memoria…
Usted ¡qué culpa tiene!
Sólo es usted el ángel de la muerte,

y usted y yo tenemos una cita.

(Del libro Amados ángeles).

 

Luzmaría Jiménez Faro, editora, poeta, ensayista y antóloga española, nacida en Madrid 1937-2015

En la imagen la poeta