Arrorró

vicente romero madre con bebe
obra de Vicente Romero

Guardo muchas canciones en la memoria,
pero en el alma llevo tan sólo una:
aquella cuyas notas saben a gloria.
la que cantó mi madre junto a mi cuna.

Aquellas cuyas frases ven impregnadas
del candencioso arrullo de las palomas,
y cuyas vibraciones inmaculadas
tienen para nosotros luces y aromas.

Arrorró de mi tierra, sencillo y blando,
lleno de dulce y vaga melancolía.
Quien no te ha oído nunca vive ignorando
de los grandes amores la poesía.

Susurro de los valles que lleva el viento,
del mar o de los bosques canción lejana,
todo cuanto en mis peñas tiene un acento
en tus notas encuantra la nota hermana.

Y se mezclan al ritmo de tus cantares
unas veces la dicha y otras la pena;
el murmurar alegre de los pinares
o el gemir de las ondas sobre la arena.

Canción incomparable, toda dulzura,
canción de mis recuerdos, tierna y vehemente,
cada vez que te escucho se me figura
que una ola de besos baña mi frente.

 

Domingo J. Manrique, La Laguna de Tenerife 1869-1934, profesor y catedrático de Caligrafía en su ciudad natal durante gran parte de su vida. Muy influido por la escuela modernista, especialmente por Rubén Darío, escribió versos de gran lirismo, emotividad y descriptivismo sensorial. Su obra poética dispersa fue recogida en un volumen publicado sin fecha por la Biblioteca Canaria.

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Va a llegar de pronto alguien…

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obra de Francine Van Hope

VA a llegar de pronto alguien.
Verás que todos los días hago
casi lo mismo.
Verás que cada día es un día distinto…
Verás que siempre espero algo.
Verás que silenciosamente
el tiempo pasa buscando con paciencia
Tiempo otra vez.

Verás otras cosas,
entendiendo quizá
que tratar de existir
es casi ya existir de verdad.
No te marcharás porque antes
tendrás que fundirte conmigo
en un momento inevitable.
Luego,
otro instante te dirá
que los seres como yo,
son cien mundos distintos,
almas voladoras que tampoco
viven en las cosas preconcebidas.

Creación constante en el tiempo.
Un pequeño drama
que de pronto desaparece,
borrándose en la magia
de la muerte.

(La Isla y otros Poemas.)

Blanca Calparsoro, poeta vasca, nacida en Tolosa (Gipuzkoa) en 1936. Ha residido en diversas ciudades, como San Sebastián, Madrid, París y Roma.

Sus poemas, siempre en busca de las formas de vanguardia, han aparecido en distintas revistas españolas y extranjeras, Kantil entre otras. En 1965 colaboró junto a Pierre Garnier en Les Lettres y en una antología de poesía espacialista, publicada por la prestigiosa editorial francesa Gallimard. Pronto da a conocer un nuevo poemario, La isla y otros poemas (Madrid, Fermín Uriarte Editor, 1967), ilustrado con dibujos de la artista vasca Esther Ferrer. Durante un tiempo, realizó collages con el grupo de poesía espacialista Zaj (Madrid, 1969). Posteriormente, ha dado a conocer otros poemarios, como El vacío y las horas (San Sebastián, Hordago, 1981), Momentos (Ídem, 1985) y Yacer en lo hondo (Madrid, Torremozas, 2000). En 1988 colaboró en Mujeres y Literatura de San Sebastián.

Está incluida en la antología Poetas Vascas = Emakume olerkariak (Madrid, Torremozas, 1990), realizada por Julia Otxoa. Sus poemas aparecen a su vez en la Antología poética Los 23 (San Sebastián, Hordago, 1981, y en la antología recopilada por Arantza Fernández Iglesias titulada Once poetas para trescientos lectores (Mujeres poetas en el País Vasco) (2002).

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Bapatean, higan norbait izatera helduko haiz,
ikusiko dun egunero
gauza bera egiten dudala kasik.
Ikusiko dun egun bakoitza egun deberdina dela…
ikusiko dun beti zerbaiten zai bizi naizela.
Ikusiko dun isiltasunik isilenean
denbora pasa egiten dela, eraman haundiz
berriz ere denbora bila.

Beste gauzarik ere ikusiko dun,
esistitezn saiatzea
kasik benaz esistitzea dela
entelegatuz, behar bada.
Ez dun aldeginen, ze aldez aurretik
niregan urtu beharko baitun
ebita ezinezko une batez.
Gero,
beste une batek esanen din
ni bezalako izakiak
hamaika mundu desberdin direla
aldez aurretik sortutako gauzetan ere
bizi ez diren arima hegalariak direla.

Etengabeko sortzea denboraren baitan.
Drama ttiki bat
bapatean desegiten dena
heriotzaren mirarian ezkutatuz.

Blanca Calparsoro

Estoy contigo en lágrimas bañado

Poesía en la red

americoHumeOleosobrelienzoÓleo sobre lienzo “Ángel caído” de Americo Hume 

Estoy contigo en lágrimas bañado,
rompiendo siempre el aire con sospiros;
y más me duele el no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado,

que viéndome do estoy, y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo viendo atrás lo que he dejado:

y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántame en la vía
ejemplos tristes de los que han caído.

Sobre todo, me falta ya la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.

Garcilaso de la Vega, (1501- 1536), poeta y militar español del Siglo de Oro.

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