Al final

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fotografía de Martin Stranka

“Los ojos ven, el corazón presiente.”
Octavio Paz

Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo,
que se puede no amar de repente y no duele.

Duele el amor si pasa
hirviendo por las venas.
Duele la soledad,
latigazo de hielo.

El desamor no duele. Es visita esperada.
No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo.

Somos así, mortales
irremediablemente,
sin duda acostumbrados
a que todo termine.

De “Porque no somos dioses” 1998

Irene Sánchez Carrón, poeta nacida en Cáceres en 1967

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TINA MODOTTI HA MUERTO

tina modotti
en la imagen la fotógrafa Tina Modotti

Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes:
tal vez tu corazón oye crecer la rosa
de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa.
Descansa dulcemente, hermana.

La nueva rosa es tuya, la tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.

Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida:
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma:
De acero, línea, polen, se construyó tu férrea,
tu delgada estructura.

El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentada
como si tú pudieras, hermana, levantarte,
sonriendo sobre el lodo.

A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que a tu pureza
no llegue al asesino, ni el chacal, ni el vendido:
allí estarás tranquila.

¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo
grande desde la estepa, desde el Don, desde el frío?
¿Oyes un paso de soldado firme en la nieve?
Hermana, son tus pasos.

Ya pasarán un día por tu pequeña tumba,
antes de que las rosas de ayer se desbaraten,
Ya pasarán a ver los de un día, mañana,
donde está ardiendo tu silencio.

Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana,
avanza cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.

En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas
polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta.

Son los tuyos, hermana: los que hoy te dicen tu nombre,
los que de todas partes, del agua, de la tierra,
con tu nombre otros nombres callamos y decimos,
porque el Fuego no muere.

del poemario ‘Tercera residencia’.

poema que el poeta le dedicó a la modelo, actriz, fotógrafa, Tina Modotti.

Pablo Neruda, 1904-1973, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, fue un poeta chileno, considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo;

Esencia

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fotografía de Dmitri Laudin

Nunca nombrarla, nunca.
Ni callarla siquiera.
Solamente crecer de sus raíces
con asombrado llanto.
Ser y morir tan solo
para justificarla
como naturaleza
y sumisa costumbre.

Madurará con pausa
y exactitud de necesaria estrella
y solo incertidumbres
me probarán su órbita,
su doloroso amor, su cumplimiento.
Será un desgarramiento
elemental, constante.
Desesperada espera
-lo sé- desesperada.

Y sin embargo, nada
persistirá más cierto
que su sabiduría,
que sus sencillas fiestas.
Como el rosal seguro de la rosa.

Y yo seré la sombra
de su florecimiento,
yo viviré acatando
su voz y su silencio,
en indefensa tierra,
irrenunciablemente.

María Elena Walsh, (1930-2011) fue una poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora argentina, considerada como «mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias.

Balada de la alondra persuasiva

alondrapajarito

En otra madrugada,
por vientos de ceniza,
obedecí al latido de la alondra.
El cielo no era cielo todavía.

La zona del hornero,
el tiempo de la encina
se inquietaban en lento aprendizaje
y el cielo no era cielo todavía.

Hubo un encantamiento
de flor y hierba fina,
un cauteloso antaño de rocío,
y el cielo no era cielo todavía.

Septiembre constelado
de dos campanas frías
rodaba por lugares de silencio
y el cielo no era cielo todavía.

En clima de obediencia
mi pulso recorría
todo un advenimiento de corolas
y el cielo no era cielo todavía.

No regresó conmigo
la alondra persuasiva
porque me desterró de su latido
cuando el cielo fue luz de mediodía.

María Elena Walsh, (1930-2011) fue una poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora argentina, considerada como «mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias.

 

Qué hermosa eres, diablo…

vladimirVOLEGOV
óleo de Vladimir Volegov “Woman in love”

Qué hermosa eres, Diablo, como un ángel con sexo pero
mucho más despiadada,
cuando te llamas alba y mi noche es más noche de esperarte,
cuando tu pie de seda se clava de caprina pezuña en mi
abstinencia,
cuando si eres silencio te rompes y en mis manos repican
a rebato tus dos senos,
cuando apenas he dicho amor y ya en el aire está sin boca
el beso y la ternura sin empleo aceda,
cuando apenas te nombro flor y ya sobre el prado ruedan
los labios del clavel,
cundo eres poesía y mi rosa se inclina a oler tu cifra y te
me esfumas.

Mañana habrá en la playa otro marino cojo.

poema de Gilberto Owen, poeta, novelista y diplomático mexicano
nacido en El Rosario, Sinaloa, en 1904. Falleció en Filadelfia en 1952
Imagen: óleo de Vladimir Volegov “woman in love”

Hay algo en ti

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fotografía María J. Leza ©

Hay algo en ti que nunca he conquistado;
vana sombra que no me pertenece,
algo que me conturba y me estremece:
flor de amor que jamás he deshojado.

Es algo indefinible, atormentado;
noche que no se acaba ni amanece;
cual sórdido cilicio permanece
entre la carne viva, soterrado.

Algo entre la locura y el espanto.
Grito que va a llegar y nunca llega,
cercano al resplandor, próximo al llanto.

¡Oh trágico dolor de herida ciega!
Amor por quien suspiro y me levanto,
hay algo en ti que nunca se me entrega.

Dora Castellanos, poeta colombiana 1924
fotografía de María J. Leza ©

Fervor

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“El ocaso de la voluntad” de Omar Ortiz

Hoy
que sigues siendo mi tierno amante,
el viento y la ciénaga nos guiña el ojo
como un labio encierra su llamarada
como el deseo primitivo de poseernos.

Hoy
que estamos tan juntos en el gozo
duermes tranquilo ante el futuro
ningún lobo te gruñe para controlarte
ni los fantasmas de la palabra te hieren.

Este pedestal que revive nuestras horas
dos cuerpos destinados a ser uno
la lluvia cotidiana que ríe del instinto
imparable del deseo sin límite de amarnos.

Aquella
trasgresión del recuerdo cabalga
y camina cardiaca por tu desnudez,
descubrimos el rito del beso eterno
la pasión del cuerpo por el fervor del otro.

Hoy
tu noche ha vuelto a mi
hoy para ti sólo son mis besos.
Vendrás con plétoras doradas
y yo aceptaré tu voluntad a ciegas
cabalgarás mi cima lunar,
melodiosa de pasado y silencio.

Aquí mis mejores versos se rinden,
tendidos al sol se acunan en tu pecho.

Del libro: Pétalos de fuego.

Lina Zerón, (Ciudad de México, 1959), es una poeta  mexicana cuya obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano, portugués, serbio, esloveno, árabe y rumano. Estudió Relaciones Internacionales en la ENEP Acatlán, UNAM.

Navidad

Navidad Cena soneto

Una noche más se cumplió el rito
De ver toda la mesa engalanada
De oír sin escuchar ni creer nada
De dar la libertad al gorgorito

De ver el desfilar del cuchifrito
De oír el parabien de la cuñada
De dar el aguinaldo a la mesnada
En torno al villancico a puro grito

El árbol casi ardiendo luminoso
A medias deglutado el polvorón
Y alguno derramando el espumoso

Un año, un año más, frente al turrón
Queriendo ser sin duda el más gracioso
Cantando sin cantar, ¡será bribón!

Francisco Jesús Frías Luján

La robaron el sueño, amor, se lo robaron…

Christian Schloe - Austrian Surrealist Digital painter - Tutt'Art@ (11)
Obra de Christian Schloe

La robaron el sueño, amor, se lo robaron.
La muñequita tonta, vestida de alfileres
que siempre muere acunando un sueño púrpura
entre brazos que no le pertenecen.
De noche fue, cuando siempre se mueren realidades.
Y se quedó mirando la luz del farol
en el aljibe-memoria.
Se habrá quedado allí, en el agua, dolor,
buscando las vertientes.
El sueño boquiabierto de estrellas
como el sapo del cuento.
La muñequita ojos cerrados de luna
volverá a su país sin duda
cuando acabe el número de sueños permitidos.
Habrá estatuas de cal y viejos terciopelos.
A su pequeño sol, al fin, lo habrán anochecido.

De “Los espejos y los puentes” 1978

Paulina Vinderman, poeta y traductora argentina nacida en Buenos aires en 1944