El miedo y la poesía

Herrerillo capuchino JUAN GOÑI

El miedo y la poesía entran por la misma puerta al corazón del desarmado. Ese primer mono que fue consciente de su propio acabamiento, ese mismo, fue el primer poeta. Y por eso mi alma se balancea, del poema al miedo, del hambre a la opulencia, del amigo sin recuerdos al recuerdo sin amigos.

A veces me da miedo enfrentarme al folio, porque abro puertas tras la que no se si hay monstruos o poemas.

Cierro despacito y huyo de puntillas. Los gorriones espantaron, abanicando el amanecer, los temores y la noche. Y me dejé llevar por el mirlo, por sus preguntas aflautadas. Echo el cerrojo y me pongo a parlotear: conversar con los pájaros disuelve el miedo. Ellos hablan por los codos que no tienen, y hacen poesía a golpe de silbidos.

Creo que los pájaros vuelan porque perdieron el miedo. Lo de las alas vino después.

Juan Goñi

Foto : Herrerillo capuchino, Amilotx mottoduna, Mallerenga emplomallada, Ferreiriño cristado, Lophophanes cristatus, extraída de Internet.

Música: Miedo – Quinto parpadeo:
https://youtu.be/j735G3wPHcY

“Miedo,
a caminar, a continuar, a encontrar descaradas miradas.
Miedo,
a hacerlo mal, a hacerlo bien, a que me des la espalda, miedo.
Miedo,
a respirar más alto de lo normal.
A dar un paso “alante”, a quedarme atrás.”

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Adolescente amor

adolescente amor

¡Amado! Este es aquel amor que conocimos
antaño en nuestra vida; éramos casi niños,
hace ya mucho tiempo,
cuando tu boca me enseñó la risa
y tus labios el beso.
Este es el mismo amor; viene de lejos,
desde la adolescencia;
cuando en la tuya conoció mi mano
el dulce entrelazarse de los dedos
y abrió la noche entre su cielo oscuro
la blanca floración de los luceros.
Este es el mismo amor,
cuando jóvenes éramos
y yo aprendí en la noche de tus ojos
la vigilia y el sueño.

Recuerdo aquel amor, el de turbada
soledad y silencio;
el que marcó en la luz de los cocuyos
el camino del pueblo.
El que nos embriagó con su perfume
en los frutos del huerto,
el que nos enseño toda blandura
sobre el musgo pequeño.
¿Lo recuerdas amor?
Desde tus brazos contemplé la noche
hasta aclarar el cielo;
la luna se apagó, brilló la aurora,
y recuerdo con qué deslumbramiento
vieron nuestras pupilas sombradas
brotar el sol sobre los campos nuevos.
Hace ya mucho tiempo,
supimos la ternura de la hierba
bajo los pies traviesos,
aprendimos la música del agua
de su sonido fresco.
Escuchamos el mar, vimos el viento,
gozamos del arrullo, del aroma,
y del amor de todo el universo,
cuando puros, amantes exaltados
nos enseñó la vida su misterio.
El agua, el sol, la brisa, la montaña;
el libro del Señor estaba abierto
y nuestros ojos ávidos e insomnes
escrutaban el cielo.

Todo lo que es hermoso,
lo aprendimos entonces.
¿Cuándo fue? ¿Cuándo, amado?
En el amor sin tiempo…
Ahora todo nos parece tan lejos…
Vendrán los duros años de la vejez,
amor, seremos viejos.
toda nuestra verdad, será añoranza,
desteñido recuerdo:
el joven resplandor de las miradas,
el encendido fuego de los besos.
¡Oh nuestro amor de antaño!
quizá desde las venas apagadas
de la vejez sin término,
sintamos otra vez, entre suspiros,
el indecible gozo de querernos.
Que viva el corazón para sentirlo,
que guarde la memoria su recuerdo.
¡Vibrar de plenitud, vibrar de nuevo!
Llevemos su existencia hasta la muerte
que amarnos fue tan hondo y verdadero.

Dora Castellanos, poeta colombiana, nació en Bogotá, en el año de 1924. Se le conoce por sus actividades sociopolíticas y en especial por las periodísticas. Desde muy joven entró a trabajar como secretaria de la Contraloría General de la República. En 1948, publicó su primer libro de poesía titulado Clamor.

Para sus escritos usa el seudónimo Angélica. Ha sido agregada cultural de la embajada colombiana en Venezuela desde 1975. En 1978, la Academia Colombiana de la Lengua le abrió las puertas como miembro correspondiente por sus méritos intelectuales. Ha viajado a diversos países de Latinoamérica y Europa.​ Ha vivido consagrada a las letras, al periodismo y a la poesía. En la actualidad es una de las escritoras colombianas más destacadas en el mundo y sus poesías han sido traducidas a varios idiomas

Volverá el polvo al polvo

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Obra de Renso Castaneda

Volverá el polvo al polvo,
caerán desmenuzados los cabellos
como último baluarte de mi cuerpo.
Te esperaré a la orilla,
en los maderos rotos de mi cuerpo.
Al tomarte la mano, pobre muerte,
tan antigua, tan niña,
palpitará en tu sangre
la madura inquietud de cada día.
Romperás secos lazos
recostada en la hierba de tu sueño,
te embriagarás en angustioso canto
de la noche primera.
Te llegará en latidos de mis ansias,
la frescura del agua tan lejana
la voz, y el sonido
de la vida que evita tu llamada.
Y morirás de amor,
del mismo amor que apagará la hierba.
Y morirás de viento y de tristeza,
cuando fría mi sangre
no transmita a tu cuerpo,
el calor que robamos a la fragua.
Y cuando de nosotros
no quede ya en la tierra
más huella que la ardiente de tu estancia,
volveremos al polvo
que al cubrir este canto
lo perderá en la noche de su huella.

Dolores Castro Varela (Aguascalientes, 1923) es poeta, narradora, ensayista y crítica literaria. Fue fundadora de Radio UNAM y condujo el programa Poetas de México en el Canal 11. Ha sido profesora en la UNAM, la Universidad Iberoamericana y la Escuela de Periodismo Carlos Septién, entre otras instituciones. Fue coautora en el volumen antológico Ocho Poetas Mexicanos. Entre su obra se encuentran La tierra está sonando (1959), Cantares de vela (1960), Las palabras (1990), Tornasol (1997), Sonar en el silencio (2000) e Íntimos huéspedes (2004).

Exilio

esculturaAngelSentado

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Alejandra Pizarnik, poeta argentina 1936-1972

Escucha…

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Escucha.
Escucha.
Solo mantén la calma.
Está en el silencio.
No sabe a nada.
No dice nada.
Pero brota del vientre
de una rama que devora
la savia en las venas.
Escucha, amor.
Va oscureciendo
la lengua con su empuje.
Cómo se agarra a la tráquea
con su perfume.
Cómo te besa sin sexo
en el.pronombre.
Cómo desnuda tus ojos
En el viento.
Escucha.
El sonido es una
palabra nacida en el perfume
de un verbo dormido.
La.palabra es el.tesoro
que implora su libertad
bajo tu fragua.

Para María J. Leza

Isabel Rezmo, poeta nacida en Úbeda en 1975

Amo, vida, la fuerza cotidiana

christian schloemujerflores blancas
Obra de Christian Schloe

Amo, vida, la fuerza cotidiana
en tu raigambre, fruto de ceniza,
y la sed desprendida de la lucha
que has vencido,
al vibrar como fuego en un instante.
Te amaré como agujas de mis huesos
cuando rompan
esta dulce prisión de fuego y carne
y te amaré en la mano que retuvo
la ceniza caliente de otra sangre,
y en lo que fue constante afirmación
de nuestra estancia.
Amo la estancia que será ceniza
pero ocupó su ritmo en el espacio
y acarició la tierra con su paso.
Amo el paso en la tierra:
vértigo que amanece en cada nueva
sensación de tu presencia.
Con los ojos abiertos a tus ansias,
con las venas abiertas a tu savia
que resbale en la hiedra derretida,
te cantaré en el polvo
desde el olvido de mi antigua forma:
en la última fibra de los tallos
en la altura de un árbol, construida
por dolorosa herida de sus vetas.

Dolores Castro Varela (Aguascalientes, 1923) es poeta, narradora, ensayista y crítica literaria. Fue fundadora de Radio UNAM y condujo el programa Poetas de México en el Canal 11. Ha sido profesora en la UNAM, la Universidad Iberoamericana y la Escuela de Periodismo Carlos Septién, entre otras instituciones. Fue coautora en el volumen antológico Ocho Poetas Mexicanos. Entre su obra se encuentran La tierra está sonando (1959), Cantares de vela (1960), Las palabras (1990), Tornasol (1997), Sonar en el silencio (2000) e Íntimos huéspedes (2004).

El claustro elegido

mujerEspejo

No busco nada.
A nadie aguardo en este día.

Esperar es una de las raras
estratagemas de Dios
para detenernos en un punto.

Mi país:
montaña verde y lluvia.
Un caballo se pierde en la llanura
imaginada,
que ahora está vedada a mis ojos.

Busco la intensa reflexión:
la de los libros amigos,
la luz interna que preciso para vivir,
el candil de oro,
el Eclesiastés y la paciencia de Job.

A mi edad y en un país de lluvia,
el claustro es una elección.

Ahí se pierden los contornos.
La vida se diluye en un ir y venir
del trabajo al café,
del café a la taberna.

Busco la infancia que soy:
la llanura, la sombra del árbol gigantesco,
el único mar sin fondo,
el caballo desbocado en su furia,
el verdor de la montaña junto al cielo.

Me gusta quedarme a solas
sintiendo como la sangre me nutre de nuevas vestiduras.

A solas me pertenezco.
No hay dicotomía entre el espejo y yo.
Una vive y la otra sueña.
Juntas recordamos a un hombre.
Juntas hemos escrito estos versos.

 

Mía Gallegos, Costa Rica 1953. Es una de las poetas vivas más importantes de su país. Su poesía mítica y onírica es un ejemplo de la resistencia femenina ante un mundo hostil.
A los veintitrés años ganó el Premio Joven creación 1976 por su libro «Golpe de Albas», luego el premio Alfonsina Storni en 1977 y el Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1985. Poemas suyos han sido traducidos al inglés e incluidos en importantes antologías de poesía latinoamericana.
Ha trabajado en periodismo durante varios años y ha sido encargada de relaciones públicas del Teatro Nacional de San José de Costa Rica.
Además es autora «Los reductos del sol» en 1985, «El claustro elegido» en 1989 y «Los sueños y los días» en 1995.

Debajo de mi vestido…

robert Fowler Dreaming
“Dreaming” obra de Robert Fowler

Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres
como los niños de la medianoche.
El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra
tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados;
triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me
sobrevuela como una dinastía de soles.

De “El infierno musical” 1971

 

Alejandra Pizarnik, poeta argentina 1936-1972

Sin normas

Robert radomski
Fotografía de Robert Radomski

Sin norma ni medida golondrinas
Son los versos caprichosos volanderos
Y sabiendo que otros versos son más veros
Se acomodan y destilan sus endrinas

Todo vale si es que surgen repentinas
Las pasiones que emanaron de te quieros
Todo sirve aunque saben que certeros
Otros son los que engalanan las esquinas

Sean todos , todos sean bienvenidos
Si su rima es caprichosa o asonante
Por surgir de los amores recibidos

Mas si puedo decantarme en este instante
Yo me inclino ante la norma y sus medidos
Voy dejando en un soneto consonante

Francisco Jesús Frías Luján (Defrijan), poeta nacido en 1958 en Enguídanos, Cuenca

Algo le duele al aire

christian scholoe--
Obra de Christian Schloe

Algo le duele al aire,
del aroma al hedor.

Algo le duele
cuando arrastra, alborota
del herido la carne,
la sangre derramada,
el polvo vuelto al polvo
de los huesos.

Cómo sopla y aúlla,
como que canta
pero algo le duele.

Algo le duele al aire
entre las altas frondas
de los árboles altos.

Cuando doliente aún
entra por las rendijas
de mi ventana,
de cuanto él se duele
algo me duele a mí,
algo me duele.

Dolores Castro Varela (Aguascalientes, 1923) es poeta, narradora, ensayista y crítica literaria. Fue fundadora de Radio UNAM y condujo el programa Poetas de México en el Canal 11. Ha sido profesora en la UNAM, la Universidad Iberoamericana y la Escuela de Periodismo Carlos Septién, entre otras instituciones. Fue coautora en el volumen antológico Ocho Poetas Mexicanos. Entre su obra se encuentran La tierra está sonando (1959), Cantares de vela (1960), Las palabras (1990), Tornasol (1997), Sonar en el silencio (2000) e Íntimos huéspedes (2004).