Amor

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Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.
Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.
Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.

Idea Vilariño, (Montevideo, 18 de agosto de 1920-Montevideo, 28 de abril de 2009)1​ fue una poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45. Dentro de sus facetas menos conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente.

Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito

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Obra de Kenne Grégoire

Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
-en mi vida-
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrio
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de basura.
Y tú sonries
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mi me gusta sentirme libre a tu lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
no te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos de guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

 

Elvira Sastre Sanz, Segovia 1992, es una poeta, escritora, filóloga y traductora literaria española.

Tan arduamente el mar…

mar mio

Tan arduamente el mar,
tan arduamente,
el lento mar inmenso,
tan largamente en sí, cansadamente,
el hondo mar eterno.
Lento mar, hondo mar,
profundo mar inmenso…

Tan lenta y honda y largamente y tanto
insistente y cansado ser cayendo
como un llanto, sin fin,
pesadamente,
tenazmente muriendo…

Va creciendo sereno desde el fondo,
sabiamente creciendo,
lentamente, hondamente, largamente,
pausadamente,
mar,
arduo, cansado mar,
Padre de mi silencio.

Idea Vilariño, (Montevideo, 18 de agosto de 1920-Montevideo, 28 de abril de 2009)1​ fue una poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45. Dentro de sus facetas menos conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente.

Buscamos

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Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.

Idea Vilariño, (Montevideo, 18 de agosto de 1920-Montevideo, 28 de abril de 2009)1​ fue una poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45. Dentro de sus facetas menos conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente.

De las más breve orilla

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Un silencio físico
cae sobre las formas,
en un lugar tranquilo se dice el otoño.

Quizás nunca sabremos
qué extraño material compone un nombre que regresa,
con qué rotos cristales
reconstruiremos nuestras últimas heridas, cómo
se enreda un pensamiento
en la morada que le ve desfilar dificilmente para siempre.

He regresado del más dulce país, de la
más breve orilla.
He reconocido en el agua aquel rostro que siempre
me será vedado,
aquella expresión que nunca me será ajena,
aquel ser
cuyo centro siempre será la lejanía para mí,
porque no tiene centro,
ni límite su frontera ni su agravio, aquel nombre
que siempre reposará su frente
sobre mi pecho
como el misterio y el abatimiento sobre los seres amados
antes del alba,
en el más habitual y extranjero de los paisajes,
en esa sola hora
en que palidecen las estrellas, y el pulso de los hombres,
y su voz más antigua.

De súbito he sido yo un solo instante, el único
instante posible,
en las vacías alamedas llenas de sol,
y he pagado su precio.

Carlos Aurtenetxe (San Sebastián, 1942), poeta, narrador y ensayista,

Palideces en la tarde

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La tarde llega a ciegas
en la dulzura de un beso.
Sutil embrujo,
danza de ensueño,
duda lamiendo el ruego
que se agota en las pupilas,
de unos labios.
Y en este desierto de estrellas,
donde la luz fallece
virgen de sombra,
un pliegue se ha hecho dueño
del tiempo,
pálido recuerdo de tus besos.

Consuelo Jiménez Martín (Barcelona 1961). Cursó estudios de Magisterio.
En el año 2014 publica su primer poemario “La Huella de tu Olvido” de la Editorial Sunya.  En el año 2016 publica su segundo poemario “Palabra duende sin final” de la Editorial Sunya. En el año 2017 colabora con su poesía en la publicación del libro “Cantos para el viento” de la Editorial Poesía eres Tú (Recreación de diez poetas del siglo XX). En el año 2017 colabora con varios de sus poemas en la Antología “Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del siglo XXI” de Lord Byron Ediciones.
Ha participado en la Antología Poética “Sueños Compartidos” de la Asociación de Poetas de Cornellá. Colabora asiduamente en diversas revistas literarias digitales.

El quinto cielo

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Para Martín López- Vega

Seremos niños
cuando la muerte roce el quinto cielo.
Querremos abrazarnos
a la risa que deja la inocencia
en los tejados.

Maullidos de gato
que planean
tomar el territorio de las sombras.
Y nosotros debatiéndonos
entre un intento por volar
y un anhelo enfermizo
por querer escapar
de nuestro propio cuerpo.

Seremos niños
olvidando el olor que dejan los adultos,
el rastro de sus miedos
atado a las desgracias de las vidas ajenas.

La vejez será el eco
de los acantilados,
murmullo de cisternas
bebiéndose el silencio de la noche.

Seremos niños buenos
en ataúdes blancos
y trenzaremos sueños
humedeciendo el mimbre
en las aguas termales
de los cuentos de hadas.

De “Compañera de celda” 2006

Ana Merino (Madrid, 1971) es profesora de escritura creativa y estudios hispánicos en la Universidad de Iowa (Estados Unidos). Ha publicado cinco libros de poesía, Preparativos para un viaje (Rialp, 1995), Los días gemelos (Visor, 1997), La voz de los relojes (Visor 2000), Juegos de niños (Visor, 2003), Compañera de celda (Visor, 2006) y Curación, (Visor, 2010). Ha ganado los premios Adonais y Fray Luis de León de poesía, y el premio Diario de Avisos por sus artículos sobre cómics para la revista literaria.

Chau número tres

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Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
seguro sin seguro
te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

Mario Benedetti, 1920-2009 escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo, integrante de la generación del 55.

Ahora escucho el silencio de los pájaros

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Del ejercito inscrito
no queda más que vestigio que los árboles,
del himno cantaron

El silencio,
la calma de la hierba cuando crece,
el roce de las larvas

No vuelvan las pisadas a este lugar sin nombre,
a esta callada esquina de la tierra
que sigue su mandato

Algún veneno oculto
logrará aquella paz que la luz no consiga,
que el viento no doblegue

Fundirnos en el tiempo
como un copo de nieve
en los labios del fuego

Cuando repose el arma y descanse ese rostro no sea
el del vencido, tan sólo el del que haya cumplido
su tarea, su fiebre, su misterio

ahora escucho el silencio de los pájaros,
en ese reino helado,
y ya no sé qué hacer

Salvo un rato, salvo soñar
que cantan en otro bosque nuevo, en otro mar distinto
que nunca será el nuestro

Carlos Aurtenetxe (San Sebastián, 1942), poeta, narrador y ensayista,

Asunción de ti

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obra de Richard Johnson

1
Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tú detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.

Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve riesgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

2
Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.

3
Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eres.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora, esta paz ahora.
Ahora puede venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hasta mí.

Mario Benedetti, 1920-2009 escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo, integrante de la generación del 55.