Puedo escribir los versos más tristes esta noche…

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.

 

Pablo Neruda, (Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; Parral, Chile, 1904 – Santiago de Chile, 1973) Poeta chileno, premio Nobel de Literatura en 1971 y una de las máximas figuras de la lírica hispanoamericana del siglo XX. A la juventud de Neruda pertenece el que es acaso el libro más leído de la historia de la poesía: de Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), escrito a los veinte años, se habían editado dos millones de ejemplares a la muerte de su autor.

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Urepeleko Artzaia – El Pastor de Urepele

Adiskide bat bazen
benetan bihozbera
poesiaren hegoek
sentimenduzko bertsoek
antzaldatzen zutena

Había un amigo
entrañable y sensible
transfigurado por
las alas de la poesía,
por los versos surgidos de
un profundo sentimiento

Plazetako kantari
bakardadez josia
hitzen lihoa iruten
bere barnean irauten
oinazez ikasia… ikasia

Un cantor que iba por las plazas
aterido de soledad,
que había aprendido con dolor
a tejer palabras y
a expresarse contenidamente
desde la insobornable
verdad de su ser interior

Non hago, zer larretan
Urepeleko artzaina
mendi hegaletan gora
oroitzapenen gerora
ihesetan joan hintzana

Dónde estás hoy, en qué praderas
pastor de Urepele,
tú que huiste hacia
las altas cumbres,
hacia el mañana que
perdura en el recuerdo

Hesia urraturik
libratu huen kanta
lotura guztietatik
gorputzaren mugetatik
aske sentitu nahirik

Liberaste tu canción
demoliendo el cerco,
buscando la libertad
más allá de las ataduras
y los límites de tu cuerpo

Azken hatsa huela
bertsorik sakonena
inoiz esan ezin diren
estalitako hegien
oihurik bortitzena… bortitzena

Convirtiendo tu último aliento
en el verso más profundo,
en el grito contundente
de las verdades ocultas
que jamás se pueden expresar

Dónde estás hoy, en qué praderas…

Urepeleko Artzaia – El Pastor de Urepele
Autora: del Grupo Ausencias

Cuando al fin cayó el régimen franquista, con esa libertad de la “democracia”, las juventudes del estado español empezaron a retomar el hueco que quedó al abolirse la República Española (1931-1936). El País Vasco tampoco fue ajeno a este movimiento y surgió una ola de creatividad, un resurgimiento de poetas, escultores, cantautores, musicales en euskara que hizo emocionar a gran parte de sus habitantes.

La poesía sensibiliza el alma de la población vascoparlante e incluso se puede considerar un pilar en el ensalzamiento de su nacionalidad, en especial, la corriente generada por “Ez dok amairu”, parte de los movimientos surgidos en 1966 (Atahualpa Jupanqui, Georges Brassens, Bob Dylan, Joan Baez, etc.)

El poema que quiero traer de ese movimiento es el compuesto por Xabier Lete a la muerte de Fernando Aire “Xalbador”, nacido en Urepele en 1920. Xalbador falleció el día en el que se le hacía un homenaje por su gran calidad como bertsolari.

En memoria de Xalbador – Xalbadorren Heriotzean

información obtenida de laliteraturaesuntesoro.blogspot