El regreso del gran poeta

Puede ser un primer plano de naturaleza

Cuando la luz se vertía por un claro de las nubes,
Supimos que iba a aparecer el gran poeta. Y así fue.
Se bajó de una limusina con neumáticos blancos y
Vidrieras en las ventanas. Luego, con locuacidad clara
y silenciosa
Avanzó por el vestíbulo. Se hizo el silencio. Las alas eran
grandes.
El corte del traje y el ancho de la corbata estaban pasados
de moda.
Cuando hablaba, el aire parecía blanco a causa de los gritos
imaginados.
El gusano del deseo horadaba el corazón de todos los que
allí estaban.
Tenían los ojos llenos de lágrimas. Estuvo mejor que nunca
el gran hombre.
«No hay prisa —dijo al finalizar la lectura—, el fin del mundo
Sólo es el fin del mundo tal y como lo conocéis».
Típico de él, pensaron todos. Luego se fue
Y el mundo se quedó vacío. Hacía frío y no se
movía el aire.
Ustedes que están ahí, díganme, ¿qué es la poesía?
¿Puede morirse alguien sin un poco tan siquiera?

Mark Strand (Canadá; 11 de abril de 1934 – Nueva York, 29 de noviembre de 2014) fue un poeta, ensayista y traductor estadounidense, poeta laureado por la Biblioteca del Congreso en 1990.