Hoy te quiero más que ayer…

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Vientos misteriosos de los bosques,
llega la soledad que me consume de pena,
voy por la tarde callada,
mi cabellera ondulada,
morenos lunares,
ramitos de azucenas.

Tus ojos color de cielo,
una nube preñada de tormenta,
que el aire me lleve
donde me esperan
sin miedo a la noche negra.

Boca de reina, cuerpo de dama,
mis sedas duermen
entre el campo de espliego
y la madrugada,

el viento finge lamentos,
solitario el silencio,
y le pregunto a la brisa,
¿Por qué está mudo el silencio?

La sed del alma insaciable,
te busco siempre
sin encontrarte nunca,
el muro me presta su sombra
para que descanse.

Tarde de abril en los labios,
el sol pierde su adolescencia,
resuena el espacio,rasgo el aire,
y no te encuentras.

Cierro los ojos
y me quedo pensando
antes de hacer nada,
no tiene final lo eterno
y suspira el viento en mi cara.

© Rafi Guerra, poeta cordobesa 1965

En la imagen la poeta

Aprendí a volar… de Rafi Guerra

rafi

Aprendí a volar,
poquito a poco,
despacio, 
muy despacio.

Y sentir a la poesía
incomprendida,
que camina lento,
sobre la cuerda
de una guitarra.

En cada amanecer,
siento el pálpito del poeta,
el pálpito de su aliento.

Y vuelo,
poquito a poco,
despacio,
muy despacio,
sobre los labios pintados de rojo
de una poesía dormida,
sobre el último destello
de una luna de fuego.

Salpicada de ti,
de tu aliento.
Llevo el alma en los dedos,
por ti,
por mí,
por el momento de vivir,
para realizar un sueño,
el tuyo,
el mío,
y vuelo…

Entre versos de amor
de un poema viajero,
que sintió,
como se siente a la poesía
que camina lento,
por la cuerda incomprendida
de una guitarra.

Y aprendí a volar,
con alas de luna,
pero luna de fuego.

© Rafi Guerra, poeta cordobesa 1965
Derechos registrados de autor.

en la imagen la poeta